BOLETIN ONU
Naciones Unidas - Centro de Información, México
No. 06/154
18 de diciembre de 2006
 

Optimismo con cautela, resume actual fase de
crecimiento de América Latina y El Caribe

 

 


En su Balance preliminar 2006 la CEPAL señala que la región está hoy mejor preparada para afrontar un posible deterioro de la economía mundial.

El diagnóstico sobre la actual fase de crecimiento que atraviesa América Latina y el Caribe puede resumirse en tres palabras: “optimismo con cautela”. Así lo señala la CEPAL en su informe Balance preliminar de las economías de América Latina y el Caribe 2006, dado a conocer la semana pasada por su Secretario Ejecutivo, José Luis Machinea.

“Optimismo”, porque la región no sólo está creciendo más sino mejor en comparación con su historia económica reciente. “Cautela” por una parte porque los resultados alcanzados se apoyan en un escenario internacional muy favorable pero que puede cambiar en el futuro cercano y, por otra, porque los países tienen aún por delante importantes cuestiones pendientes para asegurar la sostenibilidad del crecimiento.

El período positivo que está atravesando la región está permitiendo una recuperación del producto por habitante que, después de estar prácticamente estancado durante 20 años, acumulará entre el 2003 y el 2007 un crecimiento del orden del 16% (ver gráfico 1).

Este crecimiento, en comparación con períodos similares, se caracteriza por estar relativamente más apoyado en la inversión que en el consumo. Este último está creciendo menos que el ingreso, dando lugar a un aumento del ahorro de los países de la región que, de este modo, está financiando el aumento de la inversión.

Por otra parte, el aumento de los ingresos públicos, en muchos casos aprovechando los mejores precios de los productos de exportación, y un mayor cuidado sobre los componentes del gasto fiscal, permiten que los países mantengan sus cuentas públicas en orden generando, incluso, excedentes que son utilizados para disminuir los niveles de endeudamiento (ver gráfico 2).

Este menor endeudamiento, sumado a los cambios operados en los perfiles de la deuda, a favor de una mayor participación de los instrumentos expresados en moneda nacional, con tasa de interés fija y a mayor plazo, contribuye a disminuir la vulnerabilidad externa de la región y se suma a los elementos positivos que caracterizan la presente coyuntura (ver gráfico 3).

La cautela, por otra parte, se asocia a la mayor incertidumbre vinculada con la evolución de la economía mundial, teniendo en cuenta la alta probabilidad de que se produzca una desaceleración del crecimiento de la economía norteamericana, propulsor fundamental del nivel de actividad económica global.

En la medida en que este tránsito hacia una menor tasa de crecimiento sea gradual -y hay razones para confiar en que esto sea así- cabe esperar que el proceso de crecimiento que nuestra región atraviesa no se vea significativamente afectado, al menos en el corto plazo. Esto como consecuencia de que, por los factores antes señalados, la región está mejor preparada para afrontar un deterioro del escenario externo.

Entre las razones que justifican la cautela también hay elementos de la política interna de los países.

En primer lugar, en algunos países la combinación de elevadas tasas de interés y tipos de cambio apreciados puede conspirar contra el crecimiento. Por otra parte, aunque la tasa de inversión ha crecido, aún no es suficiente para sostener un crecimiento que permita aumentar la productividad y generar empleos en una cantidad suficiente para disminuir lo más rápidamente posible la aún elevada tasa de desocupación.

La reducción de la pobreza y la mejora de la situación social de América Latina y el Caribe así lo requieren.

** Ver gráficos adjuntos a este comunicado de prensa **


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