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La mayoría
de los actos violentos perpetrados contra la infancia permanecen ocultos
y son a menudo tolerados por la sociedad, según el Estudio sobre
la Violencia contra los Niños del Secretario General de las Naciones
Unidas, presentado ayer ante la Asamblea General. Por primera vez, un
solo documento ofrece un panorama completo sobre la amplitud y la escala
de la violencia contra la infancia en el mundo.
La violencia contra la infancia incluye la violencia física,
la violencia psicológica, la discriminación, el abandono
y los malos tratos. Abarca desde el abuso sexual en el hogar hasta los
castigos corporales y humillantes en las escuelas; desde el uso de restricciones
físicas contra niños y niñas en sus hogares hasta
la brutalidad perpetrada por las autoridades encargadas de hacer cumplir
las leyes; desde el abuso y el abandono que se produce en las instituciones
hasta las guerras entre bandas en las calles donde los niños
y niñas juegan o trabajan; desde el infanticidio hasta los llamados
asesinatos por “honor”.
“La mejor manera de abordar la violencia contra la infancia es
impedirla antes de que ocurra”, dice el Profesor Paulo Sérgio
Pinheiro, el experto independiente nombrado por el Secretario General
para dirigir el Estudio. “Todo el mundo tiene una función
que desempeñar en esta tarea, pero los Estados deben asumir la
responsabilidad principal. Esto significa prohibir todo tipo de violencia
contra la infancia allí donde ocurra y quienquiera que sea el
que la ejerza, e invertir en programas de prevención para abordar
sus causas subyacentes. Es preciso que los individuos respondan por
sus actos, pero un marco jurídico fuerte no debe referirse únicamente
a las sanciones, sino que también debe enviar una señal
firme e inequívoca de que la sociedad simplemente rechaza la
violencia contra la infancia”.
El Estudio, que combina perspectivas de derechos humanos, de salud pública
y de protección de la infancia, se centra en cinco “entornos”
en los que se produce la violencia: el hogar y la familia, las escuelas
y los entornos educativos, las instituciones (de atención y judiciales),
el lugar de trabajo y la comunidad.
Aunque la violencia extrema contra la infancia puede ocupar los titulares
de las noticias, el Estudio llega a la conclusión de que para
muchos niños y niñas la violencia forma parte de una rutina
y es una realidad cotidiana.
Aunque hay numerosos casos de violencia que siguen estando ocultos o
no se denuncian -y por tanto las cifras subestiman a menudo la escala
del problema- las estadísticas presentadas en el informe revelan
un panorama alarmante.
Por ejemplo:
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La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que en 2002
alrededor de 53.000 niños y niñas de 0 a 17 años
murieron como resultado de homicidios;
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Según los últimos cálculos de la Oficina Internacional
del Trabajo (OIT), 5,7 millones de niños y niñas realizaban
trabajos forzosos o en condiciones de servidumbre en el año
2000, 1,8 millones estaban atrapados en la prostitución y la
pornografía, y 1,2 millones fueron víctimas de la trata.
-
En 16 países en desarrollo analizados en una Encuesta Mundial
sobre la Salud que se realizó en las escuelas, el porcentaje
de niños y niñas en edad escolar que informaron haber
sufrido abusos verbales o físicos en la escuela durante los
30 días precedentes oscilaba desde un 20% en algunos países
hasta un 65% en otros;
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Según
el Estudio, los niños y niñas que se encuentran en centros
de detención son sometidos con frecuencia a actos de violencia
por parte del personal, a veces como forma de control o de castigo,
y por lo general por infracciones menores. En 77 países, los
castigos corporales y otro tipo de castigos violentos se aceptan como
medidas disciplinarias legales en las instituciones penales.
Aunque las consecuencias pueden variar según sea la naturaleza
y la gravedad de la violencia infligida, las repercusiones a corto y
largo plazo para los niños y niñas suelen ser graves y
perjudiciales. Las secuelas físicas, emocionales y psicológicas
de la violencia pueden tener graves repercusiones sobre el desarrollo,
la salud y la capacidad de aprendizaje de los niños y niñas.
Diversos estudios han revelado que el hecho de haber sufrido actos de
violencia en la infancia está firmemente relacionado con comportamientos
peligrosos para la salud en el futuro, como fumar, consumir alcohol
y abusar de las drogas, así como la inactividad física
y otros hábitos que conducen a la obesidad. A su vez, estos comportamientos
contribuyen a algunas de las principales causas de enfermedades y de
muerte, entre ellas el cáncer, la depresión, el suicidio
y los trastornos cardiovasculares.
“No importa si ocurre en la familia, en la escuela, en la comunidad,
en una institución o en el ámbito laboral, los trabajadores
de la salud se encuentran en primera línea de la respuesta a
la violencia contra la infancia”, dice el Dr. Anders Nordström,
Director General Interino de la OMS. “En primer lugar, tenemos
que contribuir a evitar que este tipo de violencia ocurra, y que cuando
ocurra, los niños y niñas reciban los mejores servicios
posibles para reducir sus efectos perjudiciales. Los estados deben llevar
a cabo políticas y programas basados en pruebas empíricas
que aborden los factores que conducen al surgimiento de esta violencia,
y asegurar que se asignen los recursos necesarios para atacar sus causas
subyacentes y supervisar la respuesta a estos esfuerzos”.
“La violencia contra los niños y niñas es una violación
de sus derechos humanos, una realidad perturbadora en nuestras sociedades”,
dice Louise Arbour, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los
Derechos Humanos. “Nunca puede estar justificada, ya sea por razones
disciplinarias o debido a las tradiciones culturales. No es posible
aceptar el concepto de un nivel ‘razonable’ de violencia.
El peligro que conlleva la violencia legalizada contra la infancia en
un contexto es que se produzca una tolerancia a la violencia contra
la infancia en general”.
“La violencia tiene un efecto duradero no solamente sobre los
niños y niñas y sus familias, sino también sobre
las comunidades y los países”, dice la Directora Ejecutiva
de UNICEF, Ann M. Veneman. “Damos la bienvenida a este amplio
estudio acerca de las repercusiones de la violencia sobre la infancia”.
El informe de la Asamblea General pide que se tomen varias medidas para
evitar la violencia contra la infancia y responder a ella en todos los
entornos donde se produzca. Sus 12 recomendaciones generales abordan
esferas como las estrategias y los sistemas nacionales, la recopilación
de datos y la necesidad de garantizar que todos los implicados asuman
sus responsabilidades.
A nivel internacional, el informe pide el nombramiento de un Representante
Especial sobre la Violencia contra la Infancia, con un mandato inicial
de cuatro años, para actuar como defensor mundial de alto nivel
en la promoción de la prevención y eliminación
de todo tipo de violencia contra la infancia y para fomentar la cooperación
y el seguimiento.
Acerca
del Estudio del Secretario General de las Naciones Unidas sobre la Violencia
contra los Niños:
En 2001, la Asamblea General solicitó al Secretario General que
efectuara “un estudio a fondo de la cuestión de la violencia
contra los niños”. El Profesor Paulo Sérgio Pinheiro
fue nombrado después Experto Independiente para dirigir el Estudio,
en colaboración con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones
Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), el Fondo de las Naciones
Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Organización Mundial de
la Salud (OMS).
Para obtener más
información, sírvase dirigirse a:
June Kane, Oficial Principal de Comunicación,
Estudio del Secretario General de las Naciones Unidas sobre la Violencia
contra los Niños: 1-917-640-0184. Después del 14 de octubre:
+41 79 695 64 88.
OHCHR: José Díaz, Portavoz (Ginebra),
+41 22 917 9242;
Renata Sivacolundhu, Oficial de Información,
Sede de las Naciones Unidas, +1 212 963 2932.
UNICEF: Karen Dukess (Nueva York); 1-212-303-7910.
kdukess@unicef.org.
OMS: Laura Sminkey, Oficial Técnica, Promoción
y Comunicaciones: +41 79 249 3520
URL y acceso a vídeos: descargar en www.thenewsmarket.com/unicef.
El lanzamiento regional
para América Latina y el Caribe del Estudio del Secretario General
de Naciones Unidas sobre la Violencia contra los Niños, niñas
y adolescentes tendrá lugar en un mes, el 16 de Noviembre del
2006, en Ciudad de Panamá, Panamá.
Para más información, por favor contacte:
Robert Cohen, Oficina Regional de UNICEF para las Américas
y el Caribe, rcohen@unicef.org, (+507) 301 7484
Michael Klaus, UNICEF México, mklaus@unicef.org,
(+52) 55 52 84 95 55
Isabel Benlloch, Oficina Regional de UNICEF para las
Américas y el Caribe, ibenlloch@unicef.org, (+507) 301 7483
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