BOLETIN ONU
Naciones Unidas - Centro de Información, México
No. 06/097
6 de septiembre de 2006
 


Aumenta el poder pero persiste la desigualdad para las mujeres

 

 

* Una nueva investigación destaca la importancia de analizar la migración y
las remesas desde una perspectiva de género

El estudio "Género, remesas y desarrollo: el caso de la migración femenina de Vicente Noble, República Dominicana", publicado hoy por el Instituto Internacional de Investigaciones y Capacitación de las Naciones Unidas para la Promoción de la Mujer (INSTRAW), muestra que el envío de remesas aumenta el poder de decisión de las mujeres dominicanas sin que ello genere un cambio sustantivo de los roles tradicionales de género en el hogar.

Esta investigación analiza la información recogida en entrevistas realizadas a mujeres de la comunidad de Vicente Noble (República Dominicana), cuyo destino es la comunidad de Madrid (España). El objetivo principal es evidenciar tanto el efecto de las experiencias migratorias de las mujeres dominicanas en sus comunidades como el impacto de las remesas que envían a sus familiares.
A través de decenas de entrevistas individuales realizadas tanto en Vicente Noble, comunidad del suroeste del país caribeño, como en la capital española, el estudio de campo se centró en el análisis de la situación de las mujeres, que representan 3 de cada 5 personas que migran de República Dominicana a España.

Según el citado informe, “las mujeres que han migrado tienen mayor autonomía y capacidad de decisión, dentro de un sistema de desigualdades y a pesar de los importantes costos y sacrificios personales”. Esta afirmación muestra que las remesas (principal fuente de ingresos del hogar en la mayoría de los casos documentados) tienen un efecto empoderador importante para las mujeres dominicanas, al situarlas en posición de principal proveedora económica y jefa de hogar.

“Las mujeres adquieren mayor poder de decisión, por ejemplo, en el uso de los recursos económicos: a qué colegio van los niños y las niñas, quién migra, si se va a construir una casa o poner un negocio, cuánto dinero se va a destinar a la compra de comida, etc.”, destacó Denise Paiewonsky, investigadora del INSTRAW.

“Sin embargo, esto no significa que haya una transformación significativa en las ideologías de género. Cuando es la mujer la que emigra, el hombre no asume las tareas dentro del hogar tales como la reproducción social, la atención de los hijos e hijas o el manejo del hogar. Este rol tradicionalmente femenino se traspasa a otra mujer, normalmente su madre o su hermana,” añadió Paiewonsky.

En las entrevistas llevadas a cabo, las mujeres dominicanas, cuyas remesas representan la mitad del monto total recibido por el país caribeño, declaran enviar cada mes a sus familiares entre el 25% y el 33% de sus ingresos.

Asimismo, y según datos del INSTRAW, 4 de cada 5 mujeres migrantes dominicanas entrevistadas, prefieren que estas remesas sean gestionadas en sus hogares de origen por otras mujeres (normalmente sus madres o hermanas) en detrimento de los varones.

Al igual que sucede en muchos otros países en vías de desarrollo, el volumen financiero de las remesas enviadas a República Dominicana se ha cuadriplicado en los últimos diez años, pasando a ser en la actualidad el 13% del Producto Nacional Bruto (PNB), equivalente a 4 veces el monto total de la inversión directa extranjera en el país.

Además, el estudio del INSTRAW revela que, a pesar de que las remesas permiten aliviar la pobreza, los efectos multiplicadores para el desarrollo local siguen siendo limitados. La mayoría de las microempresas que las mujeres ponen en marcha cuando regresan a la República Dominicana, se caracterizan muy bajos por niveles de productividad y de rentabilidad, debido a la falta de acceso a programas de crédito y de capacitación técnica.

Por otra parte, en el estudio se formulan recomendaciones para contribuir al diseño de políticas públicas en materia de uso sostenible, equitativo y productivo de las remesas. “A menos que se examine todo el proceso migratorio desde una perspectiva de género, resulta muy difícil esbozar iniciativas pertinentes para optimizar sus beneficios en el desarrollo y reducir sus impactos negativos”, enfatizó Carolina Taborga, oficial de Asuntos Sociales del INSTRAW.

Este estudio de caso, que ha contado con el apoyo financiero del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), es el primero de una serie que sobre "Género, remesas y desarrollo", el INSTRAW está ejecutando en varias regiones del mundo, para comprender mejor las dinámicas de género y visibilizar los aportes de las mujeres dentro de los procesos migratorios.

El INSTRAW quiere contribuir con este informe al debate actual acerca de los impactos, beneficios y costos de la migración internacional. En este marco, este estudio de caso se publica en víspera del Diálogo de alto nivel que sobre migración y desarrollo tendrá lugar los próximos 14 y 15 de septiembre en la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York.

En el ámbito mundial, las 191 millones de personas migrantes enviaron en 2005 remesas por un monto total de 232 mil millones de dólares americanos, 54 mil millones en América Latina y el Caribe.

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