BOLETIN ONU
Naciones Unidas - Centro de Información, México
No. 06/074
03 de julio de 2006
 


Informe del Secretario General ante el Consejo Económico y Social sobre la generación de empleo pleno y productivo y trabajo decente para todos

 

 
Resulta evidente la necesidad de que las personas perciban un salario suficiente para poder salir de la pobreza. Sin embargo, hacia finales del 2005, no sólo carecían de empleo 192 millones de personas, sino que más de la mitad de la fuerza laboral del mundo no llegaba a obtener ingresos superiores a los 2 dólares diarios necesarios para salir de la pobreza extrema junto con sus familias.

Según el informe titulado “Creando un ambiente nacional e internacional que permita la generación de empleo pleno y productivo y trabajo decente para todos, y su impacto en el desarrollo sostenible”, que el Secretario General, Kofi Annan, presentó al Consejo Económico y Social, resulta aún más alarmante que a pesar del significativo crecimiento económico mundial no ha habido cambios positivos en las filas de los desempleados durante la última década.


Algunas estadísticas sobre empleo:

  • Crecimiento de la economía mundial: el crecimiento económico mundial en el 2005 fue del 4.3 por ciento, con un aumento de la producción de 2.5 billones de dólares.
  • Número de desempleados en el mundo: 192 millones, lo que representa una tasa de desempleo global de 6.3 por ciento.
  • Aumento del desempleo: el número de desempleados aumento en 2.2 millones de personas entre 2004 y 2005. Entre 1995 y 2005 las filas del desempleo crecieron en 34.4 millones de personas.
  • Trabajadores que viven en condiciones de pobreza extrema: de los 2,800 millones de trabajadores en el mundo, cerca de la mitad gana menos de 2 dólares diarios con los cuales mantenerse a sí mismos y a sus familias.
  • Mujeres: El número de mujeres desempleadas aumentó 13.2 millones desde 1995 para alcanzar los 77.9 millones en el 2004
  • Jóvenes: La mitad de los desempleados del mundo son gente joven, a pesar de que la juventud sólo representa el 25 por ciento de la población en económicamente activa.
  • Sector informal: el sector informal se ha convertido en la principal fuente de crecimiento del empleo en muchos países en desarrollo y representa ahora entre la mitad y las tres cuartas partes del empleo no agrícola.
  • Menos gente trabaja en la agricultura: Si bien la agricultura alberga la mayor cantidad de empleos que cualquier otro sector, el empleo agrícola disminuyó como participación del empleo total del 44.1 en 1995 al 40.1 por ciento en 2005.
  • Aumentan empleos en el sector de servicios: El número de personas que trabajan en el sector de servicios aumentó del 34.5 por ciento en 1995 al 38.9 por ciento en 2005. Si se mantiene el ritmo de crecimiento sostenido durante la última década, el sector servicios pronto representará la mayor fuente de empleos.


Necesario hacer frente a los retos de empleo

Los líderes del mundo suscribieron una agenda de desarrollo para las Naciones Unidas durante la Cumbre Mundial 2005. En ella se hace un llamado a la reducción de la pobreza, el aumento de la equidad y de la integración social. Para alcanzar estos objetivos, los líderes se comprometieron a que los “objetivos del empleo pleno y productivo y trabajo decente para todos, en particular las mujeres y los jóvenes, serán una meta central de nuestras políticas nacionales e internacionales”.

El informe del Secretario General subraya que la creación de nuevos empleos no tendrá, por sí misma, un impacto sobre la pobreza. Lo que se requiere es trabajo decente, el cual se define como la oportunidad para que hombres y mujeres obtengan un empleo productivo, en condiciones de libertad, equidad, seguridad y dignidad humana.

Pero la globalización y los cambios tecnológicos han alterado significativamente las dinámicas laborales. En una época en la que los países se enfrentan al reto dual de crear más empleos y de mejorar los existentes, el informe del Secretario General señala que “el componente de empleo en el crecimiento se ha debilitado, mientras que la oferta de fuerza laboral ha aumentado”. Esto, como resultado de economías cada vez más abiertas, sumadas al aumento de las tasas de fecundidad en muchos países en desarrollo y al aumento de la participación de las mujeres en la fuerza laboral.

La presión de la competitividad mundial, según el informe, ha llevado en muchos casos a una mayor flexibilización salarial, a la reducción de las regulaciones e impuestos y a una disminución del empleo en el sector público, así como a una degradación de la capacidad de negociación y a una reducción del gasto público en áreas vitales para la gente pobre, tales como salud, educación y sistemas de protección social.

Como resultado de un mercado laboral más competitivo, los países deben buscar tasas de crecimiento económico más elevadas que hace 15 años para conseguir la generación de nuevos empleos.

Pero la fuerza laboral, en general, no ha compartido las recompensas de la nueva economía mundial. En muchos países, dice el informe del Secretario General, el empleo se ha vuelto cada vez más informal, la participación salarial del ingreso nacional ha disminuido y también han aumentando las diferencias entre los salarios de los trabajadores calificados y los no calificados.


Sugerencias para la creación de empleos de calidad

El informe del Secretario General ofrece una serie de recomendaciones para aumentar el crecimiento del empleo:

Existe una necesidad apremiante de hacer al trabajo decente una meta mundial: la prevalencia de la pobreza entre quienes tienen empleo en el mundo en desarrollo subraya la necesidad de crear empleos que sean lo suficientemente productivos para redituar ingresos decentes.

Se debe considerar el tema en su conjunto: para alcanzar la meta del trabajo decente se necesita un conjunto de políticas integradas y coherentes a los niveles nacional e internacional. Resulta imperativo contar con políticas macroeconómicas sensatas y programas nacionales de desarrollo balanceados que conduzcan a una tasa elevada de crecimiento, para lograr la creación de un ambiente favorable para alcanzar los objetivos de generación de empleo y de reducción de la pobreza.

Los objetivos monetarios y financieros no deben ser el principal enfoque de las políticas gubernamentales: el informe sugiere que las medidas de estabilización muy estrictas no han logrado generar el necesario crecimiento económico vital para la creación de empleo y el alivio de la pobreza. Los países, recomienda el informe, deberían mantener un “espacio fiscal” para el gasto público que permita contrarrestar situaciones de estancamiento económico y laboral.

El empleo no debe verse como una consecuencia de las políticas económicas: debido a que las cuestiones de empleo tienen una importante dimensión social, el empleo no debe ser percibido como un subproducto de las políticas económicas o financieras. Por el contrario, debe ser considerado de forma directa en la toma de decisiones en estas áreas.

Todos los sectores del gobierno deben participar en el crecimiento del trabajo decente: el compromiso con el empleo debe involucrar al gobierno en su totalidad. Los diferentes ministerios y los bancos centrales deben considerar el impacto de sus decisiones políticas sobre el empleo.

El empleo pleno y el trabajo decente son objetivos mundiales: se requiere mejorar la cooperación internacional para abordar las cuestiones macroeconómicas y comerciales. Las instituciones bilaterales y multilaterales de cooperación para el desarrollo deben procurar que el empleo tenga un lugar preponderante en sus decisiones políticas y en sus operaciones.

Equilibrar la flexibilidad del mercado laboral y la seguridad social: cada país, con condiciones y antecedentes históricos diferentes, debe abordar este problema tomando en consideración los recursos y limitantes existentes para la protección social. Los países deben buscar un diálogo social para diseñar e implementar programas que permitan la flexibilidad necesaria y la seguridad en tiempos de cambio.

Adaptarse a las nuevas tecnologías: con la globalización y la liberalización del comercio, los países deben adaptarse a las nuevas tecnologías si desean seguir siendo competitivos. Se requiere de un esfuerzo amplio para aumentar los niveles educativos y que aquellos estén a la altura de la cambiante necesidad de habilidades.

Empleo juvenil: para superar los obstáculos que impiden a los jóvenes obtener empleo en el sector formal se requiere de inversión en educación y de orientación vocacional, además de ampliar las oportunidades para que los jóvenes desarrollen proyectos emprendedores. Asimismo, se debe incluir en las estrategias nacionales de desarrollo medidas que promuevan el empleo juvenil.

Concentrarse en el empleo rural: para recuperarse de un período en el que las políticas han ignorado a los sectores agrícola y rural, en los cuales vive la mayoría de los trabajadores pobres, se necesita volver a prestar atención al desarrollo rural con vistas a ampliar su acceso a los mercados, empleo y productividad. Los pobres rurales, especialmente las mujeres, enfrentan muchos obstáculos tales como una inadecuada tenencia de la tierra, falta de acceso a recursos, capacitación y tecnología. La reforma agraria y el desarrollo de infraestructura pueden ser ejes fundamentales para impulsar el acceso a mercados. Las políticas agrícolas de los países en desarrollo donde hay una fuerza laboral abundante no deberían poner énfasis en la mecanización, que implica el desempleo de un amplio número de trabajadores.

Apoyo del sector privado e industrialización: las pequeñas y medianas empresas pueden servir como un trampolín para fortalecer el sector industrial. Sin embargo, en la mayoría de los países en desarrollo más del 90 por ciento de las pequeñas empresas operan en un ambiente informal, sin reconocimiento legal o registro, por lo que los salarios bajos y la falta de seguridad social son generalizadas. Se deben realizar esfuerzos para aumentar la productividad y los salarios y mejorar las condiciones laborales de aquellos que se desempeñan en el sector informal, por medio de una oferta de créditos accesibles, mejor información y nuevas tecnologías, además de tomar medidas para lograr el reconocimiento de facto de los derechos de propiedad.


Para obtener más información, puede comunicarse con Olav Huslid al tel. (4122) 9170030 en Ginebra o con Dan Shepard, de la Sección de Desarrollo del Departamento de Información Pública al tel. (1212) 9639495, mediainfo@un.org, en Nueva York.


Presidente Mazaryk no.29, piso 2
Col. Chapultepec Morales
C.P. 11570
tel. 5263-9727


www.nacionesunidas.org.mx

* Sólo para uso informativo, no es documento oficial