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| No. 06/073 |
03
de julio de 2006
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Se concentrará en la lucha contra la
pobreza mediante la creación de más y mejores trabajos
Posibles soluciones para la crisis mundial de trabajo –más de la mitad de la fuerza laboral mundial está incapacitada de ganar lo suficiente como para elevarse a sí misma y a sus familias por encima de la línea de pobreza de 2 dólares diarios- serán evaluadas por la reunión de alto nivel del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC), que se llevará a cabo del 3 al 5 de julio en esta capital europea. ECOSOC es el principal órgano de las Naciones Unidas para coordinar y monitorear las políticas y actividades de desarrollo. La reunión, a la que asistirán líderes del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial del Comercio y las Naciones Unidas, también analizará el estado actual de la economía mundial. En momentos en que las Naciones Unidas están implementando importantes reformas, el Consejo considerará nuevas medidas que le permitan desempeñar un rol más activo en el tratamiento de asuntos relacionados con el desarrollo, así como determinar si las Naciones Unidas pueden o deben reestructurarse para enfrentar de mejor manera los retos de desarrollo. El Primer Ministro de Pakistán, Shaukat Aziz, y el Primer Ministro de Noruega, Jens Stoltenberg, junto con el Ministro de Trabajo de Túnez, Chadli Laroussi, y el Director General de la Organización Internacional de Trabajo, Juan Somavía, harán presentaciones claves sobre el problema de trabajo. El Vicesecretario General de la ONU, Mark Malloch Brown, pronunciará
el mensaje del Secretario General, Kofi Annan. Presentarán informes
sobre las tendencias económicas y los retos más significativos
en el mundo, el Secretario General de la Conferencia de las Naciones
Unidas sobre Comercio y Desarrollo, Supachai Panitchpakdi, la Directora
General Adjunto de la Organización Mundial del Comercio, Valentine
Rugwabiza; el Economista Jefe del Banco Mundial François Bourguignon,
el Representante Especial del FMI ante las Naciones Unidas, Reinhard
Munzberg, y el Subsecretario General de la ONU para Asuntos Económicos
y Sociales, José Antonio Ocampo. El tema de trabajo decente –trabajo digno que permita a las personas un sustento apropiado para sí mismas y para sus familias- ha cobrado importancia desde la Cumbre Mundial del año pasado, cuando los líderes mundiales decidieron “hacer del empleo pleno y productivo y el trabajo decente” un objetivo central de las políticas nacionales e internacionales. Imposible salir de la pobreza extrema mediante el trabajo Se espera que como resultado de las discusiones de alto nivel del ECOSOC, se llegue a un acuerdo conjunto que defina los pasos a seguir por los países, individual y colectivamente, para crear oportunidades de trabajo más productivas. En su reporte al Consejo Económico y Social, el Secretario General Kofi Annan afirmó que el número de desempleados en el mundo se está incrementando, y que en 2005 cerca de 192 millones de personas se encontraban sin trabajo. Por otro lado, tres veces más de personas laboran en trabajos que no les permiten escapar de la pobreza extrema, con un ingreso equivalente a 1 dólar por día. La mayoría de los pobres que trabajan, según el informe, lo hace en zonas rurales y en sectores informales urbanos, que ahora conforman de uno a tres cuartos del empleo no agrícola en los países en desarrollo. La mayoría de los desempleados del mundo está conformada por población joven, a pesar de que los jóvenes son sólo 25% de la población en edad de trabajar. El informe indica que los países enfrentan la difícil tarea de crear y elevar el nivel de los trabajos, en una época en que la oferta efectiva de trabajo ha incrementado debido a la globalización, a la participación de un mayor número de personas en la fuerza laboral y al crecimiento de las poblaciones, en especial la de los países en desarrollo. Mientras que la globalización ha conllevado crecimiento y empleo en algunos lugares, las decisiones de políticas por parte de los gobiernos y las organizaciones internacionales han fallado, frecuentemente por no considerar el impacto que la fase de transición hacia mercados globales abiertos tiene en el empleo. La presión competitiva global, según el informe, no sólo ha llevado a mayor flexibilidad salarial, reducción de regulaciones e impuestos, y una reducción en el empleo, sino también a cambios que han ocurrido en un momento de dilución del poder negociador en materia laboral y reducidos gastos de los gobiernos en áreas que son vitales para los pobres, tales como sistemas de salud, educación y protección social. El informe del Secretario General hace un llamado a que los países se comprometan a lograr empleo pleno y productivo e integrar esta meta a las estrategias nacionales de desarrollo y crecimiento. La comunidad internacional, agrega el informe, debe adoptar también esta meta y buscar alcanzarla por medio de políticas macroeconómicas y de comercio que se tomen en el ámbito global. Más información: http://www.un.org/spanish/esa/ |
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Presidente
Mazaryk no.29, piso 2 |
* Sólo para uso informativo, no es documento oficial |
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