BOLETIN ONU
Naciones Unidas - Centro de Información, México
No. 06/071
30 de junio de 2006
 


Estrategias nacionales son urgidas por la ONU a lograr un crecimiento económico más estable y cerrar la brecha global de ingresos

 

 

Las naciones en desarrollo deben tomar mayor iniciativa en determinar las políticas económicas específicas a cada país y planificar su propio camino de reforma, declara Naciones Unidas en un nuevo informe.

Desde la década de 1980, la estrategia usual para cerrar la brecha de recaudación entre los países desarrollados y en desarrollo – dar mayor apertura hacia el Mercado global – ha sido efectiva sólo en parte, según hallazgos del informe de la ONU. Fuera de China y el Este Asiático, que mantuvieron políticas industriales proactivas por décadas, los países en desarrollo y en transición fracasaron en avanzar hacia la paridad, o más frecuentemente, quedaron rezagados.

En contraste con las primeras tres décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, las dos décadas finales del Siglo XX se caracterizaron por la repentina aparición de “colapsos de crecimiento” -- periodos de cinco años o más durante los cuales un país tuvo nulo crecimiento de la renta per cápita, cuando no un decrecimiento en el mismo. En la otra cara de la moneda, la frecuencia de alto crecimiento económico sostenido en el periodo 1980-2000 fueron considerablemente menores que en 1960-1980 . En consecuencia, la desigualdad internacional – que mide las desigualdades de recaudación entre países – ha aumentado agudamente desde 1980.

“Tanto los éxitos económicos como los colapsos han tendido a agruparse en el tiempo y espacio,” comentó en Ginebra el Subsecretario General José Antonio Ocampo en el lanzamiento de la Encuesta Económica y Social Mundial de la ONU 2006. “Para evitar colapsos como los que se sintieron en el mundo en desarrollo en 1996 -1998 y 2000 – 2002 los países deben adoptar políticas económicas a medida de sus situaciones nacionales, liberándose de visiones rígidas acerca de la creación de políticas.

Progreso en la productividad

La industria generalmente contribuye de manera más dinámica a la economía que otros sectores, por su mayor productividad. Más ampliamente, el cambio estructural benéfico en los países en desarrollo implica la habilidad de generar nuevas actividades que agregan valor y fortalecen enlaces económicos dentro del país.

Tales transformaciones son claramente visibles en las economías del Este y Sur de Asia. Sin embargo, en América Latina, los países del antiguo bloque soviético y en el Medio Oriente, el crecimiento se ha estancado en los servicios de baja productividad y la agricultura, mientras que las economías experimentaron una des-industrialización general.

Junto con estructuras de producción más dinámicas, el desarrollo exitoso depende del comercio. La Encuesta asegura que “no es tanto un asunto de cuánto exportan los países sino de qué están exportando”. Artículos estratégicos serían no solamente aquellos productos con mayor potencial de crecimiento, como en el sector de la alta tecnología, sino también los que ayudan a reforzar enlaces productivos dentro del resto de la economía doméstica.

Muchos países de bajos ingresos pueden carecer de la infraestructura y el capital humano adecuados para entrar con fuerza en los sectores de alta productividad del mercado global. Aún así, se puede crear estrategias para procesamiento de valor agregado de materias primas y entrar en la manufactura ligera.

El muy promovido papel de la inversión extranjera directa (IED) en el arranque del crecimiento y desarrollo es también directamente dependiente de qué tan útilmente puede ser absorbida y usada para reforzar encadenamientos económicos domésticos.

La inestabilidad macroeconómica ha sido una importante causa de la falta de inversiones a largo plazo en el desarrollo de las economías más pobres. Parte de la culpa es de las políticas macroeconómicas, no por no enfocarse en la estabilidad (por ejemplo mantener una inflación baja) sino quizás por magnificar en exceso tales objetivos. El estudio de las Naciones Unidas muestra que las políticas macroeconómicas en los países en desarrollo se han vuelto excesivamente pro-cíclicas, es decir gastando más cuando la economía va bien, y recortando fuertemente los gastos cuando la economía baja. Esto ha exacerbado la volatilidad creada por los mercados financieros y los precios de los bienes. Los países que pudieron llevar a cabo políticas macroeconómicas más anticíclicas pudieron mantener una tasa de crecimiento económico más alta en general, asegura la ONU.

La inestabilidad económica y el ajuste fiscal pro-cíclico también han sido con frecuencia contrarios a la inversión en infraestructura y desarrollo humano. Las inversiones públicas en infraestructura han sido recortadas con particular dureza en programas de austeridad fiscal. Esto explica en parte las divergencias en los logros económicos. El estudio de la ONU encuentra, por ejemplo, que el retraso del desarrollo de infraestructuras en América Latina probablemente sea la causa de hasta una tercera parte de la diferencia en ingresos entre el Este Asiático y América Latina.

Implicaciones de las políticas

Los países que invierten en infraestructura doméstica, capital humano y capacidad empresarial han podido conseguir IED para escapar rápidamente de las trampas de pobreza – Singapur en Irlanda siendo dos ejemplos notorios. Inversamente, hay un alcance limitado de los beneficios a largo plazo de la IED cuando llega sólo para sacar provecho de incentivos fiscales o políticas comerciales distorsionadas (como las cuotas textiles).


“La liberalización del comercio ha sido la principal tendencia de políticas en la última década,” resume el informe de Naciones Unidas. “En la mayor parte del mundo esto ha llevado a una expansión en el volumen de exportaciones, pero no necesariamente a un mayor crecimiento económico. Los países capaces de diversificar y cambiar la estructura de la producción para abarcar actividades de mayor productividad han visto ganancias de crecimiento más visibles.”

Una agenda segura pero flexible para el desarrollo nacional podría utilizar algunos de los siguientes elementos, según la ONU:

Políticas activas de los sectores comercial y de producción para incentivar la diversificación de las economías de los países en desarrollo: el espacio para conducir tales políticas se ha reducido a la luz de acuerdos comerciales multilaterales pero no ha desaparecido del todo;


Mejorar el ambiente comercial: no solo a través de acceso más libre a los mercados y reducción de los subsidios agrícolas de países ricos, sino también dando a los países en desarrollo mejores oportunidades de participar en los mercados mundiales de servicios, incluyendo aquellos que implican la movilidad de trabajadores poco capacitados;

Apertura de más espacios para políticas macroeconómicas anti-cíclicas
, creando un mejor equilibrio entre la prudencia y flexibilidad monetaria y fiscal, y poniendo el crecimiento económico y la creación de empleos más al frente, en lugar de un mero enfoque concentrado en la estabilidad macroeconómica;

Asegurar niveles sostenidos de gasto público para hacer las inversiones necesarias en infraestructura y desarrollo humano, que requerirá en la mayoría de los países en desarrollo un esfuerzo de recaudación de impuestos aumentado, incrementar la eficiencia del gasto público, gobierno mejorado y, para los países más pobres, asistencia adicional para el desarrollo.



Un ‘Big bang’ no es necesario para una reforma de gobierno creíble


El informe de la ONU también critica dos equívocos de política vigentes.

La importancia de instituciones fuertes y buen gobierno para el crecimiento económico es ampliamente reconocida hoy día. Contrariamente a ciertas prescripciones, sin embargo, la inmediata reforma a gran escala no es necesariamente una condición para el crecimiento, ni es siquiera beneficiosa a corto plazo. Las experiencias de China y Vietnam indican que las reformas graduales, si son creíbles y son percibidas como pasos en el camino a mayores cambios, pueden ser altamente efectivas en guiar un crecimiento fuerte y sostenido.

La Encuesta Económica y Social Mundial 2006 también enfrenta el actual debate de políticas concerniente a la asistencia oficial para el desarrollo (AOD). La efectividad de la AOD en fomentar el crecimiento, la inversión y la reducción de la pobreza ha sido atacada por ciertos sectores. La ONU, sin embargo, encuentra que la asistencia internacional es una fuerza históricamente positiva para el desarrollo a largo plazo. Un análisis de la Encuesta apoya la idea de un esfuerzo renovado por el desarrollo, impulsado por crecientes niveles de AOD y políticas a medida de las situaciones nacionales.

Para mayor información, contacte a Marie Heuze del Servicio de Información de las Naciones Unidas en Ginebra, 41-22-917-2300, press_geneva @unog.ch; o a Robert Vos, UN Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, 1-212-963-4838, vos@un.org.








 

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