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*Mensaje
del Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi A. Annan, con motivo
del Día Mundial de los Refugiados
Para los miles de personas que cada año se ven obligadas a huir
de sus hogares, a escapar con vida y con unas pocas pertenencias es a
menudo apenas el comienzo de una larga lucha. Una vez que logran estar
a salvo de la persecución y la guerra, se enfrentan todavía
a inmensos problemas con sólo tratar de obtener lo que la mayor
parte de nosotros damos por sentado —educación, trabajo,
vivienda decente o atención sanitaria.
Encuentran muchos tipos de dificultades y tienen que adoptar decisiones
difíciles. Los organismos de ayuda, con sus limitados recursos,
a menudo se ven obligados a un penoso establecimiento de prioridades.
Para los miles de niños de un campamento de refugiados, ¿es
más importante una escuela o un dispensario médico? Además
de sus esfuerzos por construirse una nueva vida, muchos refugiados llevan
cicatrices psicológicas y físicas producto de los abusos
del pasado que pueden persistir durante años, aun en un entorno
completamente nuevo. Las familias que corren peligro de persecución
en sus propios países pueden tener que vivir bajo la amenaza diaria
de verse obligados a regresar por la fuerza. Aun cuando se le ha concedido
asilo, un refugiado puede ser considerado una amenaza y no una víctima,
y encontrar intolerancia y hostilidad.
El número mundial de refugiados es actualmente el más bajo
desde 1980. Durante los últimos años, la Oficina del Alto
Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados ha ayudado a millones
de personas a repatriarse o a iniciar una nueva vida en un país
de asilo. Los organismos de las Naciones Unidas están trabajando
conjuntamente para lograr que los millones de personas desplazadas dentro
de su propio país, a menudo en condiciones análogas a las
de los refugiados, reciban la asistencia que requieren. También
en este caso, se ha ayudado a cientos de miles de personas, desde la Federación
de Rusia hasta Liberia, a que vuelvan voluntariamente a sus hogares.
No obstante, en este Día Mundial de los Refugiados de 2006, más
de la mitad de los que reciben atención del ACNUR en todo el mundo
han pasado en el exilio más de cinco años. Que este día
sirva para recordarnos nuestra responsabilidad de ayudar a mantener viva
la esperanza entre quienes más la necesitan, que son los millones
de refugiados y desplazados que siguen lejos de sus hogares.
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