| |
La libertad de opinión y expresión es
una piedra angular de toda sociedad libre y democrática. La libertad
de opinión y expresión es una condición esencial
de la democracia. Todo Estado que aspira a ser democrático tiene
la obligación de proteger y garantizar el derecho a la libertad
de expresión.
El derecho a la libertad de expresión y opinión está
recogido en distintos instrumentos internacionales de protección
de los derechos humanos, entre los cuales cabe mencionar el Pacto Internacional
de Derechos Civiles y Políticos y la Convención Americana
sobre Derechos Humanos. Ambos instrumentos internacionales al haber sido
ratificados por México son de obligatorio cumplimiento.
La libertad de expresión, según estos instrumentos internacionales,
comprende no sólo el derecho de toda persona a buscar, recibir
y difundir ideas de toda índole, sin consideración de fronteras,
sino también el derecho a opinar y expresarse libremente. La libertad
de expresión implica, además, el derecho de todo individuo
a tener acceso a la información que se encuentre en los archivos
del Estado y de las instituciones públicas, así como la
información, sobre sí mismo, que permanezca en bancos de
datos públicos y privados.
Cabe recordar que el ejercicio del derecho a la libertad de expresión
conlleva para quienes lo ejercen deberes y responsabilidades. Tanto el
periodista y comunicador social, como los medios de comunicación,
tienen la responsabilidad de proporcionar información veraz, contrastada
y basada en fuentes certeras.
A su vez, las obligaciones del Estado en relación con la libertad
de expresión comprenden tanto la obligación negativa de
no restringir ni obstaculizar el ejercicio de este derecho, como la obligación
positiva de facilitar el acceso a la información que esté
en poder de las distintas autoridades e instituciones públicas.
México cuenta en esta materia con la Ley Federal de Transparencia
y Acceso a la Información Pública Gubernamental (publicada
en el Diario Oficial de la Federación el 11 de junio de 2002).
Esta Ley garantiza el acceso de toda persona a la información en
posesión de los Poderes de la Unión, los órganos
constitucionales autónomos o con autonomía legal, y cualquier
otra entidad federal.
Por otra parte, el decreto que reforma, adiciona y deroga diversas disposiciones
de la ley federal de telecomunicaciones y de la ley federal de radio y
televisión, aprobado el pasado 11 de abril, al no tomar en cuenta
la normativa internacional en la materia, limita y restringe el derecho
a la libertad de expresión y opinión. La Ley requiere que
las concesiones de radio y televisión se otorguen mediante un proceso
de licitación pública, haciendo prevalecer un criterio eminentemente
económico en demérito de la libre expresión e información.
Con ello, se limitaría la posibilidad de participar a amplios sectores
de la sociedad mexicana, como el caso de las comunidades y pueblos indígenas.
Es preocupante constatar que se continúa atentando contra la libertad
de expresión y opinión al atacar la integridad física
de periodistas y comunicadores. En lo que va del año 2006 la Oficina
en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los
Derechos Humanos ha registrado 11 atentados contra periodistas: 3 asesinatos,
3 agresiones y 5 amenazas. Durante el año 2005 la Comisión
Nacional de los Derechos Humanos registró 4 homicidios. Según
estadísticas de la Comisión se evidencia un preocupante
patrón que registra la muerte violenta de entre 3 y 4 periodistas
por año.
La mayoría de estos hechos se dan contra reporteros que ponen en
evidencia las actividades del crimen organizado, las relaciones de éste
con autoridades y los abusos de funcionarios públicos en el ejercicio
de sus funciones.
Otra forma preocupante de restricciones y limitación a la libertad
de expresión y opinión es la autocensura que se imponen
algunos periodistas y medios de comunicación, como una forma de
protección, frente a la deficiente capacidad del Estado Mexicano
en defender este derecho.
El pasado 15 de febrero fue creada la Fiscalía Especial para la
Atención de Delitos contra Periodistas (Acuerdo A/031/06), en el
seno de la Procuraduría General de la República. La Oficina
hace un llamado a las autoridades correspondientes a nivel federal y estatal,
para que no cesen en su labor de investigar, capturar, juzgar y sancionar
a los autores intelectuales y materiales de estos atentados con el fin
de no dejar en la impunidad ninguno de estos casos.
Otro fenómeno, que se evidencia más en el ámbito
de los estados que en el federal, es la falta de tolerancia a la crítica
por parte de algunos Gobernadores y otros altos funcionarios, quienes
presuntamente han utilizado medios de coerción y la detención
arbitraria, entre otros, contra aquellos periodistas y medios de comunicación
que se atreven a informar a la sociedad sobre sus actividades ilícitas.
La Oficina celebra la reciente aprobación por el Congreso de la
Unión de las reformas al Código Penal Federal que garantizan
a los periodistas el secreto de sus fuentes de información. Asimismo,
se considera un avance positivo las correspondientes la aprobación
por la Cámara de Diputados modificaciones al Código Penal
Federal y al Código Civil Federal que despenalizan los delitos
de injuria, difamación y calumnia y sólo dejan abierta la
posibilidad de acudir a los tribunales civiles para demandar estas conductas.
Finalmente, la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones
Unidas para los Derechos Humanos con ocasión de la celebración
del día mundial de la libertad de prensa, se solidariza con todos
los periodistas y comunicadores sociales que día a día ejercen
la función de informar de manera responsable y pro activa. La Oficina
confía en que el Estado Mexicano tomará todas las medidas
necesarias para proteger y garantizar la libertad de prensa, indispensable
para la consolidación de la democracia y el estado de derecho en
el país.
|