BOLETIN ONU
Naciones Unidas - Centro de Información, México
No. 06/017
23 de marzo de 2006
 


Día Meteorológico Mundial 2006

"La Prevención de los Desastres de Origen Natural
y la Atenuación de sus Efectos"


Mensaje de M. Jarraud
Secretario General
De la Organización Meteorológica Mundial


 

El 23 de marzo de cada año, la Organización meteorológica Mundial (OMM) y sus 187 Miembros, así como las comunidades meteorológicas de todo el mundo celebran el Día Meteorológico Mundial. Ese día conmemora la entrada en vigor, el 23 de marzo de 1950, del Convenio por el que se creó la Organización. Para celebrar el Día Meteorológico Mundial del año 2006 se escogió el tema “La prevención de los desastres de origen natural y la atenuación de sus efectos”. Ese tema se ha elegido porque el 90 por ciento de los desastres de origen natural tienen que ver con el tiempo, el clima y el agua y por el papel decisivo que desempeñan la OMM y los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales (SMHN) de todos los países en la contribución a la prevención, preparación y atenuación de los efectos de los desastres de origen natural, y de aquellos procedentes de las emergencias ambientales. Una sinopsis de los fenómenos extremos que se han producido en el pasado reciente, muestra las crecientes repercusiones que estos tienen sobre el desarrollo sostenible.

El año 2005 se caracterizó por las sequías prolongadas en diversas partes del Gran Cuerno de África, partes de Europa y Asia, Australia y Brasil. Malawi padeció la peor sequía registrada en diez años. Las fuertes lluvias, excepcionales en algunos casos, provocaron importantes inundaciones en diversas partes del mundo. En el océano Atlántico se produjo un número récord de huracanes devastadores. Ese año, el tamaño del agujero de ozono antártico fue el tercero más grande de los registrados, después del de los años 2000 y 2003. Asimismo, en el Ártico se produjo un mayor agotamiento del ozono.

El año 2004 ya se había calificado de muy grave en cuestión de desastres. En particular, el 26 de diciembre de 2004, la devastación producida por el tsunami del océano Índico alcanzó proporciones dantescas en lo que se refiere a la pérdida de vidas humanas, al número de países afectados y a la magnitud de las actividades de respuesta y recuperación subsiguientes.

Durante el período de 10 años comprendido entre 1992 y 2001, los desastres por eventos naturales producidos en todo el mundo causaron más de 622 mil víctimas y afectaron a más de 2 mil millones de personas. Las pérdidas económicas producidas por los desastres hidrometeorológicos se calcularon en 446 millones de dólares, lo que representaba cerca del 65 por ciento del total de pérdidas debido al conjunto de desastres producidos en ese período.

Las repercusiones económicas de los desastres han registrado una tendencia ascendente notable en los últimos decenios. Además, los países en desarrollo, en particular, los países menos adelantados (PMA) son los más afectados por las catástrofes de origen natural, pues éstas aumentan su vulnerabilidad y retrasan su desarrollo socioeconómico, a veces durante decenios.

Para a OMM, la prevención de los desastres y la atenuación de sus efectos es una de sus principales prioridades. Por ejemplo, en el contexto de la aplicación de la Declaración del Milenio, la OMM fomenta activamente una “cultura de la prevención”. Cabe recordar que en enero de 2005 se celebró en Kobe, Hyogo (Japón), la segunda Conferencia Mundial sobre la Reducción de los Desastres en la que se brindó una oportunidad única para promover un enfoque estratégico y sistemático que permitiera reducir el riesgo y la vulnerabilidad a los desastres de origen natural. En esa Conferencia se adoptó el Marco de Acción para 2005-2015: aumento de la resiliencia de las naciones y las comunidades ante los desastres, conocido también como Marco de Acción de Hyogo. En esa Conferencia también se facilita el marco para que gobiernos, entidades internacionales y regionales, organizaciones no gubernamentales (ONG), sector privado y otros actores trabajaran conjuntamente en la promoción de una cultura de la prevención.

La OMM participa activamente en la aplicación del Marco. El decimocuarto Congreso Meteorológico Mundial (Ginebra, 2003), firmemente comprometido con la prevención de los desastres y la atenuación de sus efectos, establecía un nuevo programa intersectorial, a saber, el Programa de prevención de los desastres y de atenuación de sus efectos (PDA) que se basa en la creación de un marco de coordinación entre todas las organizaciones y en el establecimiento de asociaciones estratégicas, que se apoyen en todos los Programas de la OMM en sinergia para fomentar la sensibilización respecto de los beneficios de la adopción de estrategias dinámicas de prevención.

Si bien los desastres no pueden evitarse, la integración de la evaluación de los riesgos y las alertas tempranas en las medidas de prevención de los desastres y de atenuación de sus efectos, pueden evitar que se conviertan en desastres de origen natural. Esto significa que deberíamos tomar medidas para reducir a un más las perdidas de vidas y los daños económicos y sociales causados por esos fenómenos. La OMM y los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales contribuyen de forma significativa, a escala internacional y nacional, a identificar, evaluar y controlar los riesgos de las catástrofes de origen natural y el suministro de alertas tempranas. La OMM continúa dedicándose a trabajar con autoridades nacionales y otros asociados para reducir a la mitad el número de muertes causabas por los desastres de origen meteorológico, hidrológico y climático en los próximos 15 años.

Se reconoce que una de las condiciones previas fundamentales de la preparación contra los desastres es el establecimiento de un sistema eficaz de alerta temprana que proporcione, de manera oportuna y fiable, información precisa a la población de riesgo. A dicho efecto, la OMM coordina las actividades pertinentes de los SMHN con el fin de que cada uno reciba los datos necesarios para velar por que se proporcionen servicios efectivos de alerta temprana en la esfera de los desastres relacionados con el tiempo, el agua y el china, independientemente de las fronteras políticas.

Los centros de la OMM, incluidos sus tres Centros Meteorológicos Mundiales y sus 40 Centros Meteorológicos Regionales Especializados (CMRE), facilitan a todos los países la infraestructura global operativa necesaria para observar, detectar, modelar, predecir y emitir alertas tempranas frente a una amplia gama de peligros, que van desde fenómenos de corta duración, violentos y con un alcance geográfico limitado, como tornados y crecidas repentinas, hasta fenómenos a gran escala como las sequías, que pueden afectar a la mayor parte de un continente y a poblaciones enteras de cualquier parte del mundo durante meses e incluso años.

En particular, la red global de la OMM ha demostrado ser especialmente eficaz para emitir alertas tempranas de ciclones tropicales (huracanes y tifones). Los seis CMRE de la OMM especializados en ciclones tropicales realizan previsiones y proporcionan asesoramiento constantemente. Los SMHN elaboran sus alertas nacionales de ciclones tropicales que se envían a los responsables de la adopción de decisiones, los medios de comunicación y el público. En todos los países, los SMHN son la única fuente que puede emitir ese tipo de alertas oficiales.

Más allá de los desastres de origen natural, la OMM también ayuda a sus miembros y a las organizaciones asociadas a responder a las emergencias ambientales transfronterizas a gran escala, como las causadas por accidentes nucleares, erupciones volcánicas, accidentes químicos o incendios de monte. En colaboración con otras organizaciones, la OMM se compromete a ampliar sus sistemas de alerta temprana con el fin de hacer frente a otros peligros, además de aquellos de origen hidrometeorológico. Sin embargo, si bien se dispone de otros sistemas de alerta temprana para hacer frente a muchos de esos peligros, éstos deben perfeccionarse y ponerse a disposición de todos los países, en particular aquellos con menos recursos. Por consiguiente, el desafío consiste en velar por que todos los países dispongan de los sistemas, infraestructura, capacidad humana, estructuras institucionales y capacidad técnica necesarias para utilizar plenamente y mejorar los sistemas be alerta temprana.

Los SMHN también facilitan información fundamental que permite que sus países respectivos desarrollen estrategias dinámicas para atenuar los efectos de los desastres de origen natural. Los SMHN pueden emplear diversos enfoques para difundir información a sus autoridades y al público en general, centrándose especialmente en las mejores tecnologías disponibles a escala local. Sin embargo, todavía es difícil garantizar que tobos los países dispongan de equipos adecuados que cuenten con un sistema eficaz de alertas para que estas se transmitan adecuada y eficazmente a la comunidad. Los países también deben desarrollar capacidades para responder a la información a través be la planificación y la respuesta eficaz a las emergencias. Además, los programas educativos y públicos son un componente decisivo de las estrategias de prevención necesarias para permitir que el público comprenda los peligros que existen y sus posibles efectos.

Las observaciones históricas de los peligros también son decisivas para evaluar la vulnerabilidad de las comunidades a los desastres relacionados con el tiempo, el clima y el agua. Los datos climáticos son necesarios para cuantificar la intensidad y la frecuencia de los eventos, describir el daño potencial de los fenómenos extremos y predecir los danos previstos. Los estudios sistemáticos de las observaciones meteorológicas e hidrológicas de los peligros y sus efectos constituyen una base de conocimientos útiles para los encargados de la gestión de los riesgos de desastres.

A través de la transferencia de tecnología, la creación de capacidad y los programas de gestión de datos, la OMM trabaja para velar por que todos los SMHN, en particular aquellos de los países en desarrollo, tengan acceso a los datos fundamentales relacionados con los desastres. La vigilancia en tiempo real de los SMHN permite proporcionar información adecuaba sobre las condiciones inmediatamente anteriores y posteriores a los desastres, que permiten que los equipos de respuesta y recuperación ante las emergencias viertan sus esfuerzos en las zonas afectabas. A través de sus sistemas de observación terrestres y espaciales, la 0MM también desempeña un papel decisivo en la iniciativa internacional de desarrollo de un Sistema mundial de sistemas de observación de la Tierra (GEOSS).

A más largo plazo, de conformidad con el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), patrocinado por la OMM y por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el cambio climático podría traducirse en una mayor sobrecarga térmica, en particular en las zonas urbanas, y en un aumento de las sequías y del riesgo de inundaciones en otras zonas. Se prevé que los problemas relativos a la escasez y la calidad del agua continúen aumentando en muchas regiones del mundo caracterizadas por la falta de recursos hídricos. Es necesario comprender mejor el sistema climático y el desarrollo de las capacidades para predecir la variabilidad climática natural y el cambio climático antropogénico. El apoyo firme a los programas de investigación en esas esferas ha sido, durante mucho tiempo, uno de los puntos fuertes de la OMM y continuará siendo así en el futuro.

El sistema probado por la OMM proporciona a la comunidad mundial un instrumento operativo de valor incalculable para hacer frente a la creciente amenaza de los desastres sobre el desarrollo sostenible. Cualquier sistema operativo capaz de hacer frente a múltiples desastres podría beneficiarse de la estructura eficaz que existe para alertar de los desastres hidrometeorológicos al tiempo que podría ampliar dicha estructura.

En la conmemoración de este Día, confío en que se reconozcan las contribuciones de los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales en todos los aspectos de la prevención de los desastres y la atenuación de sus efectos y espero que éstas se utilicen de forma eficaz en todos los países. Quisiera invitar a las autoridades nacionales, comunidades científicas, organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales, sector privado, medios de comunicación y público en general a que sean conscientes del papel que desempeñan los SMHN y a que velen por que éstos dispongan de la capacidad necesaria para contribuir a la atenuación de los efectos de los desastres y para alcanzar las metas pertinentes de los objetivos de desarrollo del Milenio.



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