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| No. 06/004 |
3
de febrero de 2006
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AMERICA LATINA ENFRENTA EL RETO DE CONSOLIDAR SU DEMOCRACIA, AFIRMA VICESECRETARIA GENERAL DE LA ONU |
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Hace
sólo unos meses, el Secretario General calificaba a América
Latina como una región en frágil equilibrio y dijo: “De
alguna manera, se trata de un microcosmos que refleja el mundo en que
vivimos y, por ello, es el escenario donde se pone a prueba todo lo que
representan las Naciones Unidas”. Durante los últimos 25 años, la mayoría de los países de América Latina han llevado a cabo una extraordinaria transición a la democracia a partir de regímenes autoritarios. El número de países de la región con gobiernos democráticos es más elevado que nunca y nunca había durado tanto en ellos la democracia. En líneas generales, la región está en paz, al contrario que otras partes del mundo; no se producen fraudes electorales sistemáticos; la prensa goza de relativa libertad; los partidos de la oposición pueden ganar las elecciones y de hecho lo hacen. Una nueva generación de líderes está asumiendo el poder: una mujer en Chile, un indígena en Bolivia, un miembro de la clase trabajadora en el Brasil. Esto demuestra claramente la naturaleza dinámica de los sistemas electorales de América Latina y los tremendos progresos realizados para superar la exclusión política y étnica que tantos y tan graves problemas ha causado.
Sin
embargo, se aprecian ciertas tendencias preocupantes: América Latina
sigue siendo la región con más desigualdades del mundo;
el número de personas que viven en la pobreza y en la extrema pobreza
casi se ha duplicado desde los años ochenta; los mercados laborales
siguen estando dominados en gran medida por el sector informal y presentan
elevados niveles de desempleo; los brotes de delincuencia y de violencia,
que según algunos observadores guardan relación con el aumento
de la desigualdad y la debilidad del Estado, no sólo son una amenaza
para la vida de los ciudadanos sino también para el crecimiento,
ya que ponen en peligro valiosas fuentes de ingresos como el turismo y
la inversión externa. Aunque la democracia ha avanzado considerablemente, muchos se sienten decepcionados con el proceso democrático y con los nuevos modelos económicos propuestos. Y también hay frustración por la incapacidad de los gobiernos para responder a las necesidades más profundas de sus ciudadanos.
Pero
el liderazgo desde la base es igualmente importante, pues supone un contrapunto
necesario a los modelos paternalistas de liderazgo desde arriba. La sociedad
civil de América Latina cada vez es más activa y robusta
y se encuentra en la vanguardia del cambio social. El empoderamiento y
la participación de este tipo de grupos será crucial para
promover la democracia y el estado de derecho. De hecho, algunas encuestas
recientes sugieren la necesidad de contar a nivel político con
una capacidad realmente basada en el pueblo para generar cambios; sólo
una quinta parte de los encuestados tienen fe en los partidos políticos,
y únicamente la cuarta parte confía en el Congreso y los
tribunales; sólo una de cada tres personas está satisfecha
con la manera en que la democracia funciona en su país. Estos son
los ámbitos donde hay que hacer un mayor esfuerzo, tal como se
indicó hace dos años en el informe del Programa de las Naciones
Unidas para el Desarrollo titulado La democracia en América Latina:
Hacia una democracia de ciudadanos y ciudadanas. Con
ese mismo espíritu, el sistema de las Naciones Unidas seguirá
siendo el aliado más estrecho de América Latina. Una
de las medidas más alentadoras tomadas durante la Cumbre Mundial
celebrada en septiembre, fue el establecimiento del Fondo para la Democracia
de las Naciones Unidas, para el que muchos países ya han hecho
importantes promesas de contribuciones y depósitos. El principal
propósito del Fondo es prestar asistencia a proyectos que sirvan
para consolidar y reforzar las instituciones democráticas y faciliten
la gobernanza democrática en las democracias nuevas o restauradas.
Las Naciones Unidas también están dispuestas a ayudar a
los gobiernos que soliciten apoyo técnico para celebrar elecciones.
De hecho, este va a ser un importante año electoral en América
Latina: ya han tenido lugar unas elecciones presidenciales y están
previstas otras ocho, siete de ellas en ocho de los países más
poblados de la región. Estos importantes comicios nacionales ofrecen
una excelente oportunidad para la participación ciudadana y para
lograr una amplia revitalización de la democracia. En
Bolivia, por ejemplo, el Presidente interino Eduardo Rodríguez
solicitó la asistencia de las Naciones Unidas para asegurar una
transición adecuada hacia el nuevo gobierno democráticamente
elegido. Las Naciones Unidas hicieron recomendaciones que el Gobierno
interino cumplió en gran medida. La Organización estuvo
representada en la ceremonia de investidura del Presidente Morales, durante
la cual se ofreció continuar prestando asistencia al nuevo Gobierno. En
el Ecuador, las Naciones Unidas emprendieron una misión interinstitucional
para examinar la situación en la frontera con Colombia, y prepararon
un informe donde se hacían sugerencias al Gobierno. Las Naciones
Unidas también formularon recomendaciones sobre la selección
de los integrantes de la nueva Corte Suprema de Justicia, tras la disolución
de la anterior. Esas recomendaciones fueron aprobadas casi en su totalidad
por el Parlamento del Ecuador y los miembros de la nueva Corte juraron
su cargo a finales del año pasado. Y, por supuesto, todo el sistema de las Naciones Unidas, incluidos sus equipos en los países y su comisión regional, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, seguirán apoyando a la región en sus esfuerzos por reducir la pobreza y elevar el nivel de vida mediante asesoramiento normativo, investigaciones y estadísticas y asistencia técnica sobre cuestiones fundamentales como el desarrollo, los derechos humanos y la protección ambiental. Consideramos que los objetivos de apuntalar la gobernanza democrática y resolver los problemas socioeconómicos van de la mano.
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Presidente
Mazaryk no.29, piso 2 |
* Sólo para uso informativo, no es documento oficial |
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