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| No. 05/016 |
7
de marzo de 2005
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"NO HAY
HERRAMIENTA PARA EL DESARROLLO |
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Este año señala un hito en el movimiento
en pro de la igualdad de género y el adelanto de la mujer: el examen
decenal de la Conferencia y la Plataforma de Acción de Beijing.
En 1995 las mujeres se reunieron en Beijing y dieron un enorme paso hacia
adelante en nombre de la humanidad. En consecuencia, el mundo reconoció
explícitamente, como nunca antes lo había hecho, que la
igualdad de género es fundamental para el desarrollo y la paz de
todas las naciones. Diez años más tarde, las mujeres no
sólo tienen mayor conciencia de sus derechos sino también
mayor capacidad para ejercerlos. En este decenio hemos presenciado adelantos tangibles
en muchos frentes. La expectativa de vida y las tasas de fecundidad han
aumentado. Hay más niñas matriculadas en las escuelas primarias.
El número de mujeres que ganan un sueldo es el mayor de la historia.
A la vez, han surgido nuevos desafíos. Por ejemplo, la trata de
mujeres y niños, una práctica abominable pero cada vez más
común. O el hecho de que en los conflictos armados se ataque cada
vez más a las mujeres. O el crecimiento aterrador del VIH/SIDA
entre las mujeres, en particular entre las mujeres jóvenes. No obstante, al reflexionar sobre el decenio transcurrido,
hay algo que se destaca por encima de todo lo demás: hemos aprendido
que los problemas con que se enfrentan las mujeres no son problemas sin
solución. Hemos aprendido cuáles cosas dan resultados y
cuáles no. Para que podamos modificar el legado histórico
que coloca a la mujer en una situación de desventaja en la mayoría
de las sociedades debemos aplicar lo que hemos aprendido a mayor escala.
Debemos adoptar medidas concretas y bien dirigidas en diversas esferas. Han transcurrido 60 años desde que los fundadores
de las Naciones Unidas consagraron en la primera página de nuestra
Carta la igualdad de derechos de las mujeres y los hombres. Desde entonces
todos los estudios realizados nos han enseñado que no existe un
instrumento de desarrollo más eficaz que la potenciación
de la mujer. Ninguna otra política tiene las mismas posibilidades
de aumentar la productividad económica ni de reducir la mortalidad
maternoinfantil. Ninguna otra política mejorará sin duda
la nutrición ni promoverá la salud, incluida la prevención
del VIH/SIDA. Ninguna otra política es tan poderosa para aumentar
las posibilidades de educación de la próxima generación.
Y también me atrevería a decir que ninguna otra política
es más importante para prevenir los conflictos ni para lograr la
reconciliación una vez terminado un conflicto. Cualesquiera sean los auténticos beneficios de
invertir en las mujeres, el hecho más importante sigue siendo que
las propias mujeres tienen derecho a vivir dignamente, sin carencias y
sin temores. En este Día Internacional de la Mujer sugiero que
nos propongamos convertir eso en realidad. |
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Presidente
Mazaryk no.29, piso 2 |
* Sólo para uso informativo, no es documento oficial |
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