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Los desastres naturales de este año pasado han puesto de relieve
la inestimable contribución que los voluntarios aportan a sus comunidades.
Desde las calles inundadas de Nueva Orleans hasta las aldeas arrasadas
del Pakistán, ha habido gente común que ha hecho frente
a problemas extraordinarios. Han ofrecido su tiempo, su energía
y sus conocimientos para salvar vidas y reconstruir comunidades. Con los
servicios que han prestado nos han enseñado lo mejor de la humanidad.
Se han sumado a innumerables personas del mundo entero que cada día
se ofrecen voluntarios en respuesta a las "crisis silenciosas".
Estos héroes, a menudo olvidados, comprenden perfectamente que
la pobreza, la enfermedad y el hambre son tan mortíferos y destructivos
como los terremotos, los huracanes y los tsunamis. Hay personas, jóvenes
y viejas, de todas las nacionalidades, grupos étnicos y creencias,
que hacen frente a esos problemas en sus comunidades, ofreciéndose
voluntariamente para hacer una diferencia. Siguen siendo los verdaderos
campeones en nuestros esfuerzos por lograr los objetivos de desarrollo
del Milenio.
Huelga decir que no trabajan, y no deben trabajar, solos. Como reiteraron
los dirigentes mundiales en la Cumbre Mundial de septiembre, la realización
de los objetivos de desarrollo del Milenio requiere un esfuerzo colectivo.
Si queremos que la pobreza pase a la historia, debemos contar con la activa
participación de los Estados, la sociedad civil y el sector privado,
así como con voluntarios individuales. Un criterio unido es especialmente
importante en los países que no alcanzarán los objetivos
del Milenio si no redoblan de manera espectacular sus esfuerzos.
Más entrado el mes, la Asamblea General de las Naciones Unidas
examinará los progresos realizados en lo relativo a alentar el
voluntariado desde el Año Internacional de los Voluntarios de 2001.
Será la ocasión para que los Estados Miembros aprovechen
los logros del Año de los Voluntarios, y será también
una oportunidad para tomar nuevas medidas a fin de hacer realidad el potencial
del voluntariado en el proceso de desarrollo.
En este Día Internacional de los Voluntarios, recordemos la infinidad
de ciudadanos que, día tras día, con grandes y pequeños
actos de voluntariado, llevan la esperanza a tantos de los desfavorecidos
del mundo. Asegurémonos de que este recurso maravilloso, que abunda
en todas las naciones, se reconozca y de que se respalden sus esfuerzos
por lograr un mundo más próspero y más pacífico.
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