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Mensaje del Secretario General de las Naciones
Unidas, Kofi Annan, en el Día para la erradicación de la
pobreza (17 de octubre de 2005)
La pobreza destruye las familias,
las comunidades y las naciones. Provoca inestabilidad y agitación
política y alimenta los conflictos. En la actualidad hay cerca
de 800 millones de personas que sufren hambre y malnutrición crónicas.
Diariamente mueren 30,000 niños por causas directamente relacionadas
con la pobreza.
Esas cifras hacen aún más urgente el lema elegido el presente
año para el Día Internacional para la Erradicación
de la Pobreza: "Lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio: dar
poder a los más pobres entre los pobres". Ese lema destaca
el hecho de que la pobreza sólo puede reducirse si se logra alcanzar
a los más pobres entre los pobres, incluso a aquellos que han quedado
excluidos tantas veces del proceso de desarrollo. Únicamente estableciendo
asociaciones con ellos y adoptando medidas para enfrentarse a la desigualdad
podremos erradicar la pobreza en todas sus dimensiones.
La Declaración del Milenio y los Objetivos de Desarrollo del Milenio,
adoptados por 189 Jefes de Estado y de Gobierno en 2000, representan una
asociación entre países ricos y pobres para luchar contra
la pobreza extrema y lograr mejoras concretas y notables en las vidas
de millones de hombres, mujeres y niños en todo el mundo. Los Objetivos
del Milenio constituyen el marco central para la promoción del
desarrollo humano, ya que van desde asegurar que todos los niños
reciban una enseñanza primaria a reducir el número de víctimas
de la mortalidad maternoinfantil, desde enfrentarse a la propagación
del VIH/SIDA y otras enfermedades graves a la meta fundamental de reducir
a la mitad en 2015 el número de personas que viven en la pobreza
y el hambre extremos.
En septiembre de 2005, los dirigentes mundiales se han reunido de nuevo
para asumir unánimemente como propios los Objetivos de Desarrollo
del Milenio, así como el programa más amplio de las Naciones
Unidas para el desarrollo acordado en las conferencias y cumbres de la
Organización. Los dirigentes convinieron en adoptar, para 2006,
estrategias nacionales amplias de desarrollo a fin de cumplir ese programa
para el desarrollo. Los países desarrollados convinieron en prestar
apoyo a las iniciativas de los países en desarrollo mediante el
aumento de la asistencia para el desarrollo, la prestación de apoyo
a los acuerdos sobre el alivio de la deuda en favor de algunos de los
países más pobres del mundo y la adopción de medidas
para asegurar que el comercio desempeñe de modo pleno su papel
de promotor del crecimiento económico, el empleo y el desarrollo
para todos.
Esos compromisos representan un avance decisivo en la lucha contra la
pobreza: son promesas que todos debemos preocuparnos por asegurar que
se traduzcan en medidas concretas, especialmente en favor de las personas
más pobres del mundo. En este Día Internacional para la
Erradicación de la Pobreza, comprometámonos a luchar con
determinación por hacer aún más enérgico el
impulso ya logrado. Trabajemos asociados los ricos y los pobres para que
todos los seres humanos tengan mayores oportunidades de vivir una vida
mejor.
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