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- Mensaje del
Director General de la la Organización de las Naciones Unidas
para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el Sr. Koichiro
Matsuura, con motivo del Día Internacional de la Alfabetización,
8 de septiembre
Celebramos hoy el Día
Internacional de la Alfabetización del año 2005. Se trata
de un día de reconocimiento del éxito de numerosos hombres
y mujeres que, a lo largo y lo ancho del planeta, han obtenido recientemente
acceso a la comunicación por medio de la palabra escrita. Los felicitamos
y también aplaudimos a todos aquellos -alfabetizadores, agentes
de divulgación, maestros, grupos comunitarios, amigos, vecinos
y miembros de las familias- cuyos esfuerzos de apoyo en tal sentido fueron
indispensables. El Día Internacional de la Alfabetización,
sin embargo, no es una ocasión de complacencia. Cuando hay aproximadamente
800 millones de adultos analfabetos, cuando dos tercios de los adultos
analfabetos son mujeres, y cuando 100 millones de niños en edad
escolar nunca asisten a la escuela, no puede cabernos la menor duda de
que aún es mucho lo que queda por hacer.
Además, la magnitud y las características del reto mundial
que plantea la alfabetización superan lo que indican las estadísticas,
por dos razones fundamentales. En primer lugar, es evidente que un número
importante de niños concluye el proceso de la educación
primaria sin lograr un dominio sólido de las competencias esenciales
para saber leer y escribir. Numerosos países desarrollados, pese
al alto nivel de organización y de dotación de recursos
de sus sistemas educativos, están descubriendo que una proporción
apreciable de niños sólo posee un conocimiento limitado
de los rudimentos de la lectura y la escritura. Por contar con recursos
extraordinariamente inferiores y enfrentar enormes problemas de pobreza,
exclusión y marginación, para numerosos países en
desarrollo está resultando difícil resolver la situación
del enorme contingente de menores que sale de la escuela sabiendo apenas
leer y escribir. Dentro de pocos años, muchos de esos niños
irán a engrosar las filas ocultas de los analfabetos funcionales.
En segundo lugar, la escasa disponibilidad de
oportunidades concretas para los adultos de adquirir, conservar y mejorar
su aptitud para la lectura y la escritura y sus capacidades de aprendizaje
significa que cientos de millones de personas, en especial mujeres, están
condenadas al analfabetismo de por vida. En el siglo XXI, semejante situación
es intolerable.
El afán de hacer frente a ambos desafíos, que están
interrelacionados y vinculados a otros problemas de la educación
y el desarrollo, es el que ha puesto en marcha el empeño para alcanzar
la meta de la Educación para Todos (EPT). Estrechamente ligado
a la EPT está el Decenio de las Naciones Unidas para la Alfabetización
(2003-2012), dirigido y coordinado por la UNESCO, que apunta a desplegar
mayores esfuerzos en los planos nacional e internacional para conseguir
el objetivo de Dakar de reducir a la mitad de aquí al año
2015 los niveles de analfabetismo.
Este año, el Día Internacional de la Alfabetización
se consagra al papel de la alfabetización en el desarrollo sostenible.
Ello resulta especialmente adecuado en vista de que en 2005 se inició
el Decenio de las Naciones Unidas de la Educación para el Desarrollo
Sostenible (2005-2014), cuyo organismo dirigente y cuyo coordinador internacional
es la UNESCO.
Como base ineludible de la educación, la formación y el
aprendizaje ulteriores, la alfabetización es esencial para el desarrollo
humano sostenible en razón de la complejidad y las rápidas
limitaciones características de las sociedades actuales. En dichas
sociedades, una preparación elemental para la lectura y la escritura
no basta para lograr una comunicación y una participación
eficaces. Además, la alfabetización en sí misma está
cobrando nuevas dimensiones para responder a la transformación
tecnológica y cultural. Por consiguiente, es necesario complementar
y actualizar la capacitación en ese ámbito a fin de que
los individuos puedan afrontar con confianza circunstancias diferentes
y nuevas incertidumbres. La sostenibilidad de la alfabetización
exige dicha adaptación.
El punto de apoyo de la relación entre la alfabetización
y el desarrollo sostenible es la ciudadanía, entendida no como
un derecho formal sino como la actividad concreta, creativa y dinámica
de la población cuando estructura y reestructura su existencia.
Con esta perspectiva, la alfabetización es un requisito previo
a una participación social eficaz y un instrumento de autonomía
en los planos individual y comunitario. Un bagaje flexible de capacidades
basadas en la alfabetización es esencial para responder al desafío
del desarrollo sostenible.
La forma en que aprendamos a adaptarnos será decisiva para nuestro
bienestar y nuestra seguridad, y tal vez para nuestra propia supervivencia.
Los programas de alfabetización son vehículos útiles
y efectivos para la transmisión de las ideas y la información
pertinentes con miras a la educación para el desarrollo sostenible
(EDS). En algunos casos, como tratándose de los proyectos de alfabetización
vinculados a la generación de ingresos o a la obtención
de medios de vida sostenibles, una estrecha síntesis es posible.
A la vez, es probable que la orientación de los programas de alfabetización
hacia la autonomía, la integración y la pertinencia local
ejerza una poderosa influencia en los enfoques de la EDS, especialmente
en los entornos no formales.
En este Día Internacional de la Alfabetización, hago un
llamamiento a los gobiernos, a las organizaciones internacionales, a la
sociedad civil y al sector privado a prestar una atención y un
apoyo renovados a la alfabetización como instrumento vital para
lograr el desarrollo sostenible. En este mes en que los dirigentes mundiales
se reunirán en Nueva York para examinar los progresos logrados
desde la Declaración del Milenio formulada hace cinco años,
es oportuno recordar que la educación en general y la alfabetización
en particular constituyen medios vitales para alcanzar la sostenibilidad,
que se encuentra a la raíz de las capacidades humanas y de su desarrollo.
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