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Hoy, en momentos en que el mundo conmemora el Día
Internacional de la Juventud, tenemos una oportunidad de considerar la
situación de los jóvenes y prestar atención a la
calidad de sus vidas. Si bien los líderes proclaman con frecuencia
que los jóvenes son el futuro, tiene importancia vital que esos
líderes escuchen a los jóvenes y colaboren con ellos, de
inmediato.
Es hora de apoyar el liderazgo de los jóvenes. Actualmente, el
mundo tiene la mayor cantidad de jóvenes que registra la historia,
tanto en términos absolutos como en proporción respecto
del total de la población. Una mitad de la población mundial
tiene menos de 25 años. En el mundo en desarrollo, una de cada
tres personas tiene entre 10 y 25 años de edad.
Dadas esas cifras, simplemente no es posible postergar la consideración
de las necesidades y derechos de los jóvenes o colocarlos al final
de una lista de prioridades que parecerían más urgentes.
Es hora de asignar la máxima prioridad al bienestar y la inclusión
de los jóvenes. Esto es especialmente importante en momentos en
que los líderes del mundo se preparan para la Cumbre Mundial a
celebrarse en septiembre de 2005.
Durante esa reunión, se centrará la atención en el
progreso logrado hacia los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Es evidente
que, a menos que se efectúen mayores inversiones en los jóvenes,
no será posible alcanzar los objetivos de eliminar la extrema pobreza
y el hambre, combatir el VIH/SIDA, mejorar la salud de niños y
madres, asegurar la educación universal y promover la igualdad
entre hombres y mujeres.
En ninguna cuestión se necesita efectuar inversiones con mayor
urgencia que en las atinentes a las niñas adolescentes y las jóvenes.
No sólo están sobrellevando el mayor peso de la epidemia
de SIDA en África, sino que además son vulnerables en todo
el mundo a todas las formas de explotación, violencia y trata de
personas. Necesitan espacios protegidos, igualdad de oportunidades y apoyo
para desarrollar plenamente su potencial.
En todo el mundo, los jóvenes van en pos de un sueño: el
sueño de una vida mejor, en un mundo en que reinen paz, igualdad,
justicia, empleo y libertad. Pero están viviendo en tiempos turbulentos,
en un mundo rápidamente cambiante, y están experimentando
cambios dentro de sí mismos en momentos en que llegan a la adultez.
Es cada vez mayor la cantidad de jóvenes que se esfuerzan por adaptarse
a esos cambios y encontrar su propio lugar y su propia identidad.
Hoy, en el Día Internacional de la Juventud, debemos enfrentar
el hecho de que millones de jóvenes tienen perspectivas devastadoras.
¿Cuáles son las perspectivas reales de 500 millones de jóvenes
que viven en situación de extrema pobreza? ¿Cuáles
son las posibilidades en la vida de millones de niñas, casadas
precozmente en la infancia y que quedan embarazadas? ¿Qué
oportunidades tienen los 15 millones de huérfanos a causa del SIDA?
Es evidente que las prioridades deben cambiar.
Todos los jóvenes tienen derecho a tener oportunidades, educación
y salud, incluida la salud reproductiva. Esto es urgente debido a que
la mitad de todas las nuevas infecciones con el VIH ocurren entre los
jóvenes y que es excesivo el número de jóvenes que
mueren a raíz de complicaciones del embarazo y el parto. Al proporcionar
a los jóvenes información fidedigna y servicios de calidad,
se posibilita que protejan su salud y salven su vida. Para el UNFPA, los
jóvenes son una prioridad y son nuestros aliados. En este Día
Internacional de la Juventud, comprometámonos todos a apoyar a
los jóvenes para que puedan plasmar sus sueños en la realidad.
Más información: www.
cinu.org.mx
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