BOLETIN ONU
Naciones Unidas - Centro de Información, México
No. 05/045
26 de junio de 2005
 

Día Internacional en Apoyo de las Víctimas de la Tortura
 


"El Día Internacional de las Naciones Unidas en Apoyo de las Víctimas de la Tortura brinda una oportunidad de reafirmar nuestro compromiso de erradicar la tortura y los tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, independientemente del modo en que se produzcan o se manifiesten", dice el Secretario General de la ONU, Kofi Annan, en su mensaje durante del Día Internacional de las Naciones Unidas en Apoyo de las Víctimas de la Tortura del presente año. "Es también una ocasión de hacer una pausa y recordar a las víctimas de la tortura que no han sobrevivido, escuchar las historias de las que sí lo han hecho y apoyar sus esfuerzos por lograr que se haga justicia a las víctimas de la tortura y sus familias, incluso mediante la colaboración con el Fondo de las Naciones Unidas de Contribuciones Voluntarias para las Víctimas de la Tortura."

La comunidad internacional conmemora anualmente el 26 de junio el Día Internacional en Apoyo de las Víctimas de la Tortura, con el fin de dirigir la atención mundial hacia la necesidad de poner fin a la tortura y ayudar a las víctimas. La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el Día Internacional en su resolución 52/149, de 12 de diciembre de 1997, con el propósito de erradicar la tortura y de asegurar la aplicación de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes.
El Secretario General emite una declaración con ocasión del Día Internacional en Apoyo de las Víctimas de la Tortura. El texto completo de la declaración del presente año puede consultarse en el siguiente sitio de las Naciones Unidas en la Web: www.un.org/spanish/News

La tortura es una de las formas más graves de violación de los derechos humanos, e impone un costo terrible a millones de personas y sus familias. La violación, los golpes en las plantas de los pies, la asfixia por inmersión, las quemaduras, la aplicación de corriente eléctrica, la privación del sueño, las sacudidas y las palizas son métodos habituales de los torturadores para quebrantar la personalidad del individuo. Aunque los daños físicos son tremendos, las secuelas psicológicas y emocionales suelen ser aún más destructivas y más difíciles de curar. Muchos supervivientes de la tortura sufren de pesadillas y de recuerdos angustiosos recurrentes. Rehuyen a la familia, la escuela y el trabajo y experimentan pérdida de confianza.

La Sra. Louise Arbour, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, observó recientemente: "No hay ninguna circunstancia, absolutamente ninguna, en que se permita la tortura. Ni siquiera en situaciones de emergencia, ni en situaciones de guerra. Los instrumentos internacionales de derechos humanos así lo estipulan. ¿Qué más hay que esperar? ¿Cuántas directrices necesitamos? Apliquémonos a la tarea de hacer cumplir esa normativa".

Actividades de las Naciones Unidas dirigidas a eliminar la tortura

Desde su creación, las Naciones Unidas han condenado la tortura y han procurado erradicarla. La Declaración Universal de Derechos Humanos, en su artículo 5, proclama que "nadie será sometido a tortura ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes". La lucha contra la tortura continúa hoy en varios frentes. La Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1984, obliga a los Estados a tipificar la tortura como delito y a enjuiciar y castigar a quienes sean culpables de ella. Además, dispone expresamente que no podrán invocarse como justificación de la tortura circunstancias excepcionales ni la orden de un funcionario o una autoridad superior.

Al 27 de abril de 2005, 139 Estados habían ratificado la Convención. Dichos Estados partes deberán presentar informes al Comité contra la Tortura, órgano establecido en 1987 en virtud de un tratado de derechos humanos para vigilar el cumplimiento de la Convención y ayudar a los Estados partes a aplicar sus disposiciones. Para más información puede consultarse el siguiente sitio en la Web:. www.ohchr.org/spanish/index.htm.

La Asamblea General aprobó en 2002 el Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, que, al entrar en vigor, permitirá que órganos internacionales y nacionales independientes visiten los lugares en que haya personas privadas de libertad. Al 27 de abril de 2005, ocho Estados habían ratificado el Protocolo Facultativo (se requieren 20 ratificaciones para que el Protocolo entre en vigor). Para más información puede consultarse el siguiente sitio en la Web:
www.ohchr.org/spanish/law/index.htm

El Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional define la tortura como crimen de lesa humanidad "cuando se cometa como parte de un ataque generalizado sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque", y la considera crimen de guerra cuando se cometa "como parte de un plan o política o como parte de la comisión en gran escala de tales crímenes".

La educación es otro elemento fundamental de la campaña para erradicar la tortura. Mediante programas de asistencia técnica, las Naciones Unidas ayudan a los países a crear infraestructuras nacionales para la protección y promoción de los derechos humanos y a capacitar a los funcionarios públicos, como las fuerzas de policía y el personal judicial, responsables de la realización de los derechos humanos. Además, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos colabora con diversos mecanismos de las Naciones Unidas, incluidos el Comité contra la Tortura, el Relator Especial sobre la Tortura, el Fondo de Contribuciones Voluntarias para las Víctimas de la Tortura y el Programa de las Naciones Unidas de Prevención del Delito y Justicia Penal. Para más información sobre la labor de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, puede visitarse el siguiente sitio en la Web: www.ohchr.org/spanish/index.htm.

El Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la Tortura cumple una función fundamental en la lucha internacional contra la tortura: responde a las reclamaciones presentadas por individuos y grupos e informa al respecto a la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Entre el 16 de diciembre de 2003 y el 30 de noviembre de 2004, el Relator Especial envió 223 cartas a 77 gobiernos; también dirigió 330 llamamientos urgentes a 72 gobiernos en nombre de individuos de los que se temía que pudieran estar en riesgo de ser sometidos a torturas y otras formas de maltrato. El actual Relator Especial sobre la Tortura es el Sr. Manfred Nowak (Austria); sus informes más recientes pueden consultarse en el siguiente sitio en la Web:. www.unhchr/ch/spanish/html/menu2/2/chr_sp.htm.

Asistencia a las víctimas de la tortura

Además de adoptar medidas preventivas, las Naciones Unidas también han tomado disposiciones para asistir a las víctimas de la tortura. En 1981, la Asamblea General estableció el Fondo de las Naciones Unidas de Contribuciones Voluntarias para las Víctimas de la Tortura, que sigue prestando asistencia a las víctimas y sus familias, suministrándoles apoyo psicológico, médico, social, económico, jurídico y humanitario. El Fondo representa la principal fuente de financiación para los proyectos de mediana y pequeña escala de asistencia a las víctimas de la tortura en todo el mundo. La Junta de Síndicos del Fondo Voluntario recibió para su examen en 2004/2005 solicitudes de donaciones por un monto total de 13 millones de dólares de los EE.UU. y recomendó que se otorgaran 6,7 millones de dólares para 172 programas presentados por organizaciones no gubernamentales de 61 países.

Fondo de las Naciones Unidas de Contribuciones Voluntarias para las Víctimas de la Tortura
Los gobiernos, las organizaciones no gubernamentales y otras entidades privadas y públicas pueden hacer aportaciones al Fondo de las Naciones Unidas de Contribuciones Voluntarias para las Víctimas de la Tortura. Para más información, los interesados pueden comunicarse con la secretaría del Fondo a la dirección siguiente: Naciones Unidas, Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Dependencia de Fondos Fiduciarios/Subdivisión de Servicios de Apoyo, CH-1211, Ginebra 10, Suiza. Teléfono (41.22) 917.93.15, fax (41.22) 917.90.17, correo electrónico: unvfvt@ohchr.org, o visitar el siguiente sitio en la Web: www.ohchr.org/spanish/about/funds/torture.

Para más información sobre las actividades de las Naciones Unidas de prevención de la tortura, los interesados pueden consultar el siguiente sitio en Internet: www.ohchr.org/spanish/issues/torture.

Publicado por el Departamento de Información Pública de las Naciones Unidas, en colaboración con la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, junio de 2005.

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* Sólo para uso informativo, no es documento oficial