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Mensaje del
Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, en ocasión
del Día Mundial de la Desertificación y la Sequía
(17 de junio de 2005)
La desertificación es uno de los procesos de
degradación ambiental más alarmantes del mundo, ya que pone
en peligro la salud y los medios de vida de más de 1.000 millones
de personas. Se calcula que la desertificación y la sequía
ocasionan todos los años 42.000 millones de dólares de pérdidas
en la producción agrícola. Debido a la gran magnitud y urgencia
de este problema, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó
2006 Año Internacional de los Desiertos y la Desertificación.
El tema de la celebración del Día Mundial de Lucha contra
la Desertificación y la Sequía de este año es "Las
mujeres y la desertificación". En muchas de las zonas agrícolas
secas del mundo, incluida gran parte de África, tradicionalmente
son las mujeres las que dedican tiempo y esfuerzo a la tierra.
En los países en desarrollo las mujeres representan aproximadamente
el 70% de la mano de obra agrícola y producen entre el 60% y el
80% de los alimentos. Son ellas principalmente las que procesan, gestionan
y comercializan los alimentos para sus familias y sociedades y las que
trabajan directamente con los recursos naturales. Y son ellas las que,
al contemplar de cerca la degradación ambiental y otros problemas,
han adquirido valiosos conocimientos.
Pese a esa labor y esos conocimientos, las mujeres que viven en las tierras
secas cuentan generalmente entre las personas más pobres de entre
los pobres y tienen poco poder para introducir cambios reales. En la Convención
de lucha contra la desertificación en los países afectados
por sequía grave o desertificación, en particular en África,
se subraya la importante función desempeñada por las mujeres
en la aplicación de la Convención.
Sin embargo, puesto que la propiedad de la tierra y del ganado y la adopción
de decisiones al respecto siguen correspondiendo predominantemente al
ámbito masculino, a menudo las mujeres quedan excluidas de la participación
en los proyectos de conservación y desarrollo de la tierra, de
las actividades de extensión agrícola y del proceso general
de formulación de políticas.
Hay algunos indicios de progreso. En muchos países las mujeres
están comenzando a tener acceso a la propiedad de la tierra y a
participar en la adopción de decisiones. Los Estados Miembros reconocen
cada vez más que la falta de recursos financieros dificulta la
lucha de mujeres y hombres contra la desertificación.
Ello brinda a las mujeres nuevas oportunidades de cambiar sus vidas, sociedades
y entornos. En este Día Mundial de Lucha contra la Desertificación
y la Sequía, comprometámonos todos a hacer cuanto esté
de nuestra parte para empoderar a la mujer y hacerla partícipe
de pleno derecho en la labor mundial para hacer frente a este desafío
vital.
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