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EL TRABAJO CONJUNTO DE LA COMUNIDAD INTERNACIONAL Y EL GOBIERNO AFGANO, PUNTO CLAVE EN LA RECONSTRUCCIÓN DEL PAÍS

Enviado por Lakhadar Brahimi,
Asesor Especial del Secretario General.

Excelencias,

Se reúnen en una celebración con cautela. Desde la conferencia en Bonn, hace casi dos años y medio, Afganistán ha logrado un progreso notable. Esto se debe primeramente a la determinación de la gente afgana de no permitir que el país caiga de nuevo en una guerra civil.

A lo largo de dos Loya Jirgas, y ahora durante la preparación del proceso electoral, la gente de Afganistán está mostrando, en la más fina tradición de su país, su deseo de trabajar conjuntamente y avanzar. La gente ha demostrado paciencia extraordinaria, mientras el nuevo Estado, al que realmente desean ver restablecido y organizado, está cada día mejor equipado para controlar la inseguridad y expandir su reconstrucción.

Otro factor crucial ha sido la fuerte unión entre el gobierno afgano y la comunidad internacional, unión que ha florecido desde la firma del Tratado de Bonn y la primera conferencia de donantes, realizada en Tokio en 2002. Ha mostrado que el pueblo afgano no está solo en su lucha por poner un final definitivo a décadas de conflicto, y en consecuencia mantiene su esperanza de que finalmente triunfarán.

El proceso de Bonn ahora enfrenta uno de sus más grandes retos: llevar a cabo unas elecciones libres y justas. Hasta ahora, el proceso de registro refleja el deseo claro de los afganos de todas las regiones y de todas las condiciones de vida de unirse en el proceso político. El resultado esperado, un gobierno completamente representativo, indudablemente marcará un paso decisivo en la transición democrática y, por lo tanto, hará una contribución de gran importancia a la consolidación de la paz.

Aún así, la magnitud de la tarea del proceso electoral es enorme. Los objetivos que nos han evadido por dos años deben alcanzarse ahora en un tiempo muy corto, en particular:

  • Mayor seguridad, que permita que el registro y la votación se lleven a cabo en cualquier lugar en una forma equilibrada.

  • Mayores libertades políticas para todos los partidos y candidatos contendientes, incluyendo la posibilidad de organizarse abierta y seguramente, con acceso a los medios.

  • Mutilación y reintegración, misma que, desde la firma del tratado de Bonn, ha sido la solicitud más urgente del pueblo afgano, independientemente de su condición política y étnica. En la aproximación de las elecciones, esto será esencial para limpiar la arena política de toda facción militar y permitir que la actividad de los partidos políticos se desarrolle de acuerdo con la nueva constitución.

Sólo si esos objetivos son logrados, las elecciones podrán realizar su potencial como herramienta para la construcción del Estado, y para la reconciliación nacional.

Esta agenda ambiciosa pondrá a prueba a todos, a los afganos y a la comunidad internacional indistintamente, sobre todo en el campo de la seguridad. Esta conferencia proporciona una oportunidad invaluable para el gobierno afgano y la comunidad internacional para acordad los parámetros que necesitan alcanzarse, para conseguir elecciones confiables. La asistencia en materia de Seguridad continúa siendo una de las contribuciones más importantes, si no es que la de mayor importancia, que la comunidad internacional puede aportar.

El surgimiento reciente de violencia en Herat, que tuvo por consecuencia la muerte del Ministro de Aviación y Turismo y de otras 100 personas, es un ejemplo deplorable del impacto terrible que puede tener la rivalidad de las facciones que asedian Afganistán. El desarme, desmovilización y reintegración de excombatientes y las reformas al sector de la seguridad nacional son vitales si queremos dar fin a este faccionalismo y construir una estabilidad duradera basada en instituciones nacionales confiables.

El pueblo de Afganistán, después de una prolongada guerra, aún sufre, tanto por la continua inseguridad como por el terrorismo, el faccionalismo y la anarquía; además, todavía está latente la posibilidad de volver al conflicto. Yo confío en que ustedes aprovecharán la oportunidad que ofrece esta conferencia para lograr el compromiso firme y duradero que el pueblo de Afganistán requiere.

Unas elecciones exitosas serían la culminación apropiada de los esfuerzos realizados en los últimos dos años para brindar seguridad, un buen gobierno y reconstrucción a Afganistán. La autoridad y legitimidad de un gobierno electo incrementaría la habilidad que tiene el Estado afgano para hacer frente a retos excepcionales, entre ellos el reducir el tráfico de drogas. Pero este no sería el fin del camino que inició en Bonn. Aún resta mucho trabajo por hace en la construcción de un estado funcional. La creación de instrumentos para asegurar el predominio de la ley no es una empresa a corto plazo. Como mencioné en mi informe al Consejo de Seguridad en marzo de 2002, tomará más de 36 meses sanar las heridas causadas por 23 años de guerra.

Afganistán tiene una constitución aprobada unánimemente por un Loya Jirga, y tendrá instituciones electas. Pero, para completar su transición a la paz y la democracia, necesitará también la asistencia continua de la comunidad internacional. La unión que emergió en Bonn y que ha sido fortalecida por medio de incontables iniciativas a lo largo de 24 meses, debe continuar hasta que la transición se complete; hasta que el Estado afgano pueda levantarse por su propio pie, que esté equipado con fuerzas de seguridad efectivas e imparciales, que sea respetuoso de los derechos humanos, que cuente con una administración civil apropiada, un sistema de justicia funcional y la habilidad de satisfacer las necesidades básicas de su gente.

Esta conferencia es una oportunidad única que tiene el Gobierno para reafirmar su compromiso con esa agenda, y para la comunidad internacional de enviar al pueblo afgano un claro apoyo que permanecerá de su lado. Con ese entusiasmo, les deseo éxito en sus deliberaciones.

 

 
 
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Última actualización
30/08/04