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El número de personas que viven fuera del país en que nacieron
siguió aumentando en los años noventa y, en 2000, llegó
a los 175 millones, según un estudio de las Naciones Unidas dado
a conocer hoy, en el que se afirma, además, que la tendencia es
sobre todo hacia el mundo desarrollado. Durante esa década, la
migración hacia esos países aumentó en un 3%, mientras
que en los países en desarrollo, la inmigración neta fue
nula. En consecuencia, aunque en todo el mundo una de cada 35 personas
es un migrante internacional, en los países desarrollados, la relación
es aproximadamente de un habitante cada 12.
En el Estudio económico y social mundial, las
Naciones Unidas indican que, en los países desarrollados, son mayores
los efectos de las migraciones por la tasa de natalidad baja o en descenso
de esos países. De hecho, entre 1995 y 2000, en Europa se habría
registrado una reducción neta de la población de no haber
sido por la inmigración.
Según las proyecciones presentadas en el estudio,
sin una inmigración neta, la población de las regiones más
desarrolladas se reduciría de 1.200 a 1.000 millones entre 2000
y 2050. Las Naciones Unidas prevén que ese descenso de población
se verá contrarrestado por las migraciones, que se mantendrían
en las tendencias actuales.
En cambio, en los países en desarrollo, el aumento
natural de la población será de casi 3.000 millones entre
2000 y 2050. Teniendo en cuenta la emigración, el aumento será
de 2.800 millones.
En los países desarrollados, el envejecimiento
de la población está provocando estragos en los sistemas
de seguridad social. Según el estudio, un nivel positivo sostenido
de migración internacional neta puede compensar en cierta medida
la reducción natural de la población general o de la población
en edad activa. También se advierte que sólo la inmigración
no basta para eliminar las repercusiones del envejecimiento de la población
en los sistemas jubilatorios, ni en la relación entre población
activa y pasiva.
Oscilación del péndulo
El péndulo de la inmigración neta comenzó
a oscilar hacia el mundo industrializado en la segunda mitad del siglo
XX.
En 1960, 44 millones de los 76 millones de migrantes internacionales residían
en el mundo en desarrollo, en comparación con sólo 32 millones
en el mundo desarrollado, sin contar a la Unión Soviética.
Esos 76 millones de migrantes constituían el 2,1% de la población
de los países en desarrollo y, simultáneamente, el 3,4%
de la población de los países industrializados. No obstante,
para 2000, las respectivas cifras eran del 1,3% en los países en
desarrollo y del 8,3% en los desarrollados.
A pesar del crecimiento reciente, hoy en día, las tasas de migración
son más bajas en los principales países de acogida que al
comienzo del siglo pasado. En el informe también se dice que, entre
1870 y 1910, a causa de la inmigración, la población de
la Argentina aumentó vertiginosamente en un 60% y su fuerza de
trabajo en un 86%. En el mismo periodo, de resultas de la inmigración,
la población del Canadá aumentó en un 32% y su fuerza
de trabajo en un 44%. Para los Estados Unidos, con una mayor base demográfica,
el aumento proporcional fue menor pero siguió siendo considerable,
con un 17% de crecimiento de la población y un 24% de aumento de
la fuerza de trabajo.
Actualmente, la mayor concentración de inmigrantes se encuentra
en América del Norte. Entre 1960 y 2000, el número de emigrantes
hacia los Estados Unidos y el Canadá se triplicó con creces.
En el año 2000, uno de cada cinco migrantes internacionales vivía
en los Estados Unidos.
Al mismo tiempo, la migración tiene importantes repercusiones en
un número cada vez mayor de países. Entre 1960 y 2000, la
cifra de países en que los inmigrantes superan el 10% de la población
aumentó de 43 a 70.
La participación de las mujeres en la migración ha seguido
siendo notablemente estable a lo largo de los años. En 1960, constituían
el 46,7% de los migrantes del mundo. En 2000, constituían el 48,6%,
porcentaje que aumentó levemente por encima del 50% en los países
desarrollados y la Comunidad de Estados Independientes (ex Unión
Soviética).
Periodos de auge económico y crisis políticas
En los países en desarrollo, las agudas diferencias en las tasas
de inmigración y emigración entre los diferentes países
a veces quedan ocultas por la falta de flujos netos de migración.
También queda reflejado el carácter frecuentemente provisional
de los grandes movimientos de migración relacionados con el auge
de la economía de los países de acogida o las crisis políticas
de los países de origen.
Unos pocos países en desarrollo, como Arabia Saudita, Qatar y los
Emiratos Árabes Unidos, son importantes beneficiarios de la mano
de obra migrante. En 2000, en los Emiratos Árabes Unidos, los extranjeros
constituían más del 60% de la población. Los países
del Asia oriental y sudoriental con economías prósperas
también se han transformado en destinos preferentes. En los años
recientes, especialmente en África y en Centroamérica, el
regreso de los refugiados hacia los países de origen en que se
ha logrado solucionar los conflictos tiene importantes consecuencias.
Por la propia naturaleza de la migración no autorizada, es difícil
captar su alcance en estadísticas. Si se combinan pruebas de varias
fuentes puede afirmarse que en 2000, de 35 millones de personas que vivían
en los Estados Unidos pero nacieron en otro país, por lo menos
7 millones eran migrantes no autorizados (más de la mitad de México,
según estimaciones). La Oficina Internacional del Trabajo utilizó
la misma relación - uno de cada cinco - para deducir que también
en 2000, en Europa Occidental habría 3,5 millones de migrantes
no autorizados, entre unos 22 millones de residentes extranjeros en general.
Pero las estimaciones de la proporción de extranjeros indocumentados
entre los migrantes autorizados varían mucho de un país
a otro, incluso en un mismo país.
La migración indocumentada se produce frecuentemente mediante el
contrabando y la trata, un negocio ilegal cuyas ganancias son de unos
10.000 millones de dólares por año. Se estima que así
se trasladan la mitad de los migrantes no autorizados que viven en un
país extranjero.
El Departamento de Asuntos Económicos y Sociales, que vigila, evalúa
y analiza las tendencias pertinentes, publica anualmente el Estudio económico
y social de las Naciones Unidas y, a pedido de los Países Miembros,
fija normas y objetivos. En la primera parte del Estudio, se informa de
las condiciones económicas y macroeconómicas del año
que pasó y de las proyecciones para el año siguiente. En
la segunda parte se trata un tema de importancia y actualidad internacional.
Por más información, sírvase ponerse en contacto
con la Sección de Desarrollo del Departamento de Información
Pública de las Naciones Unidas, por conducto del Sr. Tim Wall,
al teléfono 1 212 963 5851 o la Sra. Ellen McGuffiie, al teléfono
1 212 963 0499.
Cuadro
II.1
Indicadores del número de migrantes internacionales, según
las principales regiones, entre 1960 y 2000
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