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Mensaje del Secretario General al Seminario titulado Las Naciones
Unidas a 60 años de su fundación: desafíos y perspectivas
para el siglo XXI , Ciudad de México, 18 de agosto de 2004
Transmitido por el Sr. Juan Miguel Diez, Oficial a Cargo del Centro de
Información de las Naciones Unidas, Ciudad de México
Es para mí un gran placer saludarlos en este
importante y oportuno seminario. Seguramente estarán de acuerdo
conmigo en que vivimos una época difícil. Los acontecimientos
del último año, en particular la guerra del Iraq, han planteado
diversas preguntas fundamentales acerca de la naturaleza de los problemas
con que nos enfrentamos y la capacidad del sistema multilateral para hacerles
frente. Resulta imperioso que las Naciones Unidas pasen a ser el instrumento
más eficaz posible para afrontar las amenazas a la seguridad mundial
en el siglo XXI. Por ese motivo, en noviembre del año pasado nombré
un grupo de alto nivel, integrado por 16 expertos muy respetados de todas
partes del mundo, para que examinaran las amenazas que tenemos ante nosotros,
evaluaran la políticas, los procesos y las instituciones existentes
y formularan después recomendaciones enérgicas para el cambio.
Hay quien ha descrito la función del grupo como de reforma de las
Naciones Unidas. Si bien es cierto que podría proponer modificaciones
a las normas y los mecanismos de la Organización, esos cambios
serían el medio para lograr un fin. El objetivo, mucho más
amplio, es encontrar respuestas colectivas creíbles y convincentes
para solucionar los problemas de nuestro tiempo. Las Naciones Unidas,
como se dice en el Artículo 1 de su Carta, han de ser capaces de
tomar medidas colectivas eficaces para prevenir y eliminar amenazas
a la paz, incluido el terrorismo y la proliferación de armas
de destrucción en masa que se cuentan entre las principales
preocupaciones de diversos Estados Miembros, así como las
guerras civiles. Pero, además, deben proteger a millones de hombres
y mujeres de las amenazas más fre-cuentes de la pobreza, el hambre
y la enfermedad. De hecho, para la mayor parte de la población
mundial, las cuestiones más preocupantes son las que afectan directa-mente
a sus expectativas de futuro para sí mismos y sus familias; cuestiones
relativas a la creación de una vida digna, con acceso a la educación
y la atención sanitaria, suficiente comida y agua potable, en un
entorno saludable; cuestiones que se recogen en los objetivos de desarrollo
del Milenio, proyecto para un mundo mejor aprobado por todos los dirigentes
del mundo.
Está previsto que el grupo me presente su informe en diciembre.
Albergo la esperanza de que podamos celebrar el 60º aniversario de
la Organización con la adopción de medidas de gran alcance
que sirvan para su fortalecimiento con miras al futuro. Es evidente que,
en última instancia, las decisiones han de tomarlas los Estados
Miembros. Pero todos los sectores de la sociedad tienen algo que aportar,
no sólo los gobiernos, sino también los parlamentos, los
intelectuales, los grupos de la sociedad civil, los empresarios y otras
personas y entidades. México, por su parte, desempeña ya
un papel fundamental en todo el espectro de cuestiones de que se ocupa
la Organización, y espero que continúe teniendo un papel
de liderazgo tam-bién en este debate. Si hacemos bien nuestro trabajo,
la historia podría recordar la difícil situación
actual como un momento en que hombres y mujeres sabios estuvieron a la
altura de las circunstancias y fortalecieron los mecanismos de cooperación
internacional para hacer frente a las necesidades del nuevo siglo. Les
ruego que acepten mis mejores deseos para el éxito de la conferencia.
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