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Mensaje del Secretario General de las Naciones Unidas,
Kofi Annan, con motivo del Día Internacional en Apoyo de las Víctimas
de la Tortura, 26 de junio de 2004
El Día Internacional en Apoyo de las Víctimas
de la Tortura es una oportunidad que el mundo tiene para reafirmar que
la tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes son inaceptables
y no pueden ser tolerados. Es un día para renovar nuestro compromiso,
denunciar estos actos y buscar justicia para las víctimas torturadas.
Sobretodo, es un día para que los gobiernos se cuestionen si están
haciendo lo suficiente para prevenir los actos de tortura, para ayudar
a las víctimas, para castigar a los autores de dichos tratos y
para asegurarse de que dichos sucesos no se vuelvan a repetir.
Desgraciadamente, la experiencia nos muestra que la tortura y otros tratos
crueles, inhumanos y degradantes continúan siendo comunes en muchos
países. Sin embargo, la prohibición de dichos actos no es
ambigua: es absoluta. Es obligatoria en todos los Estados, y en todos
los territorios bajo su jurisdicción o control efectivo. Se aplica
en todas las circunstancias, tanto en tiempos de guerra como en tiempos
de paz. Ninguna tortura es permisible a pesar de que se le llame de otro
modo. Los eufemismos no podrán ser utilizados para evitar entrar
en obligaciones legales.
Los Estados deberán de cumplir con sus obligaciones, incluyendo
el vigoroso combate contra la impunidad de los responsables de las torturas.
Aquellos que conciben o autorizan cualquier forma de tortura o trato cruel,
inhumano o degradante, y aquellos que cometan dichos actos, deberán
de ser castigados. Organismos independientes deberán de procesar
a los responsables y el castigo deberá de reflejar la seriedad
del delito.
Las obligaciones del derecho consuetudinario internacional se han aceptado
de manera voluntaria por varios Estados que han ratificado el Pacto Internacional
de Derechos Civiles y Políticos y la Convención contra la
Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes. Hoy,
hago un llamado a todos los Estados para que ratifiquen estos dos tratados
centrales de derechos humanos, así como también el Protocolo
Facultativo a la Convención contra la Tortura y otros Tratos o
Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes. También hago un llamado
a todos para que emitan una invitación abierta al Relator Especial
en tortura, así como a otros mecanismos relevantes de derechos
humanos, para que visiten sus países.
En este día, quiero rendir un tributo a todos aquellos que trabajan
en todo el mundo para aliviar el sufrimiento, causado por la tortura,
de los sobrevivientes así como de sus familiares. El Fondo de Contribuciones
Voluntarias de Naciones Unidas para las Víctimas de la Tortura
ayuda a muchas organizaciones no gubernamentales para proveer servicios
médicos y tratamientos psicológicos, servicios legales y
sociales, así como apoyo económico a las víctimas.
Quiero expresar mi gratitud a los Gobiernos y a los contribuyentes que
hacen posible dicha asistencia, y hago un llamado a los miembros de la
Comunidad Internacional para que sigan respaldando al Fondo.
Las Naciones Unidas fueron fundadas para reafirmar la fe en la dignidad
y el valor de los seres humanos; para crear mejores estándares
de vida, constituidos bajo una mayor libertad. No podremos cumplir esta
promesa a menos que borremos el azote de la tortura de la faz de la tierra.
Es por ello que nos debemos dedicar de nuevo a esta misión en este
Día Internacional en Apoyo de las Víctimas de la Tortura.
Página
del CINU dedicada al Día Internacional en Apoyo de las Víctimas
de la Tortura
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