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| No. 04/041 |
14
de junio de 2004
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Inicia
UNCTAD XI en São Paulo Brasil |
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Mensaje del Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, en la declaración inaugural de la 11ª Conferencia Ministerial de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD XI), en São Paulo, Brasil, 14 de junio de 2004: Me complace darles la bienvenida a la 11ª Conferencia
Ministerial de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y
Desarrollo (UNCTAD). Deseo agradecer al Presidente Lula da Silva, a la ciudad
y al Estado de São Paulo y a los ciudadanos y al Gobierno del Brasil
su generosidad al acoger esta Conferencia. Asimismo, deseo felicitar a la UNCTAD por su 40º
aniversario. Sin la UNCTAD, todos estos años, el debate sobre el
desarrollo no habría sido tan rico y la población mundial
habría sido mucho más pobre. Esta Conferencia llega en un momento oportuno. El mundo dispone de lo necesario para aumentar el nivel de vida de toda la población. Tenemos años de experiencia que nos han enseñado lo que funciona y lo que no. Disponemos de nuevas tecnologías que protegen el medio ambiente y diseminan una gran abundancia de información. Contamos con un consenso político sin precedentes sobre los objetivos de desarrollo del Milenio. Estamos incluso en los albores de la recuperación económica mundial. Lo que nos falta, con demasiada frecuencia, es la coherencia,
que es precisamente el tema principal de esta Conferencia. Pensemos en un empresario asiático, feliz por
haberse abierto un mercado en el mundo desarrollado, hasta que descubre
que los camiones no pueden transportar sus productos debido a la insuficiencia
de las carreteras. Pensemos en una agricultora africana deseosa de aprovechar
el acceso libre de aranceles a los mercados mundiales, que ve anulada
su ventaja competitiva por complicados reglamentos de embalaje o por subvenciones
pagadas a sus competidores en los países más ricos. O pensemos en un cultivador indígena de hierbas
medicinales aquí en América Latina que desconoce si la contribución
de su pueblo será reconocida y justamente recompensada. La política no debe dar con una mano lo que quita
con la otra. Las normas concebidas para liberalizar no deben crear nuevos
obstáculos. Los países que presionan a otros para que liberalicen
el comercio deben estar dispuestos a hacer lo mismo. De lo contrario,
podemos achacarles educadamente falta de coherencia, aunque con el mismo
grado de exactitud, podríamos hablar de discriminación.
La población espera que esta Conferencia adopte una actitud firme
contra eso. De lo que también carecemos, en muchos aspectos, es de un régimen comercial propicio para el desarrollo. Eso quizás esté cambiando. La Unión Europea y los Estados Unidos, entre otros, han emprendido importantes iniciativas. Se han abaratado los precios y se ha aumentado la disponibilidad de medicamentos que salvan vidas. Además, la utilización satisfactoria del mecanismo de solución de diferencias de la Organización Mundial del Comercio en varios asuntos, incluida una reclamación del Brasil contra las subvenciones al algodón, ha demostrado que un sistema basado en normas puede ayudar a los productores de los países en desarrollo. Lo que necesitamos en estos momentos es la conclusión
satisfactoria de las negociaciones de Doha. Cada vez está más
claro que sólo se puede lograr si se concede a los países
en desarrollo el pleno acceso a los mercados del mundo industrializado
y si se reducen radicalmente o se eliminan las subvenciones agrícolas
y de otro tipo que distorsionan los mercados mundiales. Un resultado semejante
sería un gran paso no sólo hacia la coherencia, sino también
hacia el desarrollo y la justicia. Asimismo, debemos aprovechar las oportunidades de la
cooperación y la integración comerciales Sur-Sur. Se espera
mucho de la nueva ronda de negociaciones multilaterales que se iniciará
aquí para ampliar el Sistema Global de Preferencias Comerciales
entre Países en Desarrollo. Si los países en desarrollo
acuerdan reducir en un 50% los aranceles medios que se imponen mutuamente,
el comercio generará 15,500 millones de dólares de los Estados
Unidos adicionales. No se trata de una alternativa, sino de un complemento
del proceso de liberalización multilateral, que podría dar
un impulso decisivo al desarrollo de lo que el Presidente Lula ha denominado
una nueva geografía del comercio mundial que coloca
el comercio entre los países en desarrollo en el lugar que le corresponde
en las relaciones económicas internacionales. Excelentísimos señores Ahora, queridos amigos, comienza vuestro trabajo. Forjemos auténticas asociaciones para el desarrollo. Ayudemos a los países en desarrollo a aprovechar
plenamente las oportunidades comerciales. Concibamos un enfoque de las políticas comerciales y de otro tipo orientado al desarrollo que enriquezca y potencie a la población mundial. |
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Presidente
Mazaryk no.29, piso 2 |
* Sólo para uso informativo, no es documento oficial |
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