| |
Este lunes, 26 de abril, comenzó en Guatemala
la 28ª Conferencia Regional para América Latina y el Caribe,
con dos días de debates técnicos dedicados a analizar los
avances realizados en la lucha contra el hambre, y discutir las prioridades
de desarrollo para ser incorporadas en el plan de trabajo para el próximo
bienio de la Oficina Regional de la FAO para América Latina y Caribe.
La sesión plenaria de la conferencia será
inaugurada el día 28 por el Presidente de Guatemala, Oscar Berger,
y por el Director General de la FAO, Jacques Diouf. La sesión plenaria
contará con la presencia de altos cargos de gobierno de 33 países
de la región.
La región mejora, pero el campo sigue pobre.
El hambre está aumentando de nuevo en el mundo tras la
reducción conseguida durante la primera mitad de los años
90, según alerta el informe sobre la Inseguridad alimentaria en
el mundo 2003, publicado recientemente por la FAO.
América Latina y el Caribe, junto a Asia y el Pacífico,
fueron las dos únicas regiones del mundo que consiguieron reducir
en términos absolutos el número de personas con carencias
alimentarias durante la década de los 90.
Cinco millones y medio de latinoamericanos dejaron de formar parte de
la lista de los hambrientos del mundo hacia finales de los 90, pero los
progresos no fueron uniformes en todas las subregiones.
América del Sur mejoró durante los años 90, pasando
de los 41.5 millones de subnutridos a principios de esa década,
a 32.9 millones. La situación en la subregión del Caribe
permaneció estable en torno a 7.9 millones de subnutridos, mientras
que en la región centroamericana se reportan resultados desfavorables,
ya que a principios de la década de los 90 había 5 millones
de subnutridos, y al final del decenio el número de personas subnutridas
había aumentado a 7.5 millones de personas.
Los resultados menos favorables se registraron en América Central,
donde al final de los años 90 había dos millones y medio
más de hambrientos en relación a las cifras del inicio de
la década, aumentando así de 17% a 21% el porcentaje de
personas desnutridas en la subregión. Sin embargo, Costa Rica,
Honduras y Nicaragua consiguieron mejorar la situación a nivel
nacional durante la década de los 90.
En América del Sur, la media de personas subnutridas descendió
a un 10 por ciento; si bien en algunos países, como Bolivia, la
media nacional se estableció en el 22 por ciento de su población,
lo que la sitúa a niveles similares a los de la media centroamericana.
Los países latinoamericanos con mejores niveles nutricionales (menos
del 5 % de personas subnutridas), son Argentina, Uruguay, Ecuador y Chile.
En el extremo opuesto, Haití encabeza la lista de países
con una tasa de subnutrición altísima, el 49% de la población,
seguido de Nicaragua (29%), Panamá (26%), República Dominicana
y Guatemala con 25 por ciento.
El informe de la FAO señala que, si bien la región en su
conjunto realizó progresos importantes en la lucha contra el hambre
-seis de los 19 países que consiguieron reducir sus cifras de hambrientos
durante toda la década de los 90 son latinoamericanos- hubo países
en los que la tendencia cambió en dirección opuesta, como
Colombia, donde el número de personas subnutridas, que había
estado disminuyendo hacia mediados de la década, aumentó
en la segunda mitad del decenio.
En definitiva, la región mejora, pero el campo sigue pobre. Aproximadamente,
la mitad de los pobres rurales de la región (40 millones), son
pequeños agricultores, el 33% corresponde a las comunidades indígenas
(26 millones), y el 16% restante, a los pobladores rurales sin tierra,
que no tienen ningún acceso a recursos productivos para la generación
de ingresos.
Si bien son escasos los datos disponibles sobre la pobreza rural, las
informaciones más recientes disponibles ofrecen un panorama desolador:
el 81% de los campesinos bolivianos vivía por debajo de la línea
de la pobreza en los años 90. En Nicaragua, era un 77% de los campesinos
pobres y un 76% en Perú.
Seguridad alimentaria como motor de desarrollo.
Los datos recogidos en este exhaustivo informe sobre el hambre son fundamentales
para diseñar políticas que permitan, de una manera permanente
y sostenible, erradicar el hambre de la región.
Con este fin, la FAO ha pedido a los 33 países latinoamericanos
que participan en la Conferencia Regional que hagan todos los esfuerzos
por reducir los niveles de subnutrición que los afectan, para que
la seguridad alimentaria sea una estrategia que permita avanzar hacia
el desarrollo rural y lograr los objetivos de la Cumbre Mundial sobre
la Alimentación de reducir a la mitad para el 2015 los actuales
niveles de hambre en todo el mundo. De esta discusión en la Conferencia
Regional saldrán importantes líneas de trabajo para la Oficina
Regional de la Organización durante el bienio 2004-2005.
"La FAO considera que la seguridad alimentaria -entendida como la
garantía a todos los seres humanos de acceso físico y económico
a los alimentos básicos necesarios para una vida activa y saludable-
es indispensable para conseguir un crecimiento económico y un desarrollo
rural permanente y sostenible", afirmó Gustavo Gordillo, Subdirector
General de la FAO y Representante Regional para América Latina
y el Caribe.
Las ventajas de un enfoque integral de seguridad alimentaria contribuyen
al crecimiento económico, a la conservación del medio ambiente,
al desarrollo humano y a un proceso de cambio dinámico y sustentable,
que conducirá a mejorar las condiciones de vida de las personas
y a promover una mayor estabilidad social, económica y ambiental.
Para mayores informes:
Germán Rojas
Teléfon: (502) 339 7785.
Celular: (502) 201 0907
E-mail: german.rojas@fao.org
Nuria Felipe-Soria
Teléfono: (502) 339 7785
E-mail:nuria.felipesoria@fao.org
También se sugiere consultar cualquiera
de las siguientes direcciones de Internet:
http://www.rlc.fao.org/larc
http://www.fao.org/Spanish
|