BOLETIN ONU
Naciones Unidas - Centro de Información, México
No. 04/004
6 de febrero de 2004
 

Mejorar la capacidad científica y tecnológica
en los países en desarrollo
es una necesidad y no un lujo

 

Todas las naciones, industrializadas o en desarrollo enfrentan una serie de retos que requerirán de la aplicación del conocimiento científico actualizado y de la tecnología de punta. Estos retos incluyen estimular el crecimiento económico, mitigar problemas del medio ambiente, adoptar de manera segura los beneficios de las nuevas tecnologías y dar respuesta inmediata a repentinos brotes de nuevas enfermedades. Ningún país puede salir adelante sin desarrollar sus capacidades para contar con investigaciones científicas y tecnológicas independientes, que sirvan como base al desarrollo de políticas bien informadas y para emprender acciones efectivas en esta y otras áreas. Así lo indica un informe hecho por el Inter Academy Council (IAC), organización con sede en Ámsterdam creada por 90 academias de ciencia del mundo.

Inventando un futuro mejor: una estrategia para construir la capacidad tecnológica y científica mundial (Inventing a Better Future: A Strategy for Building Worldwide Capacities in Science and Tecnology) se presentó al Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, en la sede de la organización. El panel de estudio del IAC que elaboró éste informe incluye expertos de 11 países diferentes y fue codirigido por el profesor Jacob Palis del Instituto Nacional de Matemática Pura y Aplicada en Río de Janeiro, Brasil y el Director de la Biblioteca de Alejandría, Ismail Serageldin.

"Inventing a Better Future abunda en el compromiso que han hecho los miembros de la academias para aplicar el conocimiento científico y los principios basados en evidencias a los asuntos críticos que afectan a todas las naciones: pobreza, hambre, enfermedades, los efectos de la globalización y la transformación económica", declaró Bruce Alberts, Vicepresidente de IAC y Presidente de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos. El informe hace un llamado para realizar un esfuerzo mundial en múltiples sectores con un fuerte énfasis en lo que la comunidad científica de todo el mundo puede hacer para ayudar a llevar los beneficios de la ciencia y la tecnología a cada rincón del mundo. Goverdhan Mehta, Vicepresidente de IAC y ex presidente de la Academia Nacional de Ciencias de la India, subrayó que "La cultura y los valores de la ciencia son fundamentales para construir una comunidad mundial más racional y pacífica. La ciencia sirve para que las culturas nacionales trasciendan. Puede afectar positivamente a las sociedades en las que ésta florece, incluyendo aquellas que en el pasado fueron azotadas por la guerra o por conflictos civiles o económicos".

El informe establece que mejorar la capacidad local dedicada a la ciencia y tecnología es esencial, puesto que las tendencias en el desarrollo y el uso de nuevas tecnologías han ensanchado la brecha entre las naciones "que tienen" y las naciones "que no tienen". El mundo está sufriendo un círculo vicioso en el que los países en desarrollo se quedan atrás en su capacidad de desarrollarse en materia científica y tecnológica, mientras que los países industrializados con recursos financieros y una fuerza de trabajo calificada explotan los nuevos conocimientos y las tecnologías de manera más rápida e intensiva.

Existen diferencias severas en los presupuestos para el desarrollo y la investigación. Las naciones industrializadas gastan entre 1.5% y 3.8% de su producto interno bruto en investigación y desarrollo. Si bien la India destina el 1.2%; Brasil, 0.91% y China 0.69%, la mayoría de los países en desarrollo destinan menos del 0.5% del PIB a la investigación y el desarrollo. Asimismo, en naciones con altos ingresos el número de científicos e ingenieros promedia 3,281 por millón, mientras que en naciones con ingresos medios promedian 788 científicos e ingenieros por millón. Sin embargo, en la mayoría de los países en desarrollo el número es muy pequeño para que pueda ser calculado de manera confiable.

Este tipo de déficit, en el caso de campos que están emergiendo rápidamente como el biotecnológico y el nanotecnológico, pueden dejar atrás a economías en desarrollo. Cuando los países necesiten responder a enfermedades como el VIH o el SRAS o tomar decisiones sobre cuestiones como investigación sobre células madre o alimentos genéticamente modificados, ésta falta de infraestructura puede generar miedo infundado o desacuerdo social.

De acuerdo con el informe "el panel está convencido que todas las naciones, particularmente las naciones en desarrollo, requieren de un incremento en el nivel de capacidad científica y tecnológica para mejorar su habilidad de adoptar nuevas tecnologías - como aquellas relacionadas a las nuevas ciencias de la vida- y adaptarlas a las necesidades locales. Mejorar la capacidad científica y tecnológica en los países en desarrollo es en verdad una necesidad y no un lujo".

Inventing a Better Future recomienda que todos los países desarrollen una estrategia -que refleje las prioridades locales y señale los fondos disponibles- consultando con las comunidades científicas, médicas, industriales y de ingeniería del país. La estrategia de cada país debe incluir apoyo a la ciencia básica, educación y capacitación que le permitirá lograr habilidades locales en áreas específicas de prioridad nacional. El informe sugiere que las naciones en desarrollo deben destinar un mínimo del 1% al 1.5% de su PIB a la construcción de su capacidad científica y tecnológica, además subraya la importancia crítica de utilizar revisiones competitivas para destinar estos recursos.

Otros elementos claves para lograr el éxito incluyen políticas nacionales que ayuden a desarrollar, atraer y recuperar el talento científico y tecnológico; la cooperación regional para la capacitación de científicos; la creación de universidades fuertes y la investigación autónoma, así como centros de educación de excelencia; y la integración de una reserva de talento nacional a "redes virtuales de excelencia" regionales y. También son importantes los marcos legales nacionales claros que promuevan y protejan asociaciones públicas y privadas, además de aumentar la cooperación internacional y la expansión de los fondos mundiales para la construcción de la capacidad local científica y tecnológica.

El informe establece que no hay razón por la cual la construcción de la capacidad científica y tecnológica no deba ser una prioridad mundial en una era en que las economías nacionales ya están interconectadas estrechamente a través de la Internet y por el transporte aéreo. Los países en desarrollo deben empezar a reforzar sus capacidades nacionales, "y deben de hacerlo rápidamente mediante sus propios esfuerzos y con la ayuda de sus amigos. Dada la actual velocidad de los cambios científicos y tecnológicos, no hay tiempo que perder, de lo contrario la mayoría sufrirá una mayor marginación", concluye el reporte.

En el año 2000 los líderes nacionales de las academias de ciencia del mundo formaron el Inter Academy Council, con sede en la Academia Real sobre Ciencia y Arte de los Países Bajos para movilizar a los mejores científicos del mundo y ofrecer asesoría a organismos internacionales como las Naciones Unidas y el Banco Mundial. El IAC es una organización no gubernamental financiada por fundaciones privadas y organizaciones internacionales. Su mesa directiva incluye a los presidentes de las 15 academias de ciencia de Brasil, China, Francia, Alemania, India, Israel, Japón, Malasia, México, Rusia, Sudáfrica, Suiza, Reino Unido, Estados Unidos y la Academia de Ciencias del Tercer Mundo.

Información sobre la membresía del IAC está disponibles en el sitio: www.interacademycouncil.net.

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