BOLETIN ONU
Naciones Unidas - Centro de Información, México
No. 03/074
22 de agosto de 2003
 

MENSAJE DEL SECRETARIO GENERAL DE LAS NACIONES UNIDAS, KOFI ANNAN, AL PERSONAL DE LA ONU SOBRE EL
ATENTADO EN BAGDAD

Nueva York, 21 de agosto de 2003
 


Queridos Amigos,

Nuestros corazones cargan un gran peso por la pérdida.

Nuestros sentidos se conmocionan con las imágenes y los sonidos de uno de los días más obscuros en la historia de las Naciones Unidas.

Aún hoy, dos días después, las imágenes siguen llegando a nosotros:

* En la televisión, vemos las imágenes de nuestros colegas siendo evacuados en camillas de las ruinas del Hotel Canal.

* En nuestras mentes, están las imágenes de nuestros colegas, tal como los recordamos: hombre y mujeres dinámicos en el mejor momento de sus vidas -activos, intensos, llenos de esperanza y risas, de compasión; y sobre todo, decididos a mejorar las cosas.

* Aquí en Nueva York, en Ginebra y en cualquier parte, las imágenes de oficinas que una vez estuvieron llenas de propósito y de vida, ahora están congeladas en el tiempo, memoriales silenciosos a carreras que estuvieron dedicadas a la causa de la paz.

Todo ello nos confunde y aturde. Parece difícil creer que nunca volveremos a ver cruzar la puerta a alguien con quien hemos compartido una oficina, que nunca volverá a iluminar nuestras vidas con sus sonrisas, que nunca nos motivará con sus pasiones o impresionará con su talento. Nosotros, que en nuestro trabajo vivimos envueltos en tragedias ajenas, ahora nos enfrentamos a una tragedia propia. El dolor en nuestras almas es casi insoportable.

Actualmente, sabemos que 17 personas han muerto, pero sólo 10 han sido identificadas. Se espera que el número de muertos aumente, ya que algunos de los heridos se encuentran en condiciones críticas, mientras otros siguen desaparecidos y puede que permanezcan enterrados bajo los escombros. El esfuerzo de rescate, y el proceso de identificación de los cuerpos es dolorosamente lento. Doctores de las Naciones Unidas están recorriendo los hospitales de la ciudad para identificar a los supervivientes, algunos de ellos inconscientes o demasiado heridos para hablar. Oficiales de seguridad se encuentran reevaluando las condiciones en Iraq y en estaciones de servicio por todo el mundo.

Tres terapeutas para el manejo de crisis traumáticas se encuentran ya en Bagdad, y otros dos están en camino, mientras otros se encuentran disponibles también en Amman, Ginebra, aquí en Nueva York y en varios lugares más. Todos los recursos del sistema de Naciones Unidas están siendo movilizados para responder a esta emergencia.

El personal de las Naciones Unidas ya ha sido blanco de ataques anteriormente. En años recientes, nos hemos reunido con demasiada frecuencia para lamentar muertes y recordar a nuestros colegas caídos. Pero el ataque del martes fue más deliberado y cruel que ninguna agresión que haya sido dirigida hacia nosotros hasta ahora.

Esto nos obliga a estudiar más de cerca las condiciones en las que estamos trabajando. Algunas de ellas tendrán que cambiar, por más triste y doloroso que esto sea.

Hay muchas consideraciones que deben ser tomadas en cuenta. Pero hoy nos unimos como una familia afligida para hacer homenaje a aquellos que hemos perdido.

Quisiera poder decir algunas palabras de cada uno de ellos. No podré, porque la lista sigue estando incompleta, y porque seguimos en el proceso de notificar a los parientes más cercanos.

Pero permítanme decir esto:

Trabajadores secretariales, abogados, choferes o representante especial, funcionarios iraquíes o internacionales, cada uno de estos hombres y mujeres hicieron una contribución única e invaluable a nuestro trabajo.

Cada uno estaba comprometido con los derechos humanos, la soberanía y el bienestar del pueblo iraquí. Muchos también habían atendido las necesidades de otros pueblos.

Cada uno hizo frente a adversidades, dejó a un lado la nostalgia por su hogar y una vida tranquila, y conquistó sus miedos para poder ayudar a otros a superar una era de terrible sufrimiento.

Cada uno le enseño al mundo el rostro bondadoso y de principios del servicio público internacional.

Cada uno nos dio algo de qué sentirnos orgullosos.

Ahora, permítanme dirigirle un mensaje especial al personal en Bagdad:

No podemos conocer el impacto que ustedes están sintiendo. Sólo podemos decir "gracias" por la tremenda fortaleza que están mostrando en medio de esta terrible desgracia.

Su trabajo ha sido fuente de una gran inspiración para todos nosotros, y sobre todo para el pueblo de Iraq.

Queridos amigos,

Estamos recibiendo condolencias de todas partes del mundo. Mandatarios y ciudadanos por igual expresan su enorme tristeza por lo que ha pasado. Espero que todos sientan un poco de consuelo por la efusividad de estas muestras de solidaridad.

Si hay alguna manera de honrar la memoria de nuestros colegas asesinados en el cumplimiento de su deber, es seguir con nuestro trabajo, con decisión y sin temor.

Las Naciones Unidas no serán imprudentes. Pero, tampoco serán intimidadas. El servicio de las Naciones Unidas no es un simple trabajo. Es una vocación, y quienes nos han atacado no lograrán desviarnos de ella. Encontraremos la manera de continuar con nuestro trabajo, una manera de continuar ayudando al pueblo iraquí a reconstruir su país y recuperar su soberanía, bajo los líderes que ellos mismos elijan.

Con este espíritu, les pido a todos que se levanten y me acompañen en un minuto de silencio, en honor a todas las víctimas y mostrando nuestro pésame a todos los afligidos.

* * * * *

Muchas gracias. Si alguno de ustedes tiene preguntas haré mi mayor esfuerzo por contestarlas.

Presidente Mazaryk no.29, piso 2
Col. Chapultepec Morales
C.P. 11570
tel. 5263-9727


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* Sólo para uso informativo, no es documento oficial