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En el Día Mundial de la Libertad de Prensa, reafirmamos el derecho
de la prensa de hacer su trabajo. No podremos alcanzar la paz, a menos
que las ideas y la información puedan viajar libremente al interior
de los países y a través de las fronteras. Cuando se impone
la censura, la democracia y el desarrollo pierden. Una prensa libre e
independiente vital para las sociedades fuertes y funcionales y un motor
del progreso.
El
Día Mundial de la Libertad de Prensa también es una ocasión
para recordar a tantos periodistas que pierden su vida mientras llevan
a cabo su misión. Ahora, nuestros pensamientos deben de estar con
los 14 periodistas que murieron y los dos todavía desaparecidos
durante la guerra en Iraq. Aún no conocemos y quizás nunca
conozcamos, las circunstancias exactas de sus muertes.
Lo que sí sabemos, gracias al Comité para la Protección
de los Periodistas, es que a pesar de lo peligrosa que puede ser la guerra
para quienes la cubren, la mayoría de los periodistas que mueren
en el cumplimiento del deber son asesinados deliberadamente, de manera
individual, por exponer casos de corrupción o de abuso de poder;
por oponerse a intereses particulares, legales o ilegales; en resumen,
por hacer su trabajo.
Los
periodistas también son encarcelados por las mismas razones. De
acuerdo con el Comité, 136 estaban en prisión a finales
del 2002. Cientos más se enfrentan a acoso, intimidación
y agresión física. Además de las tragedias individuales
de estos periodistas, tales actos pueden tener un efecto negativo a gran
escala en la sociedad, limitando la libertad de expresión y el
debate. Tales ataques no se deben tolerar y sus autores deben de ser llevados
a juicio.
Este
año, el Día Mundial de la Libertad de Prensa se celebra
en un momento en el que la prensa está lidiando con las complejidades
de su papel en el conflicto armado y tratando de definir las prácticas
profesionales así como las normas éticas que deben de guiar
a los medios de comunicación en la cobertura de la guerra y de
su continúa responsabilidad después del conflicto.
El
periodismo siempre involucra decisiones difíciles, pero los tiempos
de guerra elevan el nivel de intensidad, colocando al periodista en un
campo de temas explosivos: objetividad versus propaganda; escepticismo
versus chauvinismo; imágenes que muestren todo un contexto versus
aquellas que solo muestran un evento aislado; la lucha de los periodistas
por balancear la objetividad con los beneficios de acceso al ser integrados
a las tropas; la necesidad de dar a conocer el impacto del conflicto,
sobre todo en la población civil, sin mostrar imágenes de
muerte y sufrimiento que son una ofensa a la dignidad humana; y si el
exceso de la cobertura termina por disminuir nuestra capacidad para sentir,
para interesarnos y para actuar.
Un
tema que particularmente preocupa mucho a las Naciones Unidas es el de
la selectividad: nos preguntamos ¿por qué algunos temas
y situaciones atraen a la cobertura periodística, mientras otros
de aparentemente igual importancia no logran llamar la atención
de las masas?
No
hay respuestas sencillas a tales preguntas. Mientras lidiamos con ellas,
me gustaría utilizar este Día Mundial de la Libertad de
Prensa para hacer un llamado a la acción en al menos un asunto,
de gran importancia, que nos concierne a todos: me refiero al uso de los
medios de información para provocar el odio. En Rwanda, en Bosnia
y en Herzegovina el mundo vio genocidio y crímenes contra la humanidad
provocados en parte por campañas de odio nacionalistas y etnocentristas
difundidas por los medios de comunicación de masas.
Más
recientemente, en Côte d'Ivoire, muchos medios de comunicación
comenzaron a utilizar lo que se consideró como mensajes xenofóbicos,
manipulación política, acusaciones no confirmadas y provocaciones
violentas contra individuos y grupos, especialmente de origen foráneo.
La situación ha mejorado un poco, pero el mundo ha visto nuevamente
que el mal uso de la información puede tener consecuencias mortales.
El
proceso realizado por el Tribunal Penal Internacional para Rwanda, en
contra de los principales involucrados en la promoción de genocidio
por medio de la Radio-Télévision Mille Collines es un paso
hacia delante. Pero lo que realmente importa es que tengamos éxito
en prevenir tales provocaciones en el futuro. El mejor antídoto
es el desarrollo de una prensa libre e independiente que cubra las necesidades
de toda la sociedad.
Las
Naciones Unidas están trabajando estrechamente con los medios de
comunicación y organizaciones no gubernamentales en varios países
para apoyar una transmisión objetiva así como iniciativas
dirigidas a promover estándares profesionales y el libre intercambio
de información. Necesitamos más acuerdos de colaboración
como estos y necesitamos mantenerlos a largo plazo.
La
Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información, cuya primera
parte tendrá lugar en Ginebra en el mes de diciembre, puede en
gran parte contribuir a la causa de libertad de prensa. El término
"Sociedad de la Información" intenta reflejar los nuevos
contornos de nuestra época. Otros la han llamado la era digital,
o la era de la información.
Cualquiera que sea el término que utilicemos, la sociedad que construyamos
debe de ser abierta y plural. Una sociedad en la que todas las personas,
en todos los países, tengan acceso a la información y al
conocimiento.
La
prensa puede hacer más que nadie para ayudarnos a alcanzar este
objetivo y cerrar la brecha digital. Los medios de información
también se pueden beneficiar de la Cumbre, si impulsa un fuerte
compromiso por parte de los líderes mundiales para defender la
libertad de prensa. Espero que la prensa cubra este evento con toda la
energía de su profesión.
www.nacionesunidas.org.mx
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