BOLETIN ONU
Naciones Unidas - Centro de Información, México
No. 03/023
8 de abril de 2003
 

"VIH/SIDA en Latinoamérica y el Caribe"

 


Situación actual

• Existe el riesgo de que la epidemia de VIH/SIDA en Latinoamérica y el Caribe se propague fácil y rápidamente en ausencia de medidas efectivas.

• A pesar de ciertas restricciones, la región está progresando de manera admirable en la provisión de tratamientos y atención médica, con Brasil encabezando este proceso.

• Se estima que en Latinoamérica 1.9 millones de adultos y niños viven con VIH, cifra que incluye 210,000 personas que se estima adquirieron el virus en el año 2002. El SIDA causó la muerte de más de 100,000 personas en la región durante el mismo año.

• Doce países de esta región, incluyendo República Dominicana y Haití, varios países de América Central (como Belice y Honduras), Guyana y Surinam, poseen una tasa de prevalencia de VIH de 1% o más entre mujeres embarazadas. En varios países del Caribe las tasas de prevalencia de VIH en adultos solamente son superadas por las tasas del África subsahariana.

Principal causa de muerte

• En algunos de estos países, el VIH/SIDA es hoy una de las principales causas de muerte. Haití y Bahamas siguen siendo los países más afectados (se estima que Haití posee una prevalencia de SIDA en adultos de más de 6% y Bahamas de 3.5%).
·
• El seguimiento informativo del año 1991 al 2001 sugiere que la prevalencia de VIH entre mujeres embarazas se ha estabilizado o que quizás empieza a declinar en la República Dominicana, donde se estima que la tasa de prevalencia de VIH en adultos fue de 3.5% en el año 2001. Estos datos parecen correlacionarse con evidencia del incremento del uso del condón entre las trabajadoras sexuales y la disminución del número de parejas sexuales entre los hombres.

• Durante la pasada década, la proporción de hombres y mujeres con VIH ha disminuido considerablemente a cerca de 3 a 1 en Latinoamérica y 2 a 1 en el Caribe.

• Paradójicamente, las relaciones sexuales entre hombres parecen explicar el incremento de la epidemia entre las mujeres. Investigaciones recientes han mostrado que un amplio porcentaje de hombres que mantienen relaciones sexuales con hombres también tienen relaciones sexuales con mujeres.

Aunque los programas de VIH/SIDA que se centran en hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres son esenciales, las identidades sexuales son mas fluidas de lo que a menudo se supone, de modo que los esfuerzos preventivos necesitan adecuarse para comprender el comportamiento bisexual (en apariencia muy extendido pero encubierto) en esta región, al igual que en muchas regiones de Asia.

• Las prácticas sexuales de riesgo, en hombres que mantienen relaciones sexuales con hombres, parecen abundar por toda la región. Un estudio realizado en siete países de Centroamérica reveló un prevalencia de VIH de 8% a 18% entre hombres que tienen relaciones homosexuales. En varios estudios también se ha encontrado evidencia de prácticas sexuales riesgosas en los países andinos de Sudamérica. Ahí, la alta prevalencia de VIH entre hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres va del 14% (Lima, Perú) al 20 % (Bogotá, Colombia) y 28% (Guayaquil, Ecuador).

• La mayoría de los países de la región han implantado programas de prevención orientados a los hombres que tienen relaciones homosexuales. Sin embargo, la calidad de estos programas varia y con frecuencia dependen del contexto legal de los países.

• En este frente, Brasil ofrece un ejemplo positivo con esfuerzos de prevención dirigidos también a contrarrestar la vulnerabilidad, el estigma y la discriminación que padecen los hombres que tienen relaciones homosexuales. Otros ejemplos incluyen la prevención, la atención médica y las actividades de asistencia en Jamaica y Trinidad y Tobago. Sin embargo, muchas de estas iniciativas son bloqueadas por leyes discriminatorias contra homosexuales.

• La propagación del VIH por intercambio de equipo para drogas intravenosas representa una creciente preocupación en muchos países, en particular en Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay (en Sudamérica), el norte de México, Bermuda y Puerto Rico (en el Caribe).

• Se estima que el uso de drogas intravenosas representa 40% de las nuevas infecciones reportadas en Argentina y 28% en Uruguay; en ambos países, un número cada vez mayor de mujeres con VIH son usuarias de drogas intravenosas o parejas sexuales de usuarios de drogas intravenosas.

Ampliación del tratamiento y de la atención médica

• Brasil ha adoptado, con buenos resultados, una estrategia menos punitiva para lidiar con el doble desafío del uso de drogas intravenosas y las infecciones de VIH. Los programas de prevención entre usuarios de drogas intravenosas han contribuido a un substancial descenso en la prevalencia de VIH en esta población en muchas áreas metropolitanas.

• Una encuesta nacional en Brasil ha mostrado además un incremento en el uso de condón entre usuarios de drogas intravenosas (de 42% en 1999 a 65% en el 2000), signo de que la educación continua y los esfuerzos de prevención están dando frutos. Argentina autorizó al Ministerio de Salud iniciar una política nacional para reducir los daños por VIH/SIDA en el año 2001 y está colaborando con Chile, Paraguay y Uruguay para iniciar planes similares.

• La atención está centrándose hacia una dimensión hasta hoy ignorada de la epidemia: la infección de VIH entre prisioneros. Un estudio en tres prisiones urbanas de Honduras ha revelado casos de VIH entre casi 7% del total de prisioneros y en el 5% de aquellos que tienen de 16 a 20 años de edad (quienes por su corta edad, es probable que hayan sido infectados recientemente). Menos del 10% de los hombres reportó uso regular del condón.

• La probabilidad de que similares patrones de transmisión pudieran ocurrir en otros países de la región recalca la necesidad de más investigaciones y programas sistemáticos que puedan proteger a los prisioneros y sus parejas del VIH/SIDA. A pesar de la necesidad evidente de trabajo preventivo sobre VIH que esté dirigido a los internos de las prisiones, las barreras institucionales impiden el desarrollo y la evaluación de tales programas.

• Entre los factores que ayudan a la propagación del VIH en toda la región se encuentra la combinación del desarrollo socioeconómico desigual y la alta movilidad de la población.

• El crecimiento de la epidemia de VIH en Centroamérica, por ejemplo, se concentra principalmente entre poblaciones socialmente marginadas, muchas de las cuales se ven compelidas a migrar en busca de trabajo e ingresos. A menos que sean superadas, las dificultades económicas que agobian a muchos países de la región posiblemente afianzarán aún más un contexto socioeconómico que facilitará la propagación de la epidemia.

• Al mismo tiempo, sin embargo, la determinación de los países por controlar la epidemia y limitar su impacto es más evidente que nunca, así lo atestiguan los esfuerzos por proveer drogas antirretrovirales a los pacientes con VIH.

• Se estima que 170 000 personas (la mayoría en Brasil) estuvieron recibiendo tratamientos antirretrovíricos a finales del año 2001. Países como Argentina, Costa Rica, Cuba y Uruguay ahora garantizan acceso universal y gratuito a estas drogas a través del sector público. Sin embargo, el acceso a estas drogas en realidad sigue siendo desigual a través de la región en su conjunto, debido en parte a los precios muy variables de las drogas.


www.nacionesunidas.org.mx

 

Presidente Mazaryk no.29, piso 6
Col. Chapultepec Morales
C.P. 11570
tel. 5263-9727


* Sólo para uso informativo, no es documento oficial