BOLETIN ONU
Naciones Unidas - Centro de Información, México
No. 03/125
28 de noviembre, 2003
 

Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino
"NO HAY SOLUCION MILITAR POSIBLE PARA EL CONFLICTO PALESTINO-ISRAELI", KOFI ANNAN
 

 

Mensaje del Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, en el Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino (28 de noviembre de 2003):

Me uno a aquellos ciudadanos del mundo entero que hoy expresan su más profunda solidaridad con el pueblo palestino en su sufrimiento continuo. Los palestinos siguen sin un Estado reconocido y continúan sometidos a presiones de todo tipo. Al expresar solidaridad con ellos, no ignoro el sufrimiento del pueblo de Israel, que continúa inseguro y aterrorizado. Los terribles eventos de los tres últimos años y la horrible situación presente deben ser una prueba para todos de que mientras más dañe una parte a la otra, más se daña a sí misma, a la vez que disminuyen las oportunidades para un arreglo pacífico.

Las acciones israelíes –como las matanzas extrajudiciales, el uso de armamento pesado contra los civiles, la demolición de casas, la expansión continua de los asentamientos y la construcción de un muro que divide profundamente el territorio palestino- han provocado el aumento de la miseria y los sentimientos de desesperanza entre los palestinos, han socavado los esfuerzos para limitar la violencia y han fomentado el odio y la cólera hacia Israel. Han retrasado el día en que Israel viva sin miedo, dentro de fronteras seguras y reconocidas.

Los ataques suicidas palestinos, por otro lado, han causado la muerte indiscriminadamente a civiles israelíes inocentes en actos de terrorismo perverso y deliberado. Estos actos de odio no pueden tener justificación y deben ser condenados firmemente y sin reservas. Han destruido los esfuerzos hacia la construcción de puentes de reconciliación y confianza entre los dos pueblos y han atrasado ese día en que los palestinos puedan vivir en paz y con seguridad en su propio Estado.

La violencia en los últimos tres años ha cobrado miles de vidas. La mayoría de éstas han sido de palestinos, pero también han habido muchas víctimas israelíes. Muchos de los muertos han sido niños. Sin embargo, no hay solución militar posible para el conflicto palestino-israelí. La única solución descansa en un proceso político: uno que resulte en un arreglo comprensivo, justo y duradero, basado en dos Estados, Israel y Palestina, viviendo lado a lado en paz y con fronteras seguras y reconocidas.

Algunas iniciativas recientes de la sociedad civil han subrayado ese punto con valor y claridad. Me refiero, en particular, a la iniciativa de Ginebra, en la que palestinos e israelíes negociaron y acordaron un plan detallado para resolver de manera amplia el conflicto, y a la declaración de principios de Ayalon-Nusseibeh. Estos esfuerzos muestran la capacidad de palestinos e israelíes de actuar con razón y moderación y de establecer términos para vivir lado a lado pacíficamente. Esta iniciativa ha acaparado la imaginación de ambos pueblos y debería ser fuente de inspiración para una ardiente convicción de que se puede lograr un arreglo.

Sin embargo, los esfuerzos de la sociedad civil no pueden sustituir la acción oficial. El gobierno de Israel y la Autoridad Palestina han hecho compromisos solemnes y deben respetarlos, en lugar de esperar que la contraparte actúe primero. Recientemente, ha habido un período de relativa calma y han habido indicios de que pueden empezar a darse pasos en la dirección correcta. El gobierno de Israel ha manifestado su disposición para cumplir sus obligaciones conforme a la Hoja de Ruta. Así mismo, la Autoridad Palestina ha formado un nuevo gabinete que ha declarado la intención de dar los pasos necesarios para establecer la ley y el orden, el control de la violencia y el combate al terrorismo. Además, abrigamos la esperanza de que los dos Primeros Ministros se reúnan pronto y se produzca otro cese al fuego. Estos esperanzadores augurios deben ser fomentados. Al mismo tiempo, las partes no deben ser juzgadas por sus declaraciones sino por sus acciones en el terreno.

La comunidad internacional necesita estar preparada para emprender acciones valientes. Celebro la Hoja de Ruta planteada por el cuarteto del Consejo de Seguridad de conformidad con la Resolución 1515. Ésta proporciona una sólida plataforma para el cuarteto así como para otros miembros de la comunidad internacional para que, de esta forma, las partas colaboren e implementen la hoja de ruta, y para sostenerlos en sus obligaciones y comisiones. Como he indicado, creo que estos esfuerzos deben ser alentados con una presencia internacional sobre el terreno.

Mientras tanto, se necesitan grandes esfuerzos para atender la emergencia humanitaria y la devastación económica experimentada por el pueblo Palestino. Pobreza extrema, desempleo, niños sin escuelas, y un fuerte sentimiento de frustración y desesperación, son parte del día a día de los palestinos bajo ocupación. También hay que tener en cuenta la dificultad causada por restricciones severas del movimiento de personas y bienes materiales, toques de queda, barricadas, puntos de control y la construcción de una barrera de separación la cual ya ha sido reportada a la Asamblea General. Desde septiembre del 2000, las instituciones de la autoridad Palestina y su capacidad para trabajar con su gente se han socavado seriamente.

La comunidad internacional donante debe contribuir generosamente en estos tiempos de gran necesidad. El Gobierno de Israel debe permitir el acceso completo de misiones humanitarias de ayuda para la población civil en el territorio palestino ocupado.

Bajo estas condiciones difíciles, las Naciones Unidas proporcionan una amplia gama de ayuda al pueblo palestino, por medio del trabajo de OCAH, PMA, PNUD, UNICEF y otras agencias. A pesar de la profunda crisis, la OOPS sigue teniendo un papel de vital importancia en atender las necesidades críticas de los refugiados palestinos. En el marco de los trabajos del cuarteto, el Coordinador Especial de las Naciones Unidas para el proceso de paz en Medio Oriente, el Sr. Terje Roed-Larsen, quien es también mi Representante personal en la Organización para la liberación de Palestina y la Autoridad Palestina, sigue muy comprometido con todas las partes para apoyar el proceso político y coordinar la asistencia internacional.

Por mi parte, me comprometo a continuar trabajando con todas las partes para lograr un arreglo comprensivo, justo y duradero para la cuestión de Palestina, basada en las Resoluciones 242, 338, 1397 y 1515 del Consejo de Seguridad, y en el principio de tierra por paz.

Al expresar hoy nuestra solidaridad con el pueblo palestino, reafirmemos nuestra convicción de que la paz es posible, de que podemos alcanzar un fin a la ocupación de Palestina y la seguridad para Israel. Recordemos también que las partes menoscaban su propia causa al dañar al otro o al esperar que el otro actúe primero. Trabajemos sin descanso hasta que el pueblo Palestino finalmente obtenga lo que es suyo por derecho: el ejercicio de sus derechos inalienables, un Estado Palestino soberano e independiente.

 

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