BOLETIN ONU
Naciones Unidas - Centro de Información, México
No. 03/118
19 de noviembre de 2003
 

EL COMERCIO ELECTRONICO EN LOS PAISES DESARROLLADOS CONTINUA EN FUERTE CRECIMIENTO*
Según la UNCTAD, la banda ancha es esencial para los países en desarrollo
 

Ver Informe sobre Comercio Electrónico y Desarrollo 2003

*DOCUMENTO CON EMBARGO
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La cibereconomía sigue creciendo con gran empuje en los países desarrollados, pero se hacen patentes las diferencias entre los países en desarrollo, se afirma en Informe sobre comercio electrónico y desarrollo 2003 , que se hace pública en el día de hoy. Sin embargo, cada vez son más los gobiernos y las empresas del mundo en desarrollo que están empezando a abrir las puertas a las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC). Aunque los efectos inmediatos no son necesariamente espectaculares, el Informe vaticina que mejorar el entorno de la cibereconomía se traducirá en última instancia en un aumento de la productividad en el mundo en desarrollo. Sin embargo, son también muchos los países en desarrollo que siguen tropezando con dificultades para determinar las ventajas potenciales de las TIC e Internet para su desarrollo económico y realizarlas.

En lo que se refiere a la utilización de Internet, los países en desarrollo siguen creciendo a un ritmo más rápido que los países desarrollados: a fines de 2002, representaban el 32% de los 591 millones de usuarios de Internet, frente al 28% del año anterior, y muy bien podrían llegar al 50% en 2008. Estas estimaciones, si bien lejos de alcanzar una precisión ideal, constituyen una indicación razonablemente correcta de hasta qué punto existen en un país determinado las bases de una "economía digital". Los países donde efectivamente existen esas bases, cuyos gobiernos han impulsado el desarrollo de la sociedad de la información desde un principio (como, por ejemplo, el Japón, Malasia, Singapur y los Estados Unidos de América), han sacado provecho de las TIC mucho antes, concluye el Informe. Para que los países en desarrollo se suban al tren de la evolución global de las TIC, debe haber una voluntad política al más alto nivel, deben prestar atención a los problemas de realización y hay que encontrar un equilibrio satisfactorio entre el papel que le cabe al sector público y al privado en el desarrollo de las TIC.

En cuanto a lo que significará la expansión de las TIC para la economía nacional, la conclusión del Informe es que su efecto es positivo para todos los factores que afectan a la productividad y se pone de relieve el crecimiento en varios países donde la tecnología ha penetrado realmente. No abundan todavía las indicaciones empíricas sistemáticas sobre los países en desarrollo, pero de la experiencia disponible se pueden sacar muchas conclusiones útiles. Los gobiernos podrían, por ejemplo, fomentar un mejor conocimiento de las prácticas óptimas en el uso de las TIC a fin de poder elegir las mejores opciones posibles. Deberían poner en práctica políticas orientadas a hacer más asequible el acceso a conexiones Internet de banda ancha, así como al software. Deberían tomar también la iniciativa para subsanar las deficiencias en materia de calificación de la mano de obra mediante la formación y la educación. La UNCTAD recomienda que en el desarrollo y la introducción de las TIC en los países en desarrollo se dé entrada a una multiplicidad de actores, sin olvidar posibles alianzas y consorcios y asociaciones, entre los sectores público y privado.

Contra lo que cabría esperar, el Informe considera que no se puede establecer una relación directa entre el nivel de ingresos de un país y la utilización de Internet. En efecto, la tasa de penetración de Internet en los países en desarrollo con niveles de ingresos comparables puede variar de 1 a 25. Si bien los países en desarrollo tienen en común muchas dificultades en sus esfuerzos por participar en la sociedad de la información, factores como los niveles de sensibilización, la vitalidad de la sociedad civil y la prioridad que el gobierno, las empresas y otros agentes sociales den a estas dificultades (y las políticas que apliquen) importan tanto como los recursos económicos disponibles.

En el Informe se señala que la Web está creciendo rápidamente en cuanto a sitios activos, cuyo número aumentó en un 17% el año pasado. Por su parte el número de direcciones IP (Protocolo Internet) que utilizan algún tipo de lenguaje de programación, lo que indica mayores niveles de interactividad, creció también en un 52,1%. Del mismo modo, el aumento del 14% del número de sitios que utilizan el protocolo SSL (Secure Sockets Layer) apunta a una constante expansión de los sitios dedicados a la actividad empresarial, que requieren seguridad de las transacciones.

Los servidores de Internet están muy concentrados en el mundo desarrollado: en América del Norte y Europa se encuentra el 89% de todos los servidores del mundo y su número aumenta más rápidamente que en los países en desarrollo. Asimismo los países industrializados tienen una concentración aún mayor de usuarios de Internet: el año pasado había casi mil veces más servidores Internet por 10,.000 habitantes en América del Norte que en África. Así pues, en los países en desarrollo hay poco alojamiento de datos. Sin embargo, alojar datos en un país desarrollado, podría ser la mejor opción para algunas empresas de los países en desarrollo, afirma la UNCTAD: resultaría más fácil alojar la información sobre destinos turísticos, por ejemplo, en un servidor situado a proximidad del lugar donde residen los turistas en potencia.

Problemática de los precios de conexión

La disponibilidad internacional de ancho de banda es especialmente importante para los países en desarrollo, ya que una gran parte de su tráfico Internet (entre el 70 y el 80%) suele ser internacional. Los enlaces internacionales disponibles, por limitados que sean, suelen conectar a los Estados Unidos o Europa; sólo un puñado de países africanos, por ejemplo, han establecido enlaces con sus vecinos y, por lo tanto, un gran porcentaje del tráfico Internet interafricano pasa por circuitos intercontinentales sujetos a elevados costos. La situación en Asia y América Latina, aunque algo mejor, también limita la capacidad para participar en la economía mundial de la información. Las mejoras en la disponibilidad de ancho de banda y en los costos suelen correr parejas con un entorno regulador que fomenta la competencia. La insuficiencia de ancho de banda puede obedecer al alto costo de las conexiones al eje troncal de Internet en los mercados pequeños, de bajos ingresos (y, por lo tanto, uso reducido) o sin litoral, concluye la UNCTAD. En otros casos, la falta de economías de escala puede verse agravada por monopolios públicos o privados u otros mecanismos contrarios a la libre competencia. Los altos precios de las conexiones internacionales también pueden derivar de prácticas de tasación internacional que imponen a los proveedores de servicios Internet de los países en desarrollo al pago íntegro de la conexión Internet con un país desarrollado. Teniendo en cuenta que para muchos proveedores de servicios Internet de los países en desarrollo el precio internacional del ancho de banda representa una proporción muy considerable de sus costos totales, tienen que repercutirlo en los abonados; en definitiva, esos sistemas suponen que los usuarios de los países en desarrollo subvencionan el acceso de los usuarios de los países desarrollados a la información alojada en los países en desarrollo.

Evaluación del comercio electrónico en el mundo

Según la mayoría de las estimaciones utilizadas en el Informe, más del 95% del comercio electrónico se realice en los países desarrollados; África y América Latina juntas representan menos del 1% del total. Las transacciones de empresa a empresa representan aproximadamente el 95% de todas las transacciones de comercio electrónico. No obstante, a nivel nacional, sólo se dispone de estadísticas oficiales sobre las transacciones de comercio electrónico en unos pocos países.

Según las estadísticas oficiales de los Estados Unidos, el comercio electrónico de empresa a empresa se concentra en contados grupos de actividades, dominados por el sector de manufacturas y la venta mayorista. Según las mismas fuentes, el valor del comercio electrónico en los EE.UU. se situaba en los 995,000 millones de dólares de los EE.UU. en 2001, del que casi un 15% corresponde a las transacciones comerciales entre empresas para las que se prevé un fuerte crecimiento.

El Informe no incluye cifras oficiales sobre las transacciones en línea de empresa a empresa en la Unión Europea, pero estimaciones independientes las sitúan entre 185,000 y 200,000 millones de dólares a fines de 2002, concentradas principalmente en Alemania, Francia, y el Reino Unido. En cuanto a la intensidad de uso, se prevé que los países nórdicos sigan en primera línea.

En varios países de la región Asia-Pacífico, las empresas consideran cada vez más el comercio electrónico como la tendencia del futuro. Los gobiernos de la región tienden a dar prioridad a la mejora de la infraestructura y al perfeccionamiento de conocimientos necesarios para participar efectivamente en la economía digital. A consecuencia de ello, se prevé que el comercio electrónico de empresa a empresa crezca rápidamente, pasando de unos 120,000 millones de dólares en 2002 a 200,000 en 2003 y a 300,000 en 2004, según los cálculos que cita la UNCTAD.

En América Latina, el volumen del comercio electrónico entre empresas procede fundamentalmente de la Argentina, México y, sobre todo, el Brasil, donde el valor de las transacciones en línea de empresa a empresa se acercaba a los 12,000 millones de dólares en el primer trimestre de este año. Las 30 empresas más importantes del Brasil representan el 90% del comercio electrónico de empresa a empresa y, por lo tanto, una proporción considerable de la región en su conjunto.

En lo que respecta al sector del comercio minorista, o el comercio electrónico de empresa a consumidores, en las economías de mercado de altos ingresos, la mayor proporción de usuarios de Internet que compran en línea corresponde a los países nórdicos, el Reino Unido y los Estados Unidos. Las ventas al por menor por Internet siguen siendo reducidas, aunque aumentan progresivamente. Aunque cada vez más consumidores utilizan la Web para obtener información sobre productos de alto valor, que luego no comprarán en línea, en algunos productos, como el software, los libros, las reservas de espectáculos y de viajes, las ventas en línea son cada vez más importantes en estos mercados.

Entre las regiones en desarrollo, la de Asia-Pacífico representa aproximadamente el 10% de las ventas en línea de empresa a consumidor, cuya gran mayoría se generan en el Japón, Australia y la República de Corea. Para los usuarios de Internet en China, numerosos y en rápido crecimiento, la falta de confianza y la difusión muy limitada de las tarjetas de crédito son dos de los obstáculos que se mencionan con más frecuencia en relación con las compras en línea. En América Latina, el Brasil, la Argentina y México siguen siendo los mayores mercados. El Brasil es el más maduro de todos ellos y representa entre el 50 y el 60% de todo el comercio minorista en línea de América Latina. Se dispone de pocos datos fiables sobre África, pero Sudáfrica representa la parte más importante del comercio electrónico del continente.

El impacto de la banda ancha sigue siendo reducido en el mundo en desarrollo

En el informe de la UNCTAD se examinan algunos aspectos tecnológicos que han sido de especial importancia en el ámbito de la actividad empresarial electrónica en los últimos meses y que probablemente han de afectar a su desarrollo en los años venideros.

Las redes de banda ancha están ahora al alcance de 320 millones de hogares, la mayoría de los cuales se concentran en las economías de mercado de altos ingresos, aunque no exclusivamente. El aumento del número de abonados, sin embargo, no es comparable. Las estimaciones del número de usuarios de banda ancha en todo el mundo varían entre 55 y 100 millones de personas, más del 75% de las cuales se concentra en seis países. La República de Corea está a la vanguardia en cuanto a conexiones individuales, ya que cuenta con más de 21 abonados por 100 habitantes. La banca ancha se abre camino aceleradamente también en otros países.

En la mayoría de los países, en que la penetración del ancho de banda sigue siendo inferior al 10% y los precios bastante altos, la UNCTAD prevé que el efecto a corto plazo de esta tecnología seguirá siendo limitado en la mayoría de las operaciones comerciales. No obstante, se podrían lograr importantes niveles de penetración (por encima del 40%) en varios mercados siempre que el entorno regulador garantice suficiente competencia entre los proveedores, en el marco de las diversas tecnologías utilizadas para transmitir la banda ancha. En particular, en los países en desarrollo, donde las líneas digitales de abonado (DSL) tal vez no estén en condiciones de competir con el cable, la fibra óptica o la tecnología inalámbrica, puede ser aconsejable que los organismos de reglamentación autoricen el empleo de otras posibilidades, como la tecnología inalámbrica fija.

Hasta el momento no ha aparecido ninguna aplicación de banda ancha cuyos efectos en el funcionamiento de los mercados o en la gestión de empresas sean fundamentalmente distintos de los de las precedentes aplicaciones comerciales de Internet. Esto no significa que el ancho de banda no vaya a tener repercusiones sobre la actividad empresarial. Las empresas realizan muchas más operaciones de adquisición de datos en línea que los consumidores; la banda ancha permite acceder más fácilmente a esos datos, facilita su uso y, por lo tanto, su venta especialmente a las pequeñas y medianas empresas (PYMES). La banda ancha permite compartir entre varios usuarios una misma conexión a Internet, lo que puede reducir el precio de las conexiones individuales, consideración de importancia para las PYMES, que representan un alto porcentaje de los empresarios del sector de las TIC en los países en desarrollo. Para las grandes empresas, la posibilidad de centralizar datos y aplicaciones en un solo centro de almacenamiento a la vez que permite que los usuarios de localidades distantes accedan a una considerable cantidad de información y la utilicen, puede facilitar la adopción de nuevas formas de organización: por ejemplo, puede convertir el teletrabajo en una idea realizable para más tipos de actividad. Las operaciones intensivas en datos de sectores como los servicios financieros o de atención sanitaria pueden contribuir a la aceleración de la subcontratación externa si pueden efectuarse transferencias de datos a alta velocidad entre centros de proceso de bajo costo y sus clientes.


Aumenta la preocupación por la seguridad

Otro aspecto de la experiencia cotidiana que la actividad económica electrónica representa en la actualidad para un número cada vez mayor de personas es la seguridad. Muchos usuarios de Internet, sin embargo, dan por sentado el uso de la Web y consideran que plantea tan poco riesgo como el agua o la electricidad. Por desgracia, todavía no se dispone de esos niveles de seguridad y fiabilidad, como indica claramente el informe de la UNCTAD.

Los problemas de seguridad en Internet pueden adoptar múltiples formas, desde el "spam", (publicidad no solicitada por correo electrónico), los virus, el "Web squatting" (invasión de sitios), las estafas y las infracciones de los derechos de propiedad intelectual hasta la violación de la intimidad, el acoso, la denegación de servicio o la entrada no autorizada en computadoras de empresas o personales y en redes (y el robo o manipulación de la información almacenada). Algunos de esos problemas han adquirido características graves; el spam prolifera a una velocidad alarmante. Se considera que, al terminar el año, un 50% del correo electrónico que circula por Internet es no solicitado. El costo, en términos de recursos informáticos desperdiciados o de pérdida de productividad de los usuarios, podría elevarse a escala mundial a 20,500 millones de dólares de los EE.UU. Para hacer frente a este problema, un número cada vez mayor de Estados legislan contra el spam.

Varios países en desarrollo estuvieron entre los que más ataques digitales sufrieron el año pasado; en general, estos países son las principales víctimas de ataques contra los sistemas estatales en línea, aunque estas agresiones sean menos frecuentes que las dirigidas contra las empresas. Su efecto más importante puede ser la atención que captan en los medios de comunicación y que contribuye a debilitar la confianza del público en Internet en los países en que el conocimiento de la red y la confianza que inspira sean menos intensos.

Puede lograrse una protección razonable contra los riesgos creados por Internet mediante una combinación de software, equipo físico y estrategias de gestión de riesgos que tengan en cuenta todas las fuentes de responsabilidad en potencia. Las fuerzas del orden tendrán que adaptarse al nuevo entorno comercial y velar por el imperio de la ley en Internet. El informe de la UNCTAD sobre el comercio electrónico recomienda que entre las prioridades en este ámbito figuren la determinación de los riesgos y las vulnerabilidades críticas, el fortalecimiento de la cooperación internacional y transfronteriza en el respeto de las normas y en la represión de las transgresiones, la educación de los consumidores y el fomento de las mejores prácticas.

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