BOLETIN ONU
Naciones Unidas - Centro de Información, México
No. 03/103
24 de octubre de 2003
 

Discurso del Sr. Thierry Lemaresquier, Coordinador Residente del sistema de las Naciones Unidas en México, en el Día de las Naciones Unidas.
 

 

Acto en la Secretaría de Relaciones Exteriores
24 de octubre
México, D.F.

Nuestro entorno ha cambiado radicalmente. Para Naciones Unidas, la tensión entre el terrorismo y la guerra contra los terroristas casi no deja ningún espacio entre estas dos fuerzas polarizadas, ningún espacio para los constructores de puentes que somos, ni para el rol que siempre hemos cumplido en el interés de la paz y de aquellos que no tienen voz en los conflictos. Para el mundo en desarrollo, la perspectiva de que cayera el viejo muro entre países pobres y países ricos se ha desvanecido y las promesas hechas en Monterrey de incrementar notablemente los flujos de ayuda oficial al desarrollo, ahora compiten con gran desventaja con las nuevas prioridades del post-11 de septiembre. Incluso la agenda a favor de un comercio internacional más justo y que genere mayor prosperidad está en duda. La ausencia de resultados en las negociaciones de Cancún no puede ser interpretada por los países en desarrollo sino como un 'impasse' generado por propuestas que no respondían a sus prioridades, principalmente en materia de comercio agrícola.

No obstante, nuestra obligación, como Estados, como organismos multilaterales y como ciudadanos, es precisamente encarar la difícil, pero indispensable tarea de reconstruir el espacio que necesitamos todos para seguir trabajando en las tareas prioritarias: la prevención de conflictos, la reconstrucción de las sociedades devastadas, y sobretodo, la consolidación de los esfuerzos y logros de los últimos 50 años en materia de derechos humanos y también de desarrollo humano. Al mismo tiempo, Naciones Unidas debe seguir trabajando para luchar contra el terrorismo y la proliferación de armas de destrucción masiva. Como ha dicho en su mensaje de hoy Kofi Annan, no podemos escoger: "las Naciones Unidas deben enfrentar todas las amenazas al mismo tiempo."

A nivel de los Estados Miembros, el desafío, en los próximos meses y años, es cómo resolver la tensión que existe ahora entre estas dos agendas y cómo encontrar, o construir, el camino adecuado entre la búsqueda de una mayor eficiencia frente a las amenazas del terrorismo, de las armas de destrucción masiva y las redes criminales multinacionales, por un lado, y la permanencia de los principios que nos han permitido, desde 1945, evitar una nueva guerra mundial.

Frente a lo que llamó en su discurso ante la Asamblea General, el mes pasado, una "bifurcación" para las Naciones Unidas, Kofi Annan ha puesto en marcha una reflexión profunda sobre los desafíos de la paz y la seguridad internacional, cuyo objetivo principal sea el de proponer medidas para reforzar a las Naciones Unidas. Hoy, el Secretario General nos recuerda que a final de cuentas "serán los gobiernos los que decidan. Pero -agrega- ellos harán esfuerzos por lograr un acuerdo sólo si ustedes, los pueblos, les dicen con claridad lo que ustedes esperan -en qué clase de mundo quieren vivir. Deposito mi confianza en que eso será lo que ustedes harán. Y creo que si ustedes hacen que sean escuchadas sus voces, con suficiente energía y firmeza, de seguro podremos ganar en esta crisis y construir un mundo mejor, basado en el imperio de la ley."

Señores y señoras,

México tiene la suerte de ser un país que vive en paz con sus vecinos y en una región en la que, a lo largo de los últimos 25 años y pese a múltiples dificultades, se ha producido una notable recuperación democrática, particularmente gracias al mejoramiento de los procesos electorales. México puede sentirse orgulloso de haber accedido, este año, al grupo de los 55 países con alto nivel de desarrollo humano (de un total de 175 países en el índice mundial de desarrollo humano). Este buen resultado es la traducción de los esfuerzos realizados por el país para convertir sus avances económicos en mejores condiciones de vida para los mexicanos y las mexicanas.

México es un país de ingreso medio, parte del Tratado de Libre Comercio de América del Norte y miembro de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico. Sus capacidades son notables y apreciadas en muchos aspectos de la economía, de la tecnología, del comercio, y para beneplácito de su pueblo, se ha convertido en un referente en materia electoral. Muchas de sus universidades son reconocidas como centros de excelencia a nivel mundial. Su cultura, factor esencial de atracción de los millones de turistas que visitan el país cada año, es universalmente celebrada. ¿Cuál puede ser, entonces, el papel de las Naciones Unidas en México al comienzo de este nuevo siglo? ¿En qué aspectos del desarrollo del país y de su sociedad puede Naciones Unidas todavía contribuir útilmente?

El papel que cumple Naciones Unidas en México se relaciona principalmente con dos de los retos que condicionan el futuro del país: el fortalecimiento de la cultura y funcionamiento democráticos, y el combate a la pobreza y la desigualdad. Estas son tareas cuyos traslapes no escapan a nuestros ojos. Como Naciones Unidas sabemos que, tanto en México como en el conjunto de la región latinoamericana, la consolidación de la democracia - una democracia cuyo sujeto central es el ciudadano--, está estrechamente vinculada a la reducción de la desigual distribución de los derechos económicos y sociales. La persistencia de altos niveles de desigualdad económica y social es el principal freno al pleno ejercicio de los derechos civiles y políticos de todos los ciudadanos y ciudadanas.

Naciones Unidas debe trabajar en México, reconociendo que los avances recientes en materia electoral y en desarrollo humano, nos obligan a formular mejores preguntas y afinar nuestras respuestas. Por ello, en colaboración con el Gobierno de México, hemos puesto en marcha la preparación del primer Informe Nacional sobre las metas del Milenio, informe que idealmente estaremos presentando en esta misma fecha el próximo año, y el marco para conocer en qué áreas los esfuerzos de la política social deben ser mayores.

Al hacernos nuevas preguntas y procurar mejores respuestas, hemos colaborado también en el esfuerzo por dar un enfoque transversal a la política de género, involucrando al conjunto de la administración pública en la difícil tarea de dotar de derechos y oportunidades idénticas a hombres y mujeres. La acción transversal de las agencias gubernamentales, en todos los ámbitos de gobierno, y en temas tan relevantes como el manejo sustentable de los recursos naturales o la vida de la población indígena de México, es hoy uno de los retos conceptuales que, en materia de diseño de políticas públicas, Naciones Unidas ha decidido compartir con México en los próximos años.

Al trabajo coordinado dentro del gobierno y entre gobiernos, ha de agregarse también la necesidad de crear coaliciones duraderas con la sociedad civil y el sector privado. Naciones Unidas, respetuosa de la pluralidad del país, no puede sino ser un promotor de la acción coordinada entre los distintos actores sociales. En una democracia como la mexicana, considerar la voz de los otros, es prerrequisito para reducir las diferencias sociales y ampliar el régimen de libertades democráticas.

Como miembro fundador de la Organización de las Naciones Unidas, México ha sido un activo defensor del multilateralismo y del respeto a la libre determinación de los pueblos. Lo ha sido también de mantener puertas abiertas a los refugiados. Hoy, respetuoso de dicho legado, pero responsable ante su condición geoestratégica, México ha tenido un activo rol en la agenda internacional, y particularmente, en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. No es casual que México haya sido sede de la reunión de Monterrey y que lo sea ahora de la firma de la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción, en diciembre de este año. Tampoco que haya recibido a las economías de APEC o que, dentro de pocos días, sea anfitrión en el Quinto Foro Mundial sobre Reinvención del Gobierno. La apertura del gobierno de México es reconocida hoy entre los organismos multilaterales y es muestra de su actitud hacia el futuro. En este nuevo escenario, Naciones Unidas mantendrá su compromiso de traer el mundo a México, y de llevar a México al mundo.

La apertura del Gobierno de México se traduce en ejemplos concretos. Este año, por vez primera, se ha publicado el Informe Nacional sobre Desarrollo Humano, un informe que registra los niveles de desarrollo humano para cada una de las treinta y dos entidades federativas del país. Su recepción entre autoridades federales y estatales nos ha confirmado la disposición del país a la mirada externa y al diálogo fructífero para mejorar nuestras respuestas a los problemas nacionales.

Con el mismo espíritu, el próximo 10 de diciembre, Naciones Unidas presentará un Diagnóstico sobre la Situación de los Derechos Humanos en México, documento que permitirá conocer los avances recientes en esta materia, y convocar a la sociedad mexicana a encontrar soluciones creativas a los retos que se presentan. Este "diagnóstico de diagnósticos", busca identificar, desde una óptica independiente, los obstáculos que impiden el pleno respeto a los derechos humanos en el país y de confirmar el impacto que la ratificación de tratados internacionales en la materia tiene para la vida cotidiana de los mexicanos.

Al conmemorar el día de las Naciones Unidas, hemos recordado los retos que, como organización multilateral, enfrentamos en un mundo que se rige por nuevas reglas y que encara nuevas amenazas; un arreglo internacional en el que México tiene un activo papel que cumplir y que, como organización, nos llama a ser un aliado creativo y eficaz y, cuando es necesario, una voz crítica y propositiva. Mantener esa condición todos los días es la mejor forma de mantener el espíritu de las Naciones Unidas y de celebrar con ustedes.

Muchas gracias.

Presidente Mazaryk no.29, piso 2
Col. Chapultepec Morales
C.P. 11570
tel. 5263-9727


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