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Gracias, Señor Presidente.
Excelencias,
Sobra decir que comparto plenamente la consternación de muchos
miembros del Consejo porque no ha sido posible adoptar una posición
acordada. Estoy seguro de que, sea cuales fueren nuestras diferencias
sobre esta compleja cuestión, todos coincidimos en que hoy es un
día verdaderamente penoso para las Naciones Unidas y para la comunidad
internacional.
Sé que millones de personas en todo el mundo comparten nuestra
pesadumbre y están profundamente alarmadas ante la perspectiva
de una guerra inminente.
Quiero rendir homenaje a los funcionarios internacionales e iraquíes
de las Naciones Unidas que con tanto empeño trabajaron hasta último
momento en el Iraq. Me refiero también a los inspectores, que lamentablemente
han debido suspender su labor.
Señor Presidente,
Mi preocupación más apremiante es ahora la grave situación
en que se encuentra el pueblo iraquí, y me complace saber que comparten
esa preocupación todos los oradores que han participado en este
debate.
Durante los últimos veinte años, el pueblo iraquí
ha padecido dos grandes guerras, levantamientos y conflictos internos
y más de una década de sanciones
extenuantes.
La infraestructura esencial del país está devastada y ya
no satisface las necesidades más elementales de suministro de agua,
salud o educación.
Ya ahora, los ciudadanos más vulnerables del Iraq -los ancianos,
las mujeres y los niños y los impedidos- no reciben atención
médica básica por falta de medicamentos y equipo médico.
Ya ahora, cerca de un millón de niños iraquíes padecen
de malnutrición crónica.
Ya ahora, los iraquíes dependen en gran parte de la ración
de alimentos que se entrega mensualmente a las familias de todo el país.
Para más del 60% de la población, esta ración es
la principal fuente de ingresos. Y aún así, muchas familias
tienen que vender una parte de ella para comprar ropa y otros artículos
esenciales para sus niños.
Todo esto está sucediendo en estos precisos momentos y, a corto
plazo, el conflicto que evidentemente está a punto de comenzar
será causa de que la situación empeore, y de que quizás
empeore mucho.
Señor Presidente,
Estoy seguro de que todos los miembros del Consejo coincidirán
en que debemos hacer todo lo que podamos para aliviar este desastre inminente,
que puede fácilmente provocar epidemias y hambre.
De acuerdo con el derecho internacional, la responsabilidad de proteger
a los civiles durante un conflicto incumbe a los beligerantes; en cualquier
zona bajo ocupación militar, la responsabilidad por el bienestar
de la población recae en la Potencia ocupante.
Sin asumir ni limitar de ninguna manera esa responsabilidad última,
en las Naciones Unidas haremos lo que podamos para prestar ayuda.
Como ustedes saben, los organismos humanitarios de las Naciones Unidas,
desde hace un tiempo, se han estado preparando para esta eventualidad,
aunque abrigando la esperanza de que pudiese evitarse.
Hemos hecho todo lo que hemos podido para evaluar los posibles efectos
de la guerra, desde el punto de vista de los desplazamientos de población
y de las necesidades humanitarias, y para desplegar a nuestro personal
y equipo en consecuencia. Para estos preparativos, hace un mes solicitamos
a donantes la suma de 123,5 millones de dólares, pero únicamente
se han prometido 45 millones y sólo se han recibido 34 millones
hasta este momento. Temo que muy pronto tengamos que hacer un llamamiento
para obtener sumas mucho más grandes, para financiar reales operaciones
de socorro, y espero sinceramente que los Estados Miembros responderán
con generosidad y rapidez.
También hemos considerado la situación ocasionada por la
suspensión de las actividades del Programa de petróleo por
alimentos en el Iraq y cómo el programa se podría ajustar
temporalmente para permitirnos seguir prestando asistencia humanitaria
al pueblo del Iraq durante las hostilidades y después.
Para hacer esos ajustes, se necesitarán decisiones del Consejo
de Seguridad. Por consiguiente, muy pronto presentaré al Consejo
propuestas concretas al respecto.
Por último, Señor Presidente, quiero expresar mi esperanza
de que la tarea de aliviar los sufrimientos del pueblo iraquí y
rehabilitar su sociedad después de tanta destrucción pueda
ser la base sobre la cual podamos restaurar la unidad de este Consejo.
Muchas gracias.
www.nacionesunidas.org.mx
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