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Hoy, a pesar de los mejores esfuerzos por parte de la comunidad internacional
y las Naciones Unidas, la guerra se ha manifestado en Iraq por tercera
vez en un cuarto de siglo.
Quizás
si hubiéramos perseverado un poco más, el desarme de Iraq
hubiera sido pacífico o, si no, el mundo pudo haber actuado de
manera que resolviera este problema por medio de una decisión colectiva,
concediéndole mayor legitimidad y más apoyo del que ahora
tiene.
Pero
no vivamos en las divisiones del pasado. Confrontemos las realidades del
presente, a pesar de lo duras que sean, y busquemos la forma de forjar
una unidad más fuerte en el futuro.
Mis
pensamientos están hoy con el pueblo iraquí que se enfrenta
a otra terrible experiencia. Espero que todas las partes vigilen a conciencia
sus obligaciones con el derecho humanitario internacional y que hagan
cuanto esté en sus manos por proteger a la población civil
de las sombrías consecuencias de la guerra. Por su parte, las Naciones
Unidas harán todo lo que puedan para llevarles asistencia y apoyo.
Esperemos
que el futuro del pueblo iraquí sea mejor que su pasado reciente
y que pronto tengan la oportunidad de reconstruir su país en paz
y libertad, bajo el derecho de la ley.
En
las últimas semanas, los pueblos del mundo han mostrado la gran
importancia que le adhieren a la legitimidad de la autoridad transmitida
por Naciones Unidas. Han puesto en claro que, al confrontar la incertidumbre
y el peligro, quieren ver el poder al mismo nivel que la legitimidad.
Los pueblos del mundo quieren que sus líderes se unan, en las Naciones
Unidas, para resolver los problemas que comparte todo la humanidad.
Haré
lo mejor que pueda para asegurar que las Naciones Unidas cumplan con este
reto.
www.nacionesunidas.org.mx
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Presidente
Mazaryk no.29, piso 6
Col. Chapultepec Morales
C.P. 11570
tel. 5263-9727
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* Sólo para uso informativo, no es documento oficial
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