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Mensaje del Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan,
en el Día Mundial del Agua (22 de marzo):
El
agua dulce es esencial para tener ecosistemas saludables, un desarrollo
sostenible e incluso para lograr la supervivencia humana. Sin embargo,
en muchos lugares del mundo todavía se desperdicia el agua, se
contamina y el acceso a la misma se da por sentado. En todo el mundo,
la contaminación, el consumo excesivo y la deficiente administración
del agua están disminuyedo la cantidad y la calidad del agua disponible.
La agricultura, en particular, es una de las industrias que causa mayores
estragos porque consume la mayor parte de los recursos de agua dulce y
a menudo todavía es ineficiente en muchas de sus prácticas
rutinarias de uso del agua. La demanda mundial de agua supera ya por mucho
el crecimiento demográfico. Si continúan las tendencias
actuales, dos de cada tres personas padecerán de escasez moderada
a severa de agua en poco más de dos décadas a partir de
ahora.
Los
pobres de los países en desarrollo son quienes padecen más
la escasez. Son ellos quienes carecen de acceso al agua potable, quienes
a menudo pagan el precio más alto por el agua, quienes carecen
de servicios sanitarios suficientes y quienes tienen menos voz y voto
en la gestión del agua. Además, entre ellos, son más
de 2 millones de niños quienes mueren de cada año por enfermedades
relacionadas con el agua. Ésta es una crisis social, económica,
medioambiental y política que debe estar entre las más altas
prioridades de la comunidad Internacional.
En la Cumbre del Milenio en el año 2000 y nuevamente el año
pasado en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, en Johannesburgo,
los líderes mundiales reconocieron la importancia del agua dulce
para el desarrollo humano y se comprometieron a cumplir una agenda precisa
y con fechas límite para afrontar los problemas actuales y futuros
sobre saneamiento y suministro de agua en el mundo. En este Año
Internacional del Agua Dulce, debemos pasar de las promesas a los hechos,
de los compromisos a los proyectos concretos, de las intenciones a la
puesta en práctica.
A
menudo se dice que la escasez y las crisis de agua conducirán en
algún momento a conflictos armados. Pero no tiene por que ser así.
Los problemas hídricos también han sido un catalizador para
la cooperación entre los pueblos y las naciones. Los países
con experiencia en "irrigación por goteo" o en administración
de vertientes y tierras pantanosas están compartiendo sus conocimientos
y tecnología con otros países. Científicos, autoridades
locales, organizaciones no gubernamentales, empresas privadas y organismos
internacionales están sumando esfuerzos con la esperanza de hacer
realidad la tan necesaria "revolución azul" y de mejorar
la administración de este recurso vital. No importa que situaciones
dividan a la comunidad humana. Ya sea que vivamos río arriba o
río abajo, en ciudades o en áreas rurales, los problemas
del agua deben unirnos en un esfuerzo común para proteger y compartir
el agua de manera equitativa, sostenible y pacífica.
Las
inversiones, políticas y tecnológicas necesarias para afrontar
este desafío están a nuestro alcance. Trabajemos todos juntos
ahora para garanizar el suministro mundial de agua en el futuro.
www.nacionesunidas.org.mx
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Presidente
Mazaryk no.29, piso 6
Col. Chapultepec Morales
C.P. 11570
tel. 5263-9727
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* Sólo para uso informativo, no es documento oficial
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