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VENEZUELA
MISION PERMANENTE DE LA REPÚBLICA
BOLIVARIANA DE VENEZUELA ANTE LAS NACIONES UNIDAS
INTERVENCION DEL MINISTRO DE RELACIONES
EXTERIORES DE LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA,
EMBAJADOR ROY CHADERTON MATOS
58° PERIODO ORDINARIO DE SESIONES
DE LA ASAMBLEA GENERAL DE NACIONES UNIDAS
NUEVA YORK, 26 DE SEPTIEMBRE DE 2003
Señor Presidente,
Señor Secretario General, Señores Delegados,
Inicio estas palabras con sentimientos contradictorios.
Con alegría por su elección para presidir este foro
como Canciller de nuestra nación hermana en el Caribe, Santa
Lucía.
Con dolor porque nuestras Naciones Unidas perdieron
uno de sus mejores y Brasil a un ejemplo de una de las diplomacias
más consistentes del mundo.
Sergio Vieira de Mello murió por la paz y
los derechos humanos, causas que iluminaron su vida de diplomático
y brasileño.
Tenemos otros desafortunados ejemplos en diversos
tiempos.
Perdimos a Anna Lindh, Cancillera sueca, hija de
uno de los países más cercanos a la justicia social;
educada bajo la cultura nórdica de avanzada social y de compromisos
con la paz y la democracia. Años atrás cayó
otro sueco, Olof Palme, hombre de bien y de paz a quien la comunidad
internacional despidió con la canción de la chilena
Violeta Parra "Gracias a la Vida" en homenaje a sus luchas
por los perseguidos, los excluidos y los empobrecidos.
Al comenzar los sesenta el Secretario General de
la ONU, Dag Hammarskjold, también sueco, en misión
de paz murió en un aparente accidente en medio de las tortuosas
turbulencias políticas en un Congo asediado por sus enemigos
internos y los factores internacionales que le negaban el oxígeno
a su liderazgo soberano. Más atrás, el Conde Folke
Bernardotte, sueco, caía víctima del terrorismo en
su misión de paz de la ONU en Jerusalem y todavía
más atrás, al final de la Segunda Guerra Mundial desapareció
sin rastros el diplomático sueco Raoul Wallemberg, quien
desde Budapest facilitó el camino a la libertad a los judíos
perseguidos por la barbarie nazi.
Parece que nada ha cambiado. La injusticia social
se eterniza, los conflictos se repiten, protagonistas de los cambios
históricos son eliminados físicamente o destruidos
moralmente y la prédica violenta nos arrastra hacia el terrorismo
y la guerra.
Señor Presidente:
Inspirado en los valores de la justicia social, la
democracia y la paz, en nombre del Presidente de la República
Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, quiero
reiterarle nuestro apoyo a la ONU, desde una posición crítica
pero sin ambigüedades y sin inconsecuencias con sus altísimos
objetivos.
Los mismos valores nos inspiran en Venezuela, un
país que se ufanaba de ser el más rico y el más
democrático de la América Latina, pero desaprovechó
sus privilegiadas oportunidades históricas y cayó
en un proceso de descomposición ética y social que
nos acercó al abismo. Así, tuvimos que emprender un
profundo proceso de cambio en paz y en democracia.
Los sectores afectados por el cambio democrático
han recurrido a la fuerza para frustrar este empeño de mayorías;
recurrieron al golpe militar, el sabotaje petrolero, el pánico
financiero y el terrorismo mediático. A Dios gracias fracasaron
pero causaron mucho daño.
Las normas de una constitución aprobada por
el pueblo en referéndum que amplia las bases de la democracia
en un estado social de derecho y que es, en verdad, nuestro proyecto
de país para todos, ha generado oposición violenta
y antidemocrática. La apertura hacia una democracia participativa
y hacia una economía libre, pero no anárquica, que
protege la libertad privada sin rendirle culto al Dios del mercado,
ha alborotado al sector más egoísta e insensible de
nuestro país y de la comunidad internacional: Los neoliberales.
Al propósito, Su Santidad Pablo VI dijo en
su Encíclica °Popuiorum Progressio" de marzo de
1967: Este liberalismo sin freno conducía a la dictadura,
denunciada justamente por Pío XI como generadora del imperialismo
internacional del dinero. Nunca se condenarán bastante semejantes
abusos, recordando una vez más solemnemente que la economía
se halla al servicio del hombre".
Empresarios que no arriesgaban, protegidos por un
Estado cómplice bajo un mercado cautivo, que no competían
y que evadían impuestos, promovieron una conspiración
contra el gobierno legítimo de Venezuela, aliados con sectores
internacionales beneficiarios del pasado.
Pues bien, nuestra democracia amenazada sin éxito
por algunos ciudadanos Kane venezolanos, invita a los miembros de
la comunidad internacional a verificar en Venezuela la fortaleza
de nuestra sociedad y las inmensas libertades cívicas disponibles
en nuestro país, incluyendo la más amplia libertad
de expresión en todo nuestro hemisferio.
Nos sentiremos cómodos con testigos que vengan
a Venezuela, que vean nuestra televisión, lean nuestros diarios,
se entrevisten con los dueños de los medios privados, escuchen
a comentaristas y presentadores y saquen sus propias conclusiones.
Necesitamos que se familiaricen con la más escondida amenaza
contra la democracia: la dictadura mediática, espejo de la
cultura de la violencia y la mediocridad.
Nuestro proceso de cambio social en paz y en democracia
fue interrumpido por el asalto de los medios y sus hipnotizados
seguidores contra la legalidad. En apenas tres días durante
su efímero gobierno de facto fueron abolidas todas las instituciones
democráticas antes de que pueblo y soldados en la calle restituyesen
la normalidad.
Hoy día aspiramos a la paz y la reconciliación
entre los venezolanos. En nuestra democracia hay espacio y esperanza
para todos.
Queremos la paz para nuestra hermana Colombia, en
Irlanda del Norte, en balcanes, entre judíos y palestinos,
en toda la tierra.
La paz es también la aspiración de
los miembros de las Naciones Unidas, pero no habrá paz duradera
sin justicia social, no habrán democracias estables sin justicia
social y la libertad será un fraude, sin justicia social.
Señor Presidente:
Congratulamos al Secretario General de las Naciones
Unidas, Señor Kofi Annan, por su equilibrada y firme conducción
de la Organización en momentos tan difíciles por los
que atraviesa el mundo y por su sabio y corajudo mensaje a esta
asamblea democrática.
Este año, nuestras actividades en esta Asamblea
General se desarrollaran bajo la sombra del atentado a la Sede de
las Naciones Unidas en Bagdad, por las secuelas de la guerra, la
tensa situación que se vive en el Medio Oriente y por los
alarmantes índices de pobreza en el mundo, escenario que
nos conduce a una profunda reflexión y nos obliga a reforzar
la capacidad de respuesta de nuestra Organización.
La actuación de Venezuela ha estado encaminada
a rescatar y promover el multilateralismo como medio y escenario
para la conformación de un mundo más democrático.
El unilateralísmo es monocromático,
aburrido y opresor. El multilateralísmo es la policromía,
la animación y la democracia.
Con esa convicción asumimos la responsabilidad
de presidir el Grupo de los Setenta y Siete (G-77) el año
pasado y el Grupo de los Quince (G-15), cuya Reunión Cumbre
celebraremos el próximo año en mi país, mecanismos
a través de los cuales el mundo en desarrollo proyecta su
voz multilateral y sus aspiraciones al bien común universal
y a la justicia social internacional.
La evolución de la historia a partir de 1945
nos exige un Consejo de Seguridad más democrático
y representativo. A la Asamblea General por su condición
democrática y participativa debemos reforzarla. Queremos
que el Consejo Económico y Social sea el órgano poderoso
que no se le ha permitido ser.
La Carta de la ONU no puede ser un traje a la medida
de nuestras conveniencias unilaterales. La guerra no es una aventura
romántica que nos lleva a un final feliz donde los superhéroes
derrotan a los villanos. A veces la guerra se convierte en una trampa
mortal que causa sufrimiento más duradero que los que en
teoría se pretenden aliviar. A veces trae otras guerras,
más violencia, más terrorismo.
El uso de la fuerza del Estado no debe ser emprendido
a discreción de los interesados de turno. La responsabilidad
de los miembros de esta Organización es colectiva, como colectiva
debe ser la seguridad internacional que queremos proteger y garantizar.
Todos deseamos un mundo mejor para las generaciones
futuras, y ¿por qué nó? para nosotros. Todos
somos protagonistas en este escenario mundial, las hegemonías
lucen arcaicas y autoritarias. Propiciamos una ONU fortalecida,
universal y democrática.
Señor Presidente:
Hace un año, en esta misma sala, condenábamos
los abominables ataques terroristas del 11 de septiembre, donde
perdimos a miles de ciudadanos estadounidenses y de otros países.
Ese Holocausto súbito fue quizá producto
del fundamentalismo religioso pero es injusto singularizar a los
creyentes de una fe, por actos de minorías extremistas cuando
otras minorías de creyentes también han cometido crímenes
contra la humanidad, en el nombre del Señor.
El terrorismo destruye la vida humana de inocentes
y combatientes. Es impronta que atormenta a familiares, a amigos
y pueblos.
No hay terrorismo bueno. Ni en el nombre de una etnia
o la nacionalidad. Ni en el nombre de la justicia o la libertad.
Ni en el nombre de Dios.
Señor Presidente:
Hace cuatro días en nombre de la República
Bolivariana de Venezuela deposité los instrumentos de ratificación
de la Convención contra los Atentados Terroristas con Bombas,
de la Convención Contra el Financiamiento del Terrorismo
y del Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos
del Niño relativo a la Participación de los Niños
en Conflictos Armados. Ayer, el Parlamento venezolano convirtió
en Ley de la República a la Convención Interamericana
contra el Terrorismo. Esperamos que el cuadro de ratificaciones
se complete en la OEA cuanto antes.
Sin embargo, debemos proseguir la lucha frontal contra
los terrorismos más extendidos y destructores: la pobreza
y la exclusión social.
El mundo en desarrollo sufre de hambre, de la miseria
y de la exclusión, causado por un sistema económico
injusto, envuelto en las prácticas del neoliberalismo salvaje,
en la economía globalizada, con un esquema de intercambio
comercial desequilibrado que genera desempleo, explotación,
desigualdad y resentimientos. Es un sistema que atenta contra la
dignidad de la persona humana. Sus líderes no acostumbran
hablar de justicia social en sus declaraciones.
Una iniciativa que ha emprendido el Presidente Hugo
Chávez Frías para combatir la pobreza es la creación
de un Fondo Humanitario Internacional, que hemos propuesto en Monterrey,
en Johannesburgo y, una vez más, en esta Asamblea General
de la ONU.
El Fondo aspira ser una fuente consistente y novedosa
de financiamiento de recursos no reembolsables provenientes de la
reducción de gastos militares y de dineros decomisados al
narcotráfico y a los corruptos. Constituirá una fórmula
efectiva de asistencia internacional para generar oportunidades
de progreso económico y social a los países excluidos
de los tradicionales esquemas de financiación. Propuestas
convergentes nos inspiran optimismo frente a esta clase de iniciativa.
Concluyo con una cita de su Santidad Juan Pablo II
en 1994 "El mundo anhela la paz, tiene urgente necesidad de
paz. 'Y sin embargo, guerras, conflictos, creciente violencia, situaciones
de inestabilidad social y de pobreza endémica continúan
cosechando víctimas inocentes y generando divisiones entre
los individuos y los pueblos. ¡La paz parece, a veces, una
meta verdaderamente inalcanzable! En un clima hostil por la indiferencia
y envenenado frecuentemente por el odio, ¿Cómo esperar
que venga una era de paz, que sólo los sentimientos de solidaridad
y amor pueden hacer posible?".
Es así, Señor Presidente, como todos
los miembros de nuestra Organización debemos centrar nuestros
esfuerzos para encontrar los medios necesarios que nos permitan
asegurar la paz y la democracia, en casa y en la comunidad internacional,
valiéndonos del mejor antídoto contra la violencia:
la justicia social.
Muchas Gracias.
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