MISIÓN PERMANENTE ANTE LAS NACIONES UNIDAS


DECLARACIÓN DEL REPRESENTANTE PERMANENTE DE MÉXICO,
EMBAJADOR JORGE EDUARDO NAVARRETE,
EN EL DEBATE SOBRE EL TEMA 166
"MEDIDAS PARA ELIMINAR EL TERRORISMO INTERNACIONAL"
EN EL PLENARIO DE LA LVI ASAMBLEA GENERAL

Nueva York, 1 de octubre de 2001


Señor presidente:

El 27 de septiembre último, el presidente de México, Vicente Fox - refiriéndose nuevamente a los horrendos ataques terroristas del 11 de septiembre - advirtió que "la paz internacional se ha visto amenazada por el terrorismo y por gobiernos que amparan terroristas en su territorio… Ante estos hechos, es responsabilidad de la comunidad internacional asumir una posición muy clara, que no deje duda, que no deje ni siquiera incertidumbre. Lo que ocurrió hace unas semanas en Estados Unidos es un llamado de alerta a todas las naciones para luchar por la paz. Por eso el apoyo de México a Estados Unidos y a los países democráticos y libres en la lucha contra el terrorismo no puede aceptar ambigüedad".

Esos actos - cuyas gravísimas consecuencias alcanzaron a más de ochenta naciones, como ya se ha señalado - han conmocionado profundamente a los mexicanos. México reitera sus condolencias y solidaridad al pueblo y el gobierno de Estados Unidos y a los de las otras naciones afectadas. Asimismo, se siente profundamente agraviado, pues entre las víctimas se cuenta un número aún no determinado, pero desafortunadamente elevado, de nacionales mexicanos.

Desde el 11 de septiembre México condenó de manera enfática e inequívoca esos actos y reforzó su colaboración con Estados Unidos y con los demás miembros de las Naciones Unidas para asegurar que los responsables sean sometidos a la acción de la justicia.

Señor presidente:

A nadie escapa la gravedad de la situación. Los actos de terrorismo internacional constituyen un atentado contra la humanidad, socavan los cimientos de la convivencia civilizada entre las naciones y representan una clara amenaza a la paz y la seguridad internacionales. Obligan a los Estados a actuar con firmeza y de manera conjunta en defensa de nuestros valores fundamentales. No existe justificación alguna para el terrorismo.

México desea reiterar su plena disposición a, por una parte, llevar adelante y fortalecer sus propias acciones nacionales orientadas a prevenir y evitar la comisión de actos terroristas en su territorio y, por otra, sumarse, con la urgencia y firmeza que exige la situación, a los esfuerzos de cooperación internacional encaminados a la prevención y erradicación del terrorismo en todas sus formas, de conformidad con las resoluciones relevantes de la Asamblea General [56/1] y del Consejo de Seguridad [1368 (2001) y 1373 (2001)].

En las últimas semanas, México ha adoptado nuevas medidas de seguridad nacional y de cooperación internacional en contra del terrorismo. Mayor vigilancia de los movimientos financieros, intercambio de información sobre movimientos inusuales y combate más efectivo del lavado de dinero; medidas adicionales de control aduanero, para evitar los movimientos transfronterizos de armas, en especial pequeñas y ligeras, explosivos y otros materiales peligrosos; mayor rigor en la vigilancia y control migratorios en las fronteras terrestres, puertos marítimos y terminales aéreas; intercambio más amplio y más frecuente de inteligencia e información operacional entre las entidades nacionales responsables de la seguridad nacional.

La resolución adoptada el viernes último, unánimemente, por el Consejo de Seguridad compromete a todos y cada uno de los miembros de la comunidad internacional a actuar, "de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas, contra las amenazas a la paz y la seguridad internacionales representadas por los actos de terrorismo". México ya está actuando - como acabo de señalar - en el sentido indicado por esa resolución. Continuará haciéndolo. Sus acciones serán siempre congruentes con el orden legal que rige a mi país, con sus compromisos multilaterales en los ámbitos universal y hemisférico y con la solidaridad que orienta las legítimas acciones internacionales frente a la amenaza del terrorismo.

Estas acciones se dirigen, como decidieron la Asamblea General y el Consejo de Seguridad, a "someter a la acción de la justicia a los autores, organizadores y patrocinadores" del terrorismo internacional y a los responsables de darles apoyo o abrigo. Por ello, como ha señalado el Secretario General, "ningún pueblo, ninguna región, ni ninguna religión deberían ser señalados por aberrantes actos de individuos." Al mismo tiempo, la protección de civiles resulta una preocupación preeminente en toda eventual acción sobre el terreno.

Señor presidente:

México es parte de diez de los doce instrumentos internacionales de alcance universal en materia de combate al terrorismo. En la actualidad está tomando las medidas que exige su legislación interna para convertirse en parte de los dos restantes. Hacemos un llamado a todos los Estados a adherir y aplicar de manera efectiva los instrumentos internacionales en la materia.

En el ámbito hemisférico, México es parte de la Convención Interamericana de 1971, participó activamente en la elaboración y aprobación de la Declaración de Lima contra el Terrorismo de 1997 y tuvo a su cargo en 1999 la elaboración del programa de trabajo del Comité Interamericano contra el Terrorismo (CICTE), aprobado por la Asamblea General de la OEA en 2000.

Ante los abominables actos del 11 de septiembre, México promovió la Reunión Extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA, celebrada una semana después en Washington, y la Reunión de Consulta de los Ministros de Relaciones Exteriores, el 21 del mismo mes. Allí, México apoyó la adopción de una resolución para fortalecer la cooperación hemisférica en la prevención, combate y eliminación del terrorismo. Reiteró también su plena disposición a hospedar la Conferencia Especial sobre Seguridad, propuesta por la Tercera Cumbre de las Américas, para analizar la manera en que se debe hacer frente a las nuevas amenazas a la seguridad regional y mundial, entre ellas el terrorismo.

Señor presidente:

México tiene la convicción de que el terrorismo sólo podrá erradicarse a través de un marco común, que sea aplicado por los Estados de manera rigurosa y de conformidad con los propósitos y principios contenidos en la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional, incluido el derecho humanitario y el respeto a los derechos humanos.

La comunidad internacional debe comprometerse a prevenir y eliminar el terrorismo, adoptando medidas inmediatas para fortalecer el marco jurídico existente y elaborar nuevas disposiciones que permitan combatir eficazmente los fenómenos vinculados, como narcotráfico, contrabando de armas, posesión y tráfico ilegítimos de armas pequeñas y ligeras, crimen organizado transnacional.

No existe duda de la obligación que tienen los Estados de cooperar plenamente en la prevención y erradicación del terrorismo. Dentro de esta obligación general de cooperación, los Estados deben realizar acciones concretas como: (1) evitar colaborar, participar, tolerar, organizar e instigar actos de terrorismo; (2) asegurar la aprehensión, el enjuiciamiento o la extradición de los autores de esos actos y (3) velar por que los que participen en actividades terroristas, sea cual fuere la naturaleza de su participación, no encuentren santuario o protección en parte alguna.

Sin embargo, tras el 11 de septiembre, es aún más evidente la necesidad de fortalecer la cooperación internacional para prevenir y combatir el terrorismo. Partiendo de los principios que rigen la cooperación internacional en la materia, la Asamblea General podría adoptar medidas adicionales de aplicación inmediata para reforzar la acción global y la capacidad de los Estados para hacer frente a las nuevas amenazas.

Dentro de una estrategia para una acción global contra el terrorismo internacional deberían figurar medidas relativas al: (1) aumento de la capacidad para la prevención y erradicación del terrorismo; (2) restricciones al acceso de terroristas a todo tipo de armas, particularmente las armas de destrucción en masa, tales como las químicas, biológicas y nucleares, así como las armas pequeñas y ligeras; (3) disuasión, búsqueda y sanción de terroristas; (4) fortalecimiento de los controles sobre los recursos financieros y el tráfico de armas y otros productos y sustancias de uso dual, de manera que se evite su desviación con propósitos criminales; y, (5) mejoramiento y agilización del intercambio de información e inteligencia para prevenir e impedir el terrorismo.

El Comité Especial establecido de conformidad con la resolución 51/210 de la Asamblea General ha sido exitoso en la adopción de nuevos compromisos en la lucha contra el terrorismo. El Comité debería concluir, a la brevedad posible, el proyecto de convenio internacional para la supresión de los actos de terrorismo nuclear y avanzar en la preparación de una convención amplia sobre terrorismo. En el caso del instrumento sobre terrorismo nuclear, son en realidad más las coincidencias que las diferencias y tenemos confianza en que la solución de las cuestiones pendientes está muy cerca.

En cuanto a otros foros, habremos de considerar, quizás más pronto de lo previsto, la posible inclusión del terrorismo dentro de los crímenes de la competencia de la Corte Penal Internacional, de conformidad con las disposiciones del Estatuto de Roma de 18 de julio de 1998.

Señor presidente:

Vivimos un momento de definiciones. México está listo a participar y apoyar la adopción de medidas prácticas, realistas y con visión de largo plazo, que nos permitan desarrollar y consolidar un nuevo esquema de seguridad en el que se haga frente a las amenazas que enfrentan nuestras naciones en este comienzo de siglo. México desea, asimismo, que este debate prácticamente sin precedentes de la Asamblea General desemboque en alguna conclusión concreta, que refleje el consenso universal en contra del terrorismo internacional y sus nefastas acciones y consecuencias.