Paul Enrique Leyva Rodríguez, 7 años

Cuando voy por la calle, no me gusta ver los niños vendiendo cosas entre los coches o limpiando los parabrisas, porque ellos también tienen derecho a ir a jugar y para reír y también a recibir abrazos y cariños de su papá y su mamá.

La pobreza no es buena, porque cuando hay pobreza las personas no pueden alimentarse bien, no pueden ir a la escuela para tener educación y no pueden tener muchas oportunidades para desarrollarse.
Yo quiero que todas las personas del mundo podamos tener las mismas posibilidades, y que nos ayudemos unos a otros.

Estuve pensando mucho acerca de lo que podríamos hacer para terminar la pobreza. Platiqué con mis papás y con mi abuelita. Estuvimos diciendo que en las zonas de mayor pobreza es necesario mejorar primero la alimentación haciendo huertos familiares. También hay que poner mas escuelas y mejorar la enseñanza para que los niños aprendan mejor.

Yo creo que es importante que los niños no nada más aprendan a leer, sino que aprendan a querer los libros, porque los libros son como maestros que nos enseñan a todos las cosas, y además nos hacen soñar. A mi me gusta leer, y tengo muchos libros, por eso creo que todos deben tener libros para lee mucho, y aprender de todo.

Mi papá dice que otra buena cosa es que los jóvenes también aprendan un oficio y que los empresarios les den cursos para ayudarles a saber cómo hacer microempresas o sea empresas chiquitas pero que puedan crecer y hacerse grandes.

Todos podemos hacer algo para ayudar a los demás. Yo si voy a hacer todo lo que pueda, y cuando crezca quiero compartir lo que haya aprendido. Ojalá que entre todos podamos hacer un mundo sin pobreza.