Centro de Información de las Naciones Unidas para México, Cuba y República Dominicana

 

 

 

Exposición

Ex combatientes en una ceremonia de desmovilización en Casa Banana, Mozambique.
Operación de las Naciones Unidas en Mozambique (ONUMOZ)
Casa Banana, Mozambique, 21 de mayo de 1994, Foto ONU /S. Santimano, 78603
Soldado de mantenimiento de la paz brasileño carga a un bebé hacia la seguridad en Cité Soleil, Haití, tras la tormenta tropical “Noel”.
Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haiti (MINUSTAH)
Port-au-Prince, Haití, 30 de octubre 2007, Foto ONU/Marco Dormino, 159933

 

1. El "deber de diligencia"

Los contingentes de mantenimiento de la paz de Naciones Unidas se despliegan bajo circunstancias extraordinarias, a menudo en situaciones en las que las poblaciones locales enfrentan una situación de riesgo extremo, incluso después de un conflicto. La presencia de los Cascos Azules puede traer estabilidad a toda la comunidad en la zona en donde están desplegados, y tienen el "deber de diligencia" de proteger a los vulnerables.

El personal militar de las Naciones Unidas es el principal responsable de la promoción de un entorno seguro y protegido, pero a menudo es llamado a utilizar sus habilidades y equipos para realizar operaciones humanitarias para salvar vidas. Si llega un huracán, cuando una inundación causa el colapso de casas o cualquier otra catástrofe pone en peligro a la población civil, los cascos azules trabajan con sus contrapartes locales para ayudar a llevar ayuda.

En el desempeño de sus funciones de salvamento, el personal de mantenimiento de la paz toman en cuenta las necesidades específicas de todas las personas a las que sirve, se trate de refugiados en busca de una vida más segura más allá de las fronteras, ex combatientes tratando de reincorporarse a la sociedad, víctimas de violencia sexual que aún sufren el dolor y la vergüenza de los ataques, o niños traumatizados por haber sido obligados a tomar las armas.

 

Soldados finlandeses patrullan en bicicleta una zona de Chipre entre Nicosia y Dhekelia, una distancia de 120 millas.
Fuerza de las Naciones Unidas para el Mantenimiento de la Paz en Chipre (UNFIYCP)
Dhekelia, Chipre, 1 de mayo de 1964, Foto ONU/BZ, 52816

Fuerzas de paz francesas patrullando en el sur de Líbano.

Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en Líbano (FPNUL)

Sur de Líbano, julio 2007, Foto ONU/Jorge Aramburu

 

2. Con las botas en el terreno

El mantenimiento de la paz es hoy en día una insignia de las Naciones Unidas. En decenas de países de todo el mundo en los que la Organización ha izado su bandera azul durante los últimos 60 años, el personal de mantenimiento de la paz representa a las Naciones Unidas. Los civiles en las sociedades que se recuperan de los estragos de la guerra saludan a los Cascos Azules con grandes esperanzas de que la violencia y la desesperación ya no gobiernen más sus vidas. Por su parte, soldados, policías y personal civil que prestan servicios en las Naciones Unidas arriban al terreno con el compromiso de hacer sus mejores esfuerzos para satisfacer estas expectativas.

Las tropas bien equipadas de las Naciones Unidas en la actualidad son muy diferentes de los observadores militares desarmados que fueron desplegados en 1948 durante la primera operación de mantenimiento de la paz denominada Organismo de las Naciones Unidas para la Vigilancia de la Tregua (ONUVT). Para lidiar con los complejos conflictos de la actualidad, , donde los civiles por desgracia, se ven atrapados en el fuego cruzado como nunca antes, se hacen necesarios mandatos más robustos, una mayor integración con la parte civil y un entrenamiento militar más sofisticado y equipos adecuados.

 

La creciente demanda de personal de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas ha resultado en un crecimiento sin precedentes en tanto en alcance como en tamaño. En marzo de 2008, el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz gestionó 20 operaciones de paz, en las que participaron cerca de 130,000 personas, tanto militares, como policías y civiles autorizados. Un máximo histórico que representa un aumento de siete con respecto a la situación en 1999. Unos 5,600 elementos provienen de América Latina.

 

Personal de paz yugoslavo arriba en tren a Port Said, Egipto.
Primera Fuerza de Emergencia de las Naciones Unidas (FENU I)
Port Said, Egipto, 8 de mayo de 1961, Foto ONU, 147292
La primera unidad de Policía desplegada por la ONU, constituida sólo por mujeres, llega de la India a Monrovia, Liberia.
Misión de las Naciones Unidas en Liberia (UNMIL)
Monrovia, Liberia, 30 de enero 2007, Foto ONU/Erik Kanalstein, 138288

3. Diversidad

En los primeros años, el personal de mantenimiento de la paz estaba compuesto por soldados, principalmente de Europa y todos eran hombres.

Hoy en día, casi 120 países - grandes y pequeños, ricos y pobres y de todos los rincones del mundo - contribuyen con personal a las operaciones de mantenimiento de la paz de Naciones Unidas. Países que en un momento fueron receptores de operaciones de mantenimiento de la paz como Bosnia y Herzegovina, Camboya, Croacia y El Salvador, ahora envían a su personal a las misiones de Naciones Unidas en otras partes del mundo, con lo cual demuestran su confianza en la eficacia de estas operaciones.

El personal de mantenimiento de la paz ya está compuesto sólo por soldados. Ahora se suman a las operaciones más de 11,000 oficiales de la policía, cerca de 5000 civiles internacionales con experiencia en áreas como derechos humanos, la reforma del sector de seguridad, elecciones, logística, protección de la infancia, VIH/SIDA, cuestiones de género, y más de 11,000 civiles locales.

Un número creciente de personas que participan en el mantenimiento de la paz son mujeres. El año pasado se produjeron progresos notables en la promoción de la paridad de género, con un número creciente de altos cargos dirigidos por mujeres. En 2007 tuvo lugar un acontecimiento histórico, al desplegarse en Liberia el primer contingente compuesto únicamente por mujeres, se trató de una unidad policial muy bien entrenada y equipada proveniente de la India.

 

Oficial de policía portugués aconseja a su contraparte de Timor-Leste acerca de la protección de camiones y campamentos.
Misión Integrada de las Naciones Unidas en Timor-Leste (UNMIT)
Dilli, Timor-Leste, 6 de febrero 2008, UN Photo/Martine Perret

Oficial de policía portugués aconseja a su contraparte de Timor-Leste acerca de la protección de camiones y campamentos.
Misión Integrada de las Naciones Unidas en Timor-Leste (UNMIT)
Dilli, Timor-Leste, 6 de febrero 2008, UN Photo/Martine Perret

 

4. La policía

Durante las primeras décadas de mantenimiento de la paz, los trabajos de la policía en misiones fueron dedicados principalmente a "la vigilancia, la observación y el registro". Mantenían un registro de los acontecimientos, pero no realizaban actividades policiales directamente.

Décadas de experiencia han enseñado a las Naciones Unidas que para restablecer el estado de derecho es fundamental ayudar a los países a evitar una recaída en el conflicto una vez que los Cascos Azules se han retirado.

Hoy en día, para construir la capacidad institucional de la policía después de los conflictos, las Naciones Unidas están ayudando a rediseñar las estructuras de la policía, así como entrenando y poniendo a prueba a los futuros mandos de la policía e impartiéndoles conocimientos especializados. Los oficiales de policía las Naciones Unidas también ayudan a conducir las academias de policía nacionales y a impartir técnicas de investigación forense y conocimientos sobre derechos humanos, ética, tiro, control de multitudes, gestión del tráfico, liderazgo, así como de prácticas democráticas y comunitarias de control policial.

La policía de las Naciones Unidas ha aumentado en tamaño y en complejidad durante los últimos años. En la actualidad hay más de 11,000 agentes de policía de la ONU desplegados en todo el mundo, pero se espera que esta cifra aumente a 16,900 durante el año conforme se consolide su presencia en Darfur, Chad y en la República Centroafricana. La policía de la ONU también se está desplegando en unidades completas  con entrenamiento táctico en áreas clave como respuesta de emergencia y control de multitudes. Esta innovación le da a las operaciones de las Naciones Unidas capacidades de importancia crítica que se ubican a medio camino entre el despliegue de una fuerza militar y de observadores desarmados.

 

 

Ingenieros militares indios buscando minas en una pista de aterrizaje cerca de Kongolo, Katanga del Norte, República del Congo.
Operación de las Naciones Unidas en el Congo (ONUC)
Kongolo, República del Congo, 15 de diciembre de 1962, Foto ONU/BZ, 62349
Dos desminadores trabajando en Mwanga, Bunia, República Democrática del Congo.
Misión de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (MONUC)
Bunia, República Democrática del Congo, 4 de abril 2007, Foto ONU/Martine Perret, 142640

   

5. La remoción de minas

Las minas terrestres no discriminan; lo mismo matan a un niño que a un soldado. Y continúan matando mucho tiempo después de que los cañones de la guerra han sido silenciados.

Para ayudar a enfrentar este flagelo, la ONU está llevando a cabo medidas de "lucha contra las minas terrestres", que incluyen la remoción de éstas así como la asistencia a las víctimas, la educación sobre el peligro que representan estas armas y la destrucción de las reservas de minas terrestres, a la vez que aboga por un mundo libre de la amenaza de las minas terrestres.

Las actividades de remoción de minas hacen posible que el personal de mantenimiento de la paz lleve a cabo su patrullaje, que las agencias humanitarios brinden asistencia y que los ciudadanos aren sus campos o que caminen a la escuela sin el temor de que un mal paso pueda costarles la vida.


Liberianos cuentan boletas de votación durante la noche después de cerrar las casillas en la capital de la nación, Monrovia.

Misión de las Naciones Unidas en Liberia (UNMIL)

Monrovia, Liberia, 12 de octubre 2005, Foto ONU/Eric Kanalstein, 102533

Un votante deposita su boleta en San Miguel, El Salvador.
Misión de Observación de las Naciones Unidas en El Salvador (ONUSAL)
San Miguel, 20 marzo de 1994, Foto ONU/M. Grant, 186647

6. Elecciones

Las elecciones son a menudo un componente clave para los acuerdos de paz, pues permiten a los países asolados por la lucha ejercer su derecho a elegir su gobierno y a construir estructuras democráticas. Es fundamental garantizar la credibilidad de las elecciones pues una votación fallida puede retrasar un proceso de paz, e incluso dar lugar a una reanudación del conflicto. El personal de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas trabaja para garantizar que todo el proceso de votación sea libre y justo.

En los últimos decenios, las Naciones Unidas ha ayudado a organizar y llevar a cabo elecciones en lugares como Angola, Camboya, República Democrática del Congo, El Salvador, Haití, Kosovo, Liberia, Mozambique, Namibia, Sierra Leona y Timor - Leste, así como en Afganistán e Iraq.

No importa cuál sea su uniforme o título, el personal de mantenimiento de la paz de todo tipo desempeña funciones esenciales en el proceso electoral. Expertos electorales preparan leyes y lineamientos, los soldados y la policía proveen la seguridad, los expertos en logística ayudan a entregar el material y el equipo electoral, y los oficiales de información pública explican el proceso a la población local para disipar el miedo y conseguir un amplio apoyo civil.

 

Personal civil de la ONU explica con un video educativo las elecciones entrantes a una audiencia de votantes potenciales.
Autoridad Provisional de las Naciones Unidas en Camboya (APRONUC)
Ratanakiri, Camboya, marzo de 1993, Foto ONU/John Isaac, 186121
Una oficial de información pública del MONUC se dirige a la comunidad de Mobeka, República Democrática del Congo.
Misión de Observación de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (MONUC)
Bunia, República Democrática del Congo, octubre de 2007, Foto ONU/Marie Frechon

 

6. Divulgación

Traer vida a los acuerdos de paz – documentos que a menudo son técnicos y jurídicos por naturaleza - es un desafío constante para el personal de mantenimiento de la paz en el campo. Lograr la comprensión del público y construir el apoyo en el terreno para los acuerdos de paz y los procesos que le siguen – tales como las elecciones y el desarme – es decisivo para que el personal de mantenimiento de la paz tenga una oportunidad para lograr el éxito.

Para informar a la población de manera efectiva acerca de lo que implica un proceso de paz y sobre lo que se requiere de la población misma,  las misiones de mantenimiento de la paz han tenido que ser muy creativas para superar retos como graves problemas logísticos, altos niveles de analfabetismo, multiplicidad de idiomas y la falta de acceso a periódicos, así como a estaciones de radio y de televisión.

En las últimas décadas, muchas misiones de mantenimiento de la paz han establecido sus propias estaciones de radio y televisión para ayudar a llenar el vacío de información. Pero también los métodos tradicionales de difusión, de baja tecnología, han demostrado ser indispensables. Llegar al público a través del teatro, la música, la danza e incluso la comedia ha sido muy efectivo.


Personal de paz de Senegal muestra su fuerza en las calles de Harper, Sureste de Liberia.

Misión de las Naciones Unidas en Liberia (UNMIL)

Harper, Liberia, 28 de julio 2006, Foto ONU/Eric Kanalstein

Niños de Rwanda descansan en el campamento Ndosha en Goma.
Misión de Asistencia de las Naciones Unidas para Rwanda (UNAMIR)
Ndosha Camp, Zaire, 25 de julio de 1994, Foto ONU/John Isaac, 78969

8. La protección de los civiles

Uno de los objetivos generales de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas es proteger la vida. El personal de mantenimiento de la paz ayuda a las partes en el conflicto a cumplir con sus compromisos y, con su presencia, ayudar a prevenir la reanudación de las hostilidades.

La experiencia muestra que ciertas condiciones son esenciales para que el mantenimiento de la paz sea exitoso. Además de tener un proceso de paz viable el cual aplicar, se debe contar con mandatos claros, creíbles y realizables que deben estar respaldados con los recursos y el apoyo suficientes para completar las tareas asignadas. El apoyo político de todos los Estados miembros de las Naciones Unidas, especialmente de los miembros del Consejo de Seguridad y de los Estados vecinos, es tan fundamental como lo es el consentimiento de las principales partes en el conflicto y de las comunidades de acogida.

Las operaciones de mantenimiento de la paz acompañan y apoyan a los procesos políticos, pero en ningún caso pueden sustituirlos, así como no pueden mantener la paz si no hay una paz que mantener.

 

Los restos mortales de tres elementos irlandeses de una operación de paz son repatriados a su país tras morir en combate en Elisabethville, República del Congo.
Operación de las Naciones Unidas en el Congo (ONUC)
Pisa, Italia, 4 de enero de 1962, Foto ONU/BZ, 105708
Ceremonia funeraria para un soldado del mantenimiento de la paz de Pakistán en Khartoum, Sudán.
Misión de las Naciones Unidas en Sudán (UNMIS)
Khartoum, Sudán, 22 de octubre 2006, Foto ONU/Fred Noy, 135586

 

9. Sacrificio

El Secretario General, Ban Ki-moon, ha dicho, "el mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas es un modelo de distribución de la carga entre los países, pero no debemos olvidar nunca que el peso de esta carga es soportado por individuos." A menudo esta carga ha significado el mayor de los sacrificios, la pérdida de la vida de un miembro del personal  de mantenimiento de la paz en servicio. Desde la primera misión de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas que fue establecida hace 60 años, más de 2,400 miembros del personal de mantenimiento de la paz (militares, policías y civiles) han perdido la vida en el cumplimiento del deber como consecuencia de la violencia, las enfermedades y los accidentes.

Algunas operaciones han sufrido cientos de muertes. En las misiones más peligrosas de Naciones Unidas han llegado a morir más de 200 personas en cada misión, entre ellas la del Congo a principios de 1960, la ex Yugoslavia en la década de los 90s y en el Líbano desde 1978 hasta hoy.

Las tragedias en los últimos años han demostrado que la bandera de las Naciones Unidas – que alguna vez fue un símbolo que ofrecía protección a los que prestaban sus servicios bajo ella – ya no conlleva una garantía de seguridad, e incluso puede implicar un riesgo mayor.

 

La ONU asiste a jóvenes voluntarios congolenses para reconstruir el “Camino de la Esperanza”, entre Leopoldville y Sanda, República del Congo.
Operación de las Naciones Unidas en el Congo (ONUC)
Leopoldville, República del Congo, 17 de abril de 1962, Foto ONU/BZ, 114341
Personal de paz juega a jalar la cuerda con un grupo de niños locales durante un evento del día cívico en Cité Soleil, Haití.
Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH)
Port-au-Prince, Haití, 18 de octubre 2007, Foto ONU/Logan Abassi, 158571

 

10. Interacción
        
El personal de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas siempre ha ayudado a las comunidades locales en formas que van mucho más allá de sus funciones oficiales. El personal de mantenimiento de la paz ha utilizado su capacidad militar y logística para ayudar a construir escuelas, parques infantiles, orfanatos y servicios médicos. No es raro que el personal de mantenimiento de la paz ofrezca su propio dinero para reconstruir hogares y centros comunitarios, done materiales escolares o realice pequeños gestos y proyectos que pasan prácticamente desapercibidos por la más amplia comunidad mundial, pero que tienen un gran impacto en donde más importa.

El personal de mantenimiento de la paz también participa en actividades deportivas con los miembros de las comunidades locales, especialmente con los niños. De igual manera, imparten clases que van desde idiomas hasta yoga. A lo largo del camino, se establecen fuertes amistades, algunas que duran para toda la vida, y la buena voluntad se arraiga en las comunidades locales, asegurando que cuando los Cascos Azules se van, la paz se queda.