INTERVENCIÓN DEL ENCARGADO DE NEGOCIOS DE
MÉXICO, MINISTRO LEÓN RODRÍGUEZ ZAHAR, EN LAS CONSULTAS SOBRE EL INFORME
DEL SECRETARIO GENERAL
Módulo IV: Reforma
Institucional de la ONU
Nueva York, N. Y., 29 de abril de 2005
Señor coordinador, sres.
facilitadores,
El pasado 8 de abril, en
ocasión de la sesión de consultas sobre el Informe del Secretario
General, México expuso no solo los criterios que a su entender deben
constituir el marco de referencia para las negociaciones que nos lleven
a una reforma integral de la Organización sino que, sobre todo, nos
centramos en las propuestas para una nueva arquitectura institucional
derivada del Informe del Secretario.
Establecimos que el tipo de
estructuras e instituciones que queremos deben ser efectivas para
enfrentar los grandes problemas del desarrollo, la seguridad colectiva y
los derechos humanos. En cualquier caso, dichas estructuras deberán
construirse sobre la base de la legitimidad, transparencia y rendición
de cuentas.
En esta oportunidad, México
mi delegación desea reiterar sus comentarios -mismos que ya han sido
ampliamente difundidos en Ginebra- en torno a las propuestas del
Secretario General para crear una arquitectura específica que responda a
las exigencias en materia de derechos humanos.
Como lo señala nuestro
documento circulado en Ginebra, consideramos que cualquier reforma
institucional, en materia de derechos humanos, debe perseguir los
siguientes objetivos:
-
Elevar el tratamiento de los derechos humanos, conforme a la
prioridad establecida en la Carta;
-
Generar mayor legitimidad respecto de las decisiones relativas
a los derechos humanos dentro del sistema de las Naciones Unidas, a
fin de superar la actual politización de las sesiones de la Comisión
de Derechos Humanos y la selectividad de su trabajo;
-
Contribuir con los esfuerzos tendientes a incorporar, en forma
transversal, el tema de los derechos humanos en el sistema de las
Naciones Unidas;
-
Prevenir las violaciones de los derechos humanos de interés
internacional, como una herramienta clave para la prevención de
conflictos y la consolidación de la paz;
-
Fortalecer el papel de la Alta Comisionada para los Derechos
Humanos y de su oficina y promover una mayor interacción con todas las
partes de las Naciones Unidas, incluyendo el Consejo de Seguridad y la
futura Comisión para la Consolidación de la Paz.
En ese contexto, México
propone afinar las siguientes ideas:
1. La creación de un órgano
principal de derechos humanos cuyas atribuciones y composición deberán
estar definidas por la Asamblea General a fin de remontar los vicios y
las debilidades de la Comisión de Derechos Humanos.
-
Deberá ser el único órgano de derechos humanos, lo que evitaría
la duplicación dentro del sistema de Naciones Unidas, reemplazando las
funciones de la Tercera Comisión de la Asamblea General y del
ECOSOC;
-
Será un órgano subsidiario de la Asamblea General, de manera
temporal, sujeto a una consideración integral sobre los méritos y las
implicaciones que tendría una enmienda a la Carta para convertirlo en
un órgano principal de las Naciones Unidas;
-
Será un órgano con membresía universal o con la que actualmente
tiene la Comisión de Derechos Humanos, aunque el valor agregado de la
membresía universal no es del todo claro;
-
Si la membresía actual prevaleciera, los Estados deberán ser
electos directamente por la Asamblea General por una mayoría de dos
terceras partes de los miembros presentes que votan, (la distribución
regional deberá respetarse y no deberán aplicarse los endosos
regionales);
-
Como un órgano permanente, situado en Ginebra, será capaz de
reunirse regularmente, a fin de agotar su agenda y lidiar con
situaciones urgentes de derechos humanos, así como de sostener
sesiones en Nueva York;
-
Será un órgano con autoridad para recomendar medidas en materia
de derechos humanos a otros órganos de las Naciones Unidas y para
llamar su atención sobre casos de violaciones a derechos humanos de
interés internacional, particularmente al Consejo de Seguridad y al
ECOSOC;
2. La segunda idea que
queremos afinar se refiere al fortalecimiento del papel del órgano
principal de derechos humanos y de la Oficina del Alto Comisionado para
los Derechos Humanos, lo cual se logrará:
-
Manteniendo la actual función normativa de la Comisión de
Derechos Humanos, incluyendo la supervisión y la contribución al
desarrollo del derecho internacional de los derechos humanos, y
enfocándose más en la implementación de las normas y estándares
internacionales;
-
Con nuevos métodos de trabajo a fin de fortalecer su
efectividad;
-
Con capacidad de fortalecer o al menos mantener el nivel y las
modalidades de participación de las ONG y otras organizaciones de la
sociedad civil, así como Instituciones Nacionales;
-
Con capacidad de desarrollar una “revisión entre pares” (“peer
review”) entre los Estados, que sea aplicable a todos los miembros de
las Naciones Unidas, basado en la noción del escrutinio universal,
respaldado por información objetiva e informes analíticos preparados
por la OACNUDH, incluyendo un posible informe global o compilaciones
de información relevante que esté respaldada por el actual sistema de
Mecanismos Especiales y el trabajo de los Órganos de Tratados;
-
Con capacidad de prevenir violaciones a los derechos humanos
mediante el fortalecimiento del papel de los Mecanismos Especiales y
Órganos de Tratados como mecanismos efectivos para prevenir las
violaciones, a través de la coordinación por parte de la OACNUDH de
estos mecanismos;
3. Respecto al incremento en
los fondos regulares para las actividades de derechos humanos y un mayor
control sobre las contribuciones voluntarias de la OACNUDH, sugerimos:
-
Aumentar el financiamiento del presupuesto regular para el
funcionamiento de la OACNUDH, en línea con los objetivos generales del
proceso de reforma de derechos humanos, a través de la reasignación de
los recursos existentes;
-
Sugerimos también incrementar o al menos mantener el nivel de
las contribuciones voluntarias y, en consulta con los donantes,
considerar el establecimiento de un fondo voluntario único u otras
medidas similares a fin de proveer a la Alta Comisionada de un mayor
control sobre estos recursos para atender las prioridades de la
Oficina;
II. Comisión para la
Consolidación de la Paz
En cuanto a la creación de la
Comisión para la Consolidación de la Paz, me remito a los comentarios
hechos en nuestro discurso del pasado 8 de abril. En ese sentido,
queremos reiterar que debe ser la Asamblea General la que defina el
mandato de dicha Comisión y su lugar dentro de la nueva arquitectura
institucional.
Respecto a propuestas
específicas para la revitalización de la Asamblea General, las reformas
a ECOSOC y las características posibles de la Comisión para la
Consolidación de la Paz, deseamos recordar que el Grupo de Amigos al que
pertenece México ha circulado ya documentos conceptuales sobre estos
aspectos, mismos que fueron entregados al Secretario General, a los
Presidentes de la Asamblea General y del ECOSOC y a los facilitadores.
México otorga gran
importancia a la Asamblea General, como principal órgano deliberativo y
normativo de nuestra Organización y el único de composición universal.
Es por ello que en el transcurso de varios años esta delegación ha
participado de manera consistente y constructiva en el proceso de
revitalización de dicho órgano, incluido el ejercicio que se llevaron a
cabo sus Comisiones en el actual periodo de sesiones.
Consideramos que el proceso
de revitalización de la Asamblea General -evidentemente estancado- no
debe limitarse a una revisión de sus métodos de trabajo, sino que, sobre
todo, debe abordar la sustancia de los temas, lo que inevitablemente
implica una revisión o racionalización de su programa de trabajo. En
varias ocasiones, la delegación de México ha señalado que una manera de
llevar a cabo esta racionalización, que enfrenta mucha resistencia,
sería dividiendo la agenda de la Asamblea en una agenda permanente, en
la que se mantuvieran los temas, y un programa de trabajo específico
para cada periodo de sesiones.
Sr. Coordinador, sres.
facilitadores,
Quiero terminar esta
intervención con un par de reflexiones en torno al Consejo de Seguridad.
Respecto al debate sobre sus métodos de trabajo, consideramos que éste
continúa estancado. Resultaría poco fructífero forzar su reanudación
sobre todo ante la perspectiva de una posible reestructuración del
Consejo de Seguridad. En todo caso, los métodos de trabajo que
pudiéramos proponer deberán responder, en gran medida, a esa posible
nueva estructura incógnita.
Respecto a la posible
ampliación del Consejo de Seguridad, consideramos que la membresía no
debe continuar constreñida a un debate cada vez más estéril en torno a
los llamados modelos A y B elaborados por el Panel de Alto Nivel.
Modelos alternativos hay muchos pero debemos ser capaces de generar
aquél que pueda alcanzar el mayor consenso posible. Un Consejo de
Seguridad ampliado, sin contar con la legitimidad y representatividad
necesarias, enfrentará consecuencias exactamente opuestas a lo que todos
buscamos; es decir, perderá credibilidad, debilitará al sistema de
seguridad colectiva y, por lo tanto, comprometerá fatalmente su eficacia
y la de la Organización.
Muchas gracias.
* * *