Manuel Aguilera
de La Paz, Viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba
El comercio ilegal de armas pequeñas y ligeras provoca
consecuencias severas sociales, humanitarias y económicas
para muchas personas del mundo, como resultado, se ven amenazados
su derecho a la vida, la paz, y al desarrollo sustentable. Cuba
ha dado pasos importantes contra el comercio ilegal de armas pequeñas
a la par de la adopción en la Asamblea del Programa de
Acción del 2001. El Código Penal del país,
así como otras leyes, regulaciones y procedimientos, tiene
elementos que aseguran los medios adecuados para enfrentar el
crimen, la fabricación, la posesión, el apilamiento
y el comercio ilícito de las armas pequeñas. El
Código Penal también impone sanciones severas para
quienes infrinjan en estos delitos, enfatizó que no existen
intermediarios del comercio de armas en Cuba y el Estado controla
todas las actividades trascendentes.
En Cuba no
existe un exceso de armas así que el país no cuenta
con un programa de destrucción, las únicas armas
que se destruyen son aquéllas ligeras que están
en una condición pobre. En cuanto a la cooperación
internacional, Cuba es un país miembro de la Policía
Criminal Internacional (Interpol) y, entre otras cosas, ha albergado
reuniones conjuntas de ésta organización mundial.
Cuba también ha participado en acontecimientos patrocinados
por el Centro Regional de las Naciones Unidas para el Paz, el
Desarme y el Desarrollo en América Latina y el Caribe.
Cuba considera
que mientras las armas pequeñas son una forma de defensa
para la mayoría de los países, para otros pocos
representan sólo una categoría de armas según
arsenales militares vastos, que incluyen armas de destrucción
masiva (ADM), así entonces, las decisiones de la Conferencia
de Revisión se deben basar en los principios de la Carta,
en especial aquéllos que se refieren a la soberanía,
la no intervención y la autodeterminación.
Se ha logrado el progreso
en cinco años desde la adopción del Programa de
Acción, aunque aún falta mucho por hacer, en particular
en lo que se refiere a la generación de la cooperación
internacional adecuada y la asistencia para países en vías
de desarrollo para implementar los objetivos del marco de trabajo.
También existe una necesidad para dirigir las causas principales
del comercio ilegal de armas pequeñas, tales como la pobreza,
el desarrollo reducido y en especial la falta de oportunidades
equitativas para todos en el orden internacional actual.
Los cubanos
han sido conscientes del impacto devastador del flagelo, pues
ha aumentado el uso ilegal de armas pequeñas y ligeras
en manos de terroristas y grupos en Estados Unidos. A pesar de
las denuncias repetidas de Cuba, tales grupos continúan
operando dentro de Estados Unidos realizando ataques contra Cuba
con total impunidad; no obstante, mientras Cuba siga defendiéndose
contra el unilateralismo y la agresión, también
defenderá el derecho legítimo de cada Estado para
fabricar, importar y poseer armas pequeñas para la autodefensa
legítima y la seguridad propia.
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